Epigenética, ciencia para el día a día

 

Los genes, material genético que heredamos de nuestros padres, juegan un papel importante en la salud, pero también lo hacen nuestros comportamientos y nuestro entorno.



La epigenética es el estudio de cómo cada comportamiento y entorno pueden causar cambios que afectan la forma en que funcionan los genes. Los mecanismos de la epigenética pueden regular la expresión génica a través de modificaciones químicas de las bases del Ácido Desoxirribonucleico o ADN. El ADN es una proteína compleja que se encuentra en el núcleo de las células y constituye el principal material genético de los seres vivos.

La epigenética no modifica la secuencia de ADN, pero si la expresión de nuestros genes. Los mecanismos epigenéticos como la acetilación, metilación y desmetilación del ADN, las modificaciones de histonas entre otros, son responsables de varias enfermedades. La alteración de los patrones de expresión génica que se rigen por la epigenética puede resultar en enfermedades autoinmunes, cánceres y varias otras.

Los cambios epigenéticos son reversibles y no cambian la secuencia de ADN, pero pueden cambiar la forma en que el cuerpo lee una secuencia de ADN. La epigenética afecta la expresión de los genes para activarlos y desactivarlos. La evidencia actual indica que el estilo de vida podría afectar la salud humana a través de mecanismos epigenéticos