Tras los nuevos dichos del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, sobre lo ocurrido en Bolivia en la crisis de 2019, el expresidente Evo Morales afirmó este miércoles que ese organismo internacional no necesita un “agente golpista imperialista”.

“Luego de admitir las masacres, Almagro confiesa que no reconoció la constitucionalidad del gobierno de facto de Jeanine Áñez que él promovió. La @OEA_oficial necesita un secretario general y no un agente golpista imperialista. Nunca más golpes en #Bolivia ni en Latinoamérica” (sic), publicó Morales en su cuenta en Twitter.

El pasado 14 de julio, Almagro pidió un minuto de silencio para las víctimas de Sacaba y Senkata y por primera vez se refirió a esos hechos, registrados durante la crisis de 2019 en el gobierno transitorio de Jeanine Áñez, como masacres.

El martes, Almagro aseguró que no reconoció la constitucionalidad del gobierno de Áñez y consideró como una “infamia” las acusaciones de que fue parte de un “golpe de Estado” en noviembre de 2019 en el Estado boliviano, cuando Morales fue derrocado y asumió Áñez en una polémica sucesión marcada por reuniones extralegislativas.

“Reconozco que estaba hablando con el gobierno transitorio y que tenía que hacer elecciones lo más pronto posible, es lo único; o sea no reconozco ni siquiera la constitucionalidad, la constitucionalidad de Jeanine Áñez la reconocieron primero dirigentes bolivianos como Luis Arce (ahora presidente) o como (Jorge) Richter (ahora vocero presidencial) antes que Luis Almagro; entonces, cuando vienen acusaciones de esa magnitud de infamia, yo estoy dispuesto a defenderme con la verdad”, dijo Almagro.

El oficialismo en Bolivia culpa a Almagro de precipitar la caída de Morales porque un informe preliminar de la auditoría realizada por la OEA a las elecciones del 20 de octubre de 2019 aseguró que hubo “irregularidades” en dichos comicios, posteriormente anulados, agravando las protestas que se registraban entonces en medio de denuncias de fraude electoral.

Es así que Morales renunció el 10 de noviembre de 2019 agobiado por las protestas cívicas, un motín policial y hasta una “sugerencia” de las Fuerzas Armadas para que dimitiera.

Este miércoles se realiza una sesión del Consejo Permanente de la OEA en la que Bolivia reclamará por el comunicado de la OEA que ratificó su estudio sobre las elecciones de Bolivia en 2019, y que criticó el estudio de la Universidad de Salamanca que descartó cualquier “manipulación dolosa” en esos comicios.

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