Almagro, de ser defendido por Evo a ser vituperado como «golpista» y «racista»

Cinco meses antes de las elecciones fallidas del 20 de octubre de 2019 en Bolivia, el Secretario General de la OEA respaldó la tercera reelección consecutiva de Evo Morales y lo hizo en un acto en presencia del entonces candidato del MAS. Los opositores estallaron en cólera porque Almagro iba en contra del mismo ordenamiento jurídico interamericano y la Constitución Política del Estado que establece una sola reelección presidencial continua.

 

Almagro, de ser defendido por Evo a ser vituperado como "golpista" y "racista"

Fuente: Brújula Digital 



Cinco meses antes de las elecciones fallidas del 20 de octubre de 2019, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) puso sus manos al fuego y respaldó la tercera reelección consecutiva de Evo Morales y lo hizo en un acto en presencia del entonces candidato del MAS.

El 17 de mayo de 2019, Luis Almagro llegó a La Paz para realizar una visita al entonces presidente Morales en la Casa Grande del Pueblo, tardó un poco por una demora de su vuelo, pero pudo asistir al acto preparado.

El tema de la reelección estaba en ebullición en la agenda política y de los medios, y era ineludible que Almagro lo aborde.

«Sobre el tema específico de la reelección hemos dicho con claridad que si el tema se va a resolver hoy en el sistema interamericano y decir que Evo Morales hoy no puede participar (en las elecciones generales), eso sería absolutamente discriminatorio con los otros presidentes que han participado en procesos electorales sobre la base de un fallo judicial, reconociendo la garantía de sus derechos humanos», afirmó ante los presentes con Evo

Morales atento a cada una de las palabras del máximo representante de la OEA.

Almagro agregó que “más allá de los posicionamientos políticos, ese tema en algún momento la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se expedirá, pero hoy eso no se puede hacer sobre la base discriminatoria y que sea diferente a como ha sido en otros países de la región que son, a veces, también han sido mencionado como referencia de la democracia”.

Los opositores estallaron en cólera porque el Secretario General de la OEA iba en contra del mismo ordenamiento jurídico interamericano y la Constitución Política del Estado que establece una sola reelección presidencial continua.

Morales fue elegido como presidente en 2005, fue reelegido en 2009, 2014 y en 2019 buscaba una tercera reelección con respaldo de un fallo insólito del Tribunal Constitucional que interpretó que el Pacto de San José da vía expedita a la reelección presidencial perpetua.

La decisión del 51% de los votantes que en el referéndum del 21 de febrero de 2016 rechazó la modificación del artículo 168 de la Carta Magna y la «repostulación» de Evo Morales y Álvaro García fue ignorado, y la comunidad internacional parecía mirar de palco lo que ocurría en Bolivia.

Recientemente la Corte IDH concluyó que la reelección presidencial indefinida no es un derecho humano.

Almagro formaba parte de esa corriente para alegría del candidato a la rerere-elección. Al día siguiente de su visita, el Secretario General recorrió Chapare -el bastión territorial del jefe del MAS- junto a Evo Morales. Visitó la planta de úrea de Bulo Bulo, inauguró una cancha, comió tambaquí, bailó salay y se quedó a dormir en la zona cocalera.

Morales y Almagro llegaron al trópico cochabambino en un helicóptero Súper Puma que aterrizó en el centro de la improvisada pista de la Planta Industrializadora de Úrea y Amoniaco en Bulo Bulo.

El Secretario General quedó maravillado por los «extraordinarios logros» del proceso de cambio traducido en proyecto de inversión y exportación con beneficios para el país.

Allí estuvieron presentes el canciller de entonces Diego Pary, el embajador de Bolivia en la OEA, José Alberto Gonzales, y dirigentes de las organizaciones sociales del MAS.

Más tarde, Morales llevó a Almagro a la cuna de su vida sindical, Villa 14 de Septiembre, para mostrarle su casa humilde en medio del chaco con cultivos de coca, luego se fueron a Lauca Ñ a entregar una cancha de césped natural donde el Secretario General bailó el ritmo alegre del salay con un grupo de bailarinas.

Cuando le tocó hablar dijo que «fue un honor» visitar la casa del entonces mandatario y destacó la inversión del gobierno en la actividad deportiva.

Tras la intensa agenda, en la noche fue invitado a cenar en Lauca Ñ donde saboreó el plato favorito del líder cocalero: tambaquí. Posteriormente descansó en un hotel de la zona cocalera.

Al día siguiente, 18 de mayo, Morales arrancó su campaña para la tercera reelección consecutiva en el aeropuerto de Chimoré ante miles de seguidores suyos.

«Aquí está un millón (de personas) para defender su proceso, aquí está Bolivia para defender la revolución democrática cultural porque tenemos resultados, hemos demostrado al mundo que Bolivia tiene mucha esperanza», manifestó un emocionado Morales con el espaldarazo del Secretario General del Estado.

Las relaciones entre Morales y Almagro siempre fueron cordiales hasta que el 10 de noviembre de 2019 un informe de la auditoría electoral detectó manipulaciones en el cómputo de votos.

El informe fue lapidario y corroboró las denuncias de fraude electoral. En un intento por frenar las protestas de los colectivos ciudadanos propuso una nueva elección y un nuevo tribunal electoral pero al final de la tarde de ese día renunció a la presidencia y al día siguiente huyó a México desde Chapare, su bastión que hace cinco meses recibió a Almagro como un invitado especial.

Ese fue el punto de quiebre y ahora el Secretario General es tachado por Morales y sus partidarios como «golpista», «derechista», «racista», «imperialista»… en fin.

Desde México, el jefe del MAS y sus colaboradores arremerieron contra su aliado y lo acusaron de gestar un «golpe de Estado». «La sangre en la manos es de aquellos que cometieron el fraude electoral, la OEA no dio un golpe de Estado, dieron un golpe de Estado quienes se robaron la elección declarando la victoria en primera vuelta», respondió Almagro en un Consejo Permanente de la OEA sobre Bolivia realizado el 12 de noviembre de 2019.

Luego vino el descenlace que derivó en la queja del gobierno de Luis Arce ante el Consejo Permanente y ahora se abre la posibilidad de ir a una intancias para la solución de controversias respecto al cumplimiento del convenio para la auditoría electoral vinculante.

«El discurso de Almagro es un discurso de odio, de descalificación sin argumento, de enemigo político. El problema es que funge como secretario general de la OEA» dijo el canciller Rogelio Mayta el 25 de agosto durante la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA en un intento de interpelar al Secretario General por su «conducta».

«Luis Almagro representa el dolor, la muerte y la humillación de los bolivianos y bolivianas» remató por su parte el ministro de Justicia, Iván Lima.