Tras un año en la presidencia, ¿hay una agenda clara de Arce?

¿La conflictividad política le pasa factura al primer mandatario, opacando ciertos logros de gestión? ¿Cuáles son las falencias en materia de pacificación? Un politólogo y un parlamentario hicieron un balance del Año 1 de Arce Catacora en el poder.            

Este lunes 8 de noviembre, Luis Arce Catacora cumplirá un año al frente de la presidencia de Bolivia. Aniversario que se dará en medio de un paro nacional de protesta, a menos que el gobierno abrogue la Ley 1386 este fin de semana.



Hasta ahora, Arce no parece lograr un sello propio y sufre un desgaste acelerado. Su mejor posicionamiento es el de un gran ministro y no el de un gran presidente.

Aunque hay una agenda jurídica para construir herramientas que le permitan al gobierno concentrar poder, la mayor parte del tiempo no hay un agenda política explícitamente pensada de manera estratégica, sino una serie de medidas desordenadas y reactivas, fruto de “muchas manos en la misma ensalada”. Las iniciativas que se toman se ven improvisadas, contradictorias y con problemas de implementación.

Quisimos conocer perspectivas diferentes sobre estos asuntos claves para el país, por lo que eju.tv entrevistó al politólogo Carlos Saavedra y al diputado oficialista Jerges Mercado.

Carlos Saavedra: “Hay logros de gestión que son opacados por la disputa política”

eju.tv: A un año de gobierno, ¿se puede hablar de un desgaste acelerado de la legitimidad obtenida por Arce en las urnas?

Carlos Saavedra: La sobresaturación de la pelea política en la agenda mediática desgasta a todo el sistema político boliviano. Hay un hartazgo de la conflictividad.

El gobierno está generando algunos resultados interesantes en términos de gestión, especialmente en lo vinculado a la administración de la pandemia, la vacunación masiva y gratuita y los síntomas de reactivación económica que se advierten en los índices de crecimiento que va registrar el país. Sin embargo, todos estos logros de gestión son opacados por la cotidianidad de la disputa política.

Hoy, la agenda de los políticos, tanto del oficialismo como de la oposición, está en contra-ruta con la agenda ciudadana. La agenda política hoy pone en el centro la grieta que se generó el 2019. La disputa golpe/fraude y la exacerbación de la conflictividad no favorecen a un gobierno que poniendo en el centro de la agenda las acciones que se realizan en salud y reactivación económica tendría una mejor percepción en la opinión pública.

¿Ha logrado Arce construirse una imagen propia como presidente o sigue actuando como un ministro?

Muchas veces caemos en la tentación de generar una comparación del actual presidente con los anteriores. Luis Arce tiene un estilo presidencial muy distinto al de Evo Morales o al de Jeanine Añez.

Su liderazgo es más formal y sobrio, es un presidente que no genera grandes emociones, pero sí, en términos de gestión construye algunas certezas claves.

El desafío pendiente que tiene el gobierno, más allá del presidente, es construir su identidad de gestión. Todavía no existe con claridad una respuesta a la pregunta: ¿cuál será el legado del gobierno de Arce? Este segundo año de gestión será clave para que el gobierno termine de construir su identidad y perfile el horizonte de futuro que le plantea al país.

¿Cuánto de poder real conservan Evo Morales y su entorno?

Bolivia está viviendo una situación “sui generis” en la democracia contemporánea. Por primera vez desde la recuperación de la democracia el partido en función de gobierno tiene un líder diferente al presidente del Estado. Es una especie de poder dual al interior del mismo partido, donde hay un presidente del Estado, un liderazgo partidario consagrado como el de Evo Morales y una tercera línea encabezada por el vicepresidente David Choquehuanca.

Desde la posesión de su gabinete, Luis Arce marcó una distancia con figuras políticas identificadas con el gobierno de Evo Morales. El gabinete ministerial está compuesto por una nueva generación de liderazgos del MAS.

El gran desafío de los proyectos políticos que generaron hegemonía, como lo hizo el MAS en Bolivia, es lograr que las tensiones naturales al interior del movimiento político no devengan en una implosión electoral con miras al 2025.

