Sergio Moro se perfila como «posible candidato» presidencial en Brasil

El juez que llevó a prisión a Lula da Silva y fue luego ministro con Bolsonaro se sumó al partido derechista Podemos desde el que podría disputarles las próximas elecciones a ambos: «no voy a rehuir de esta pelea», dijo.

Brasilien Der frühere Justizminister Sergio Moro nimmt an der Zeremonie zum Beitritt seiner Partei Podemos in Brasilia teil  

El exjuez brasileño Sergio Moro se sumó este miércoles (10.11.2021) a Podemos, que le aclamó como virtual candidato presidencial para 2022. Moro no aclaró explícitamente este extremo, pero al afiliarse al partido derechista hizo un claro discurso de candidato que salpicó con críticas más o menos directas a Luiz Inácio Lula da Silva y a Jair Bolsonaro, que según las encuestas polarizan al electorado, con el líder progresista como claro favorito para volver al poder.



«Hay otros nombres» para construir lo que se denomina «tercera vía», pero «si fuera necesario que asuma ese proyecto, sepan que estoy a disposición», declaró ante cientos de asistentes que le saludaron al grito de «Brasil defiende a Moro presidente». «No voy a rehuir de esta pelea, aunque sé que será difícil», añadió. En ese marco, y en un pronunciamiento de casi una hora, propuso una economía liberal con acento social, «recuperar el combate a la corrupción» que «el actual Gobierno abandonó» y «pensar más en los pobres que en los políticos».

Bajo el lema «Por un Brasil justo para todos», Podemos presentó a Moro como un posible candidato «contra la corrupción», liberal en lo económico y ajeno a la «política tradicional», que puede «pacificar» al país y romper la polarización entre Lula y Bolsonaro ofreciendo una «tercera vía» frente a la ultraderecha de uno y el «izquierdismo» y la «corrupción» del otro.

Moro obtuvo fama de «paladín» de la justicia como juez de la operación Lava Jato. Bolsonaro lo nombró ministro de Justicia tras las elecciones de 2018, pero en abril de 2020 renunció, acusándolo de haber claudicado en la lucha contra la corrupción. «Había al menos una posibilidad de que funcionara y no pude resistirme: acepté la invitación y me uní al gobierno», explicó hoy. Pero luego se sintió «boicoteado».

Después de dejar el gobierno su imagen se desdibujó cuando el Supremo estableció que, como juez, dirigió parte de las acciones de los fiscales de la Lava Jato, lo cual está vedado por la ley, y declaró que no había sido «imparcial» en los juicios contra Lula (que luego fueron anulados).

lgc (efe/globo)

Fuente: dw.com