Déficit educativo por la pandemia cobra factura a bachilleres para ingresar a la «U»

Autoridades y docentes de universidades indicaron que la pandemia agudizó más las debilidades de estudiantes. Falta de lectura, redacción y de resolver ejercicios matemáticos, las principales falencias.

Verónica Zapana S.

Estudiantes pasaron clases virtuales desde marzo del año 2020. Foto: Página Siete.

La Paz.- “No pude ingresar a la universidad el año pasado porque sentía que no estaba preparada. Como no   hubo  casi nada de clases por el coronavirus -ahora- paso cursos de nivelación y me preparo en un  instituto.  Quiero estudiar  derecho”, dijo Andrea, una joven que salió bachiller el 2020.



Al igual que Andrea, cientos de jóvenes  están en la misma situación. Estudiantes, maestros, autoridades de cinco universidades y  el Ministerio de Educación coincidieron  que en Bolivia y el mundo se registró una crisis en la educación por la pandemia.

Ante esta situación, la gran mayoría opta por pasar  los cursos de nivelación para tener más chance de ingresar a una  universidad.

“Evidentemente, el año escolar  2020 fue improvisado. El cierre de la gestión educativa  desencadenó en una crisis educativa porque no hubo avance del plan curricular.  Por eso, ese año se perjudicó abismalmente a los estudiantes”,  explicó  a Página Siete el secretario ejecutivo de la Federación de Estudiantes de Secundaria, Jorge Barrera.

Este año -2021– se trató de mejorar esa situación con una formación bajo tres  modalidades -presencial, semipresencial y a distancia (virtual)- pero  no fue suficiente.  “Por eso, los bachilleres están buscando cursos de nivelación en institutos privados”, aseguró Barrera y lamentó que el acceso a este tipo de capacitación representa otro gasto para los padres. “No es suficiente lo avanzado”, aseguró.

El ejecutivo de la Federación de Maestros Urbanos de La Paz, Leandro Mamani, dijo  que incluso los maestros se vieron obligados a  modificar el plan curricular “en función a las necesidades que tienen los estudiantes de sexto de secundaria”. Y así los bachilleres puedan acceder al sistema universitario, agregó.

“Aún así ha sido complicado que nuestros estudiantes puedan comprender los contenidos por las clases virtuales. No es lo mismo que las presenciales”, dijo Mamani e indicó que este 2021  es otro año perdido porque -ahora- los bachilleres están buscando los cursos de nivelación.  Según el representante del sector,  “esta situación no garantiza una educación fiscal y gratuita” porque los jóvenes  deben pagar  para acceder a esas clases.

En las calles, los institutos de nivelación ofrecen  cursos de reforzamiento en varias materias para ingresar a diferentes carreras,  las de mayor demanda derecho, medicina, bioquímica e ingeniería, entre otras.

“Son las más demandadas, por eso optamos por brindar estos cursos”, dijo uno de los administrativos de un instituto que está ubicado en la plaza Eguino y que prefirió no dar su nombre.

Explicó que este año la demanda de estos cursos fue elevada. “Antes recibíamos a 15 estudiantes por curso y ahora tenemos hasta 30, por eso hemos doblado los paralelos”, aseguró.

“De 10 estudiantes que inscribimos, cinco son bachilleres del año pasado y cuatro de este año, uno es de otras gestiones”, dijo.

Las debilidades

De acuerdo con  las autoridades  y docentes de cinco universidades estatales del país,  en estos dos últimos años  los bachilleres agudizaron las debilidades de su formación   que ya arrastraban con anterioridad.

Esta situación también fue percibida por el presidente Luis Arce, quien  la pasada semana -en la posesión del  ministro de Educación, Édgar Pary- le solicitó mejorar la educación, ya que él como docente percibió que los bachilleres que ingresan a las diferentes universidades públicas tienen una escasa formación en ortografía, redacción y en simples operaciones matemáticas. Por eso, le pidió  un plan para mejorar la educación.

El vicerrector de la Universidad Autónoma San Francisco Xavier (Uasfx) de Chuquisaca, Zenón  Peter Cano,  dijo a Página Siete  que evidentemente esa es una realidad que se “ha acentuado por la pandemia, porque prácticamente el año pasado no han tenido ninguna actividad escolar y  los (bachilleres)  llegaron con muchas falencias” a esa casa  de estudios superiores.

Entre las falencias que fueron identificadas están la debilidad en realizar operaciones matemáticas,  además de la falta de conocimiento en materias como biología y  lenguaje.

El vicerrector indicó que esta situación  ocurre porque  el  año pasado   los bachilleres  llegaron a la universidad  “con la formación del sexto de secundaria nula”. “No tenían conocimiento de la última parte de sus programas de educación regular”, dijo.

Cano  explicó  que  por  ese motivo fue muy difícil para la universidad tratar de equilibrar  y querer compensar lo que los estudiantes no lograron avanzar.  “Pero en algo hemos compensado con los tres meses del curso preuniversitario”, sostuvo.