¿Podrá Arce darle un rumbo de gestión a su gobierno y construir algunos acuerdos mínimos con fuerzas de oposición?

El contexto en el que recibe el gobierno Luis Arce está marcado por una crisis multidimensional en la salud, economía, la política y el sistema judicial. En el primer año de gestión se logró construir certezas básicas en la crisis sanitaria y en la recuperación económica. Sin embargo, quedan pendientes todavía varios desafíos como cerrar la crisis política, la transformación de la justicia, el retorno a una nueva normalidad del sistema educativo, la relación con los niveles de gobierno subnacionales, entre otros.

La relación con las fuerzas opositoras es compleja. Con Creemos y Luis Fernando Camacho hay un antagonismo político que parece insalvable. La facción opositora de Carlos Mesa parece sin rumbo y en proceso de descomposición. Por otro lado, el MAS puede reconstituir una relación política con actores locales como los gobernadores de Chuquisaca, Beni y Pando, y los alcaldes de El Alto, Santa Cruz de la Sierra, Tarija, Trinidad y Cobija, con los que el gobierno podría construir una relación más fluida.

Jerges Mercado: “Pido a todos los sectores que depongamos actitudes hostiles”

Por su parte, el parlamentario cruceño Jerges Mercado (MAS) consideró que “la evaluación a un año de gestión es buena. Hay que contrastar como recibimos el país y como lo tenemos en este momento. Cuando asumimos nos dimos tres tareas fundamentales: la primera, la lucha contra la pandemia; segunda, la reconstrucción de la economía, y tercera, la pacificación del país”.

“En la primera tarea, se contrataron más de 6.000 profesionales de la salud, las unidades de terapia intensiva están trabajando adecuadamente y se compraron más de 4 millones de pruebas, con las que se pudo identificar a las personas contagiadas. Se compraron más de 18 millones de vacunas, más del 50% de la gente está vacunada y se ha expandido la edad a 16 años, aplicando también la tercera dosis”, detalló.

Desde el punto de vista de la economía, Mercado recordó que en el 2020 el PIB se contrajo en un 8,8%. “Dejamos que la gente salga a las calles para que pueda producir e incorporarse a la vida económica. Los organismos internacionales dicen que este año vamos a crecer entre 5 y 5,5%. Nuevamente estamos volviendo a la senda del crecimiento, inyectándole fondos a la oferta y la demanda. Se dio el Bono contra el Hambre, unos 4.000 millones de Bs. en total. La devolución de aportes de las AFP son otros 4.000 millones. Empezamos a pagarle a las empresas que hicieron construcción para el Estado y hemos vuelto a reactivar grandes proyectos que estaban paralizados, como varias carreteras”, dijo.

El legislador opinó que “en la tarea de la pacificación, más allá de los conflictos sociales los bolivianos no nos estamos enfrentando abiertamente. Pido a todos los actores: gobierno, sociedad civil y sectores sociales, que depongamos actitudes hostiles y sigamos en forma unida construyendo la paz social que necesita el país. Se debieron socializar más las leyes y es posible que al gobierno le esté faltando comunicación. Pero también hay algunos que aspiran a que le vaya mal a Lucho Arce y se le pueda hacer un revocatorio a mitad de mandato”.

Mercado añadió respecto al tercer eje que “hay que pacificar el país, pero no con impunidad. Tampoco al extremo de que todo aquel que gobernó con Jeanine Añez sea perseguido. Ahí soy el primero en oponerse”.

“Entre los aspectos a fortalecer, hay que explorar más y mejor los hidrocarburos, conseguir mercados para la capacidad ociosa en la generación eléctrica, acelerar la explotación del Salar de Uyuni. Crear condiciones para que micro, pequeños y grandes empresarios produzcan con competitividad. Hay que fortalecer el equipo político, el gabinete político, y tener nuestras propias iniciativas de leyes desde la ALP. La justicia es un mal crónico en Bolivia. El 2005 heredamos una justicia desastrosa y no pudimos resolver ese problema. Es un tema pendiente hacia adelante”, concluyó.

Edición: Emilio Martínez

Entrevistas: Melvy Ruiz y Emilio Martínez

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