China sanciona a cuatro representantes de EEUU por críticas sobre Xinjiang

Los afectados pertenecen a la Comisión de Libertad Religiosa Internacional estadounidense, una organización que ha criticado fuertemente la situación de los uigures.

43 Länder verurteilen Menschenrechtsverletzungen Chinas an Uiguren  

China anunció este martes 21 de diciembre nuevas sanciones contra cuatro miembros de una comisión federal estadounidense sobre libertad religiosa, en represalia por sus comentarios sobre la situación de los derechos humanos en la provincia de Xinjiang.



«Estamos tomando contramedidas contra cuatro miembros de la Comisión de Libertad Religiosa Internacional estadounidense: su presidenta Nadine Maenza, su vicepresidenta Nury Turkel y los comisarios Anurima Bhargava y James W. Carr», dijo a los periodistas el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian. La medida se toma después que Washington anunciara el pasado 10 de diciembre sanciones por supuestas violaciones de derechos humanos en la región autónoma de Xinjiang.

Los cuatro sancionados por Pekín fueron señalados por criticar el trato de la minoría musulmana uigur en Xinjiang, un tema que ha sido fuente de tensiones entre países occidentales y China, que niega los abusos. Las sanciones incluyen «la prohibición de las personas mencionadas de ingresar a China y el congelamiento de sus bienes en China continental, Hong Kong y Macao», agregó el portavoz. «Los ciudadanos e instituciones chinos también tienen prohibido tratar con estas personas», agregó.

La comisión estadounidense a la que pertenecen los sancionados fue creada en 1998 con la misión de evaluar la libertad religiosa en el mundo, y ha sido crítica del tratamiento de los uigures en China. Sus activistas han dicho que al menos un millón de uigures y otras minorías musulmanas han sido encarceladas en campamentos de la provincia noroccidental china de Xinjiang. Mientras que grupos de derechos humanos y gobierno extranjeros han encontrado evidencia de detenciones masivas, trabajos forzados, adoctrinamiento político, tortura y esterilización forzada de los uigures en China, lo que Washington calificó de «genocidio».

Aunque China inicialmente negó la existencia de los campamentos de Xinjiang, posteriormente los defendió como un centro de entrenamiento vocacional para contener el extremismo islámico.

mn (afp, Reuters)

Fuente: dw.com