El vicerrector de la Universidad  del Beni  José Ballivián  (UAB “JB”), Brian Hillman Gil,    dijo que  muchos bachilleres presentan un bajo nivel de comprensión  y de redacción porque no leen.    “No pueden escribir ni una carta”,  aseguró.

La  vicerrectora de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), María Eugenia García,  explicó  que en esa casa de estudios se observó la carencia del hábito de la lectura  en los jóvenes. “Tenemos diferentes tipos de exámenes para admitir a los bachilleres a las diferentes carreras y hemos percibido que los jóvenes no tienen los suficientes conocimientos, algunos no saben datos  generales de  historia y geografía”, indicó la autoridad.

García comentó que no todos tienen ese nivel porque existen otros estudiantes que sí llegan preparados. Aseguró  que toda esa situación depende también de la unidad educativa.

“Evidentemente hubo falencias en la preparación de los bachilleres en comparación  con  anteriores gestiones. De acuerdo  con nuestras estadísticas,  el rendimiento bajó”, aseguró y explicó que  según un análisis  esta situación se debe fundamentalmente  al acceso a los equipos tecnológicos y a la conexión y disponibilidad de internet  para pasar clases de forma continúa.

La docente y administrativa de trabajo social de la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz (Uagrm)   Carmen Valdez   manifestó que las debilidades de los bachilleres  se reflejan  al momento de ingresar a la universidad.

“Nosotros ya el año pasado hemos percibido un bajo número de ingreso a la universidad. Si bien los exámenes se han diseñado de acuerdo  con  el plan curricular de los colegios, se ha notado que hubo bastantes estudiantes que se aplazaron y no lograron ingresar porque no tenían los conocimientos apropiados”, explicó la catedrática.

Valdez dijo que el número de inscritos fue menor a la de la gestión 2019, por ejemplo,  en trabajo social  de 800 que solían postular, el 2020  se presentaron  500.

La docente de derecho y responsable de la oficina de modalidades graduación de la Universidad  Técnica de Oruro (UTO)  Teresa Quintanilla  coincidió con sus colegas y aseguró que por eso es importante que no exista un divorcio entre los colegios y las universidades. “Debemos tratar de engranar la formación del último año de colegio y el ingreso a las universidades para que  este  cambio no sea traumático para los jóvenes”.

Por esa razón, en cada una de esas universidades se trabaja en la atención a los bachilleres. Por ejemplo, la Uasfx habilitó los prefacultativos en todas las carreras para que los estudiantes reciban contenidos para mejorar su formación e ingresar de forma exitosa a un grado superior.

García indicó que en la UMSA se alista un plan para que los bachilleres accedan a cursos gratuitos de nivelación.

 Además, Hillman Gil indicó que en la Uabjb también realizan  los talleres de nivelación de los estudiantes a través de los cursos prefacultativos.

Mayor demanda

 Barrera se encuentra preocupado porque  “este año existe un mayor número de postulantes a la universidad, ya  que muchos el año pasado no pudieron ingresar,  algunos  por las restricciones de esas casas de estudio y otros por la incertidumbre.

Explicó que  los cupos son muy pocos y que por eso a muchos no les queda otra alternativa que ingresar a las privadas. “El costo es muy elevado”.

Orientación vocacional

Docentes  y  autoridades  explicaron que ante “ese divorcio que hay entre las  universidades y los colegios,  es urgente que el Ministerio de Educación y esas casas de estudios superiores elaboren un plan para que ya no exista más esa separación entre  ambos tipos de formación”.

El vicerrector de la Universidad  del Beni sugirió que primero se dé una formación real de una orientación vocacional. “No puede ser que en el último año escojan la carrera que estudiarán, en secundaria ya se debe ver las aptitudes de cada (alumno). Así se podrá   potenciar su formación y el joven saldrá del colegio con una dirección correcta”, aseguró la autoridad universitaria.

Problemas sociales y sanitarios afectaron también a la  educación

  • 2019   Los conflictos sociales por los que atravesó el país en 2019 provocaron que los estudiantes pierdan al menos un mes de clases en las unidades educativas.

  • 2020  En marzo de ese año ingresó al país por primera vez la pandemia del coronavirus. Por eso, las  autoridades nacionales declararon emergencia sanitaria y el confinamiento en todo el país, por lo que los estudiantes no acudieron a   las aulas. Hubo muchos tropiezos por adaptar las clases virtuales.

  • Clausura  Ante la falta de equipos tecnológicos y conectividad a internet, las autoridades nacionales decidieron la clausura de la gestión educativa en  agosto de 2020.

  • Nivelación   Para evitar que los estudiantes abandonen las clases o queden retrasados, muchos maestros decidieron dictar clases virtuales y hasta  enviaban videos por WhatsApp para continuar con las clases sin ninguna autorización.

  • 2021  Este año hubo tres modalidades de clases:  presenciales,  semipresenciales y a distancia. Los del área rural pasaron clases bajo las dos primeras modalidades y los del área urbana con la última.

Fuente: paginasiete.bo