Caricaturista Abecor dijo que recibió más de 16 amenazas y que Gobierno guarda silencio a su pedido de garantías

El caricaturista Abel Bellido, más conocido como Abecor, conversó con Asuntos Centrales sobre las amenazas que recibió por la caricatura que publicó del procurador Wilfredo Chávez. El ilustrador ecuatoriano Xavier Bonilla, que pasó por una situación similar durante la gestión del expresidente Rafael Correa, conoció del caso, se solidarizó con Bellido y dijo que estas presiones no se deben callar, sino alertar y denunciar

Fuente: Asuntos Centrales 

“Los poderosos temen que los desnudemos”, afirmó Bellido y que su trabajo obedece a los principales hechos noticioso de coyuntura.



«Mi caricatura refleja una relación muy fuerte con el poder, ya sea de un lado o del otro. La caricatura en un sentido de quien manipula las cosas, quien se entromete en otras. La caricatura que yo represento es una vivencia de todos los días. Trato de enlodarme con la actualidad. Marcamos tendencia y en la noticia principal, lastimosamente están los políticos», explicó.

Respecto a las denuncias que recibió en internet, sobre todo por la caricatura del procurador, dijo que de un día para otro los comentarios negativos y amenazas se incrementaron considerablemente. «Lo que pasó cuando ya aparecieron los guerreros digitales, un 80% era negativo…las amenazas de muerte por lo menos fueron 16», denunció.

Ante esto, indicó que solicitó garantías al Gobierno para poder seguir con sus actividades, pero no hubo ningún pronunciamiento y solo existe silencio.

En criterio de Bonilla, jamás debería responderse con violencia desde el poder por una caricatura que no significa un ataque. «El humor no es una expresión de ataque, mucho menos de odio como el presidente Correa nos tildó enfermos de odio. El humor tamiza aquel malestar, la civiliza…», expresó.

El ecuatoriano afirmó que la caricatura les quita esas ínfulas de poder a los poderosos. «A los gobernantes autoritarios el hecho de caricaturizarlos los empequeñece y de ese modo se vuelven más manejables. Es como desinflarles el ego…», planteó.