Le dieron por muerto en Paraguay, se salvó y hoy tiene un anhelo: una planta de oxígeno para Sucre

El empresario Ariel González donó una casa de cuatro plantas para recaudar fondos e instalar una planta de oxígeno. En mayo fue asaltado en Paraguay y la Policía lo confundió con uno de los delincuentes fallecidos.

Fuente: El Deber

Su familia lloró la noticia. Desde Paraguay, la Policía de dicho país confirmó a sus pares bolivianos que el empresario sucrense Ariel González (37 años) había fallecido en un accidente de tránsito. Entre el dolor y el pesar, los familiares se alistaban para despedirlo.



Menos de tres meses después, Ariel se encuentra en Sucre, junto a su familia, y redobla su compromiso por las causas de ayuda social. Ha donado una casa de cuatro plantas para una rifa en favor de la planta de oxígeno medicinal para Sucre.

El monseñor Ricardo Centellas y el concejal municipal Eduardo Lora estarán a la cabeza de esta cruzada que pretende regalarle a Sucre una planta que cuesta entre los 2,5 y tres millones de bolivianos, según destaca el diario Correo del Sur, en la capital del país.

Centellas y Lora resaltaron el desprendimiento del joven arquitecto y empresario que se destaca en el rubro de la construcción. Sin pedir nada a cambio, entregó una de sus propiedades como premio mayor de la campaña. Los organizadores de la campaña, para dotar a Sucre de una planta de oxígeno que produzca 150 botellones por día, pretenden vender 30 mil boletos a bs 100 cada uno para el sorteo que se realizará el 30 de octubre.

Todo comenzó en Paraguay

González relató a Correo del Sur cuándo y cómo nació la idea de ayudar de manera desinteresada a su ciudad. El arquitecto se encontraba en Paraguay para ampliar su proyecto empresarial. El 27 de mayo fue víctima de un atraco en el vecino país.

Los asaltantes le golpearon en la cabeza con un arma de fuego, lo dejaron herido e inconsciente ante de huir no solo con el motorizado que manejaba González, sino también con la documentación personal que poseía. El delincuente que huyó en el vehículo robado se accidentó ese mismo día y falleció tras el impacto.

La Policía revisó el interior del vehículo y descubrió la documentación de González, por lo que consideró que se trataba de la víctima e informó a sus pares bolivianos del lamentable deceso.

Mientras su familia lloraba desconsolada la mala noticia, Ariel permanecía en Paraguay y recibía las atenciones médicas en un centro de salud en la población de Horqueta.

De retorno a Bolivia, González reconoce que este capítulo marco su vida y le alentó a impulsar proyectos de acción social. “El precio de estar aquí vivo, no lo podré pagar con nada. Esta segunda oportunidad que me da la vida se la debo a Dios y a mi papá Fernando Gonzáles y mi mamita María Canales, que me cuidan desde el cielo”, dice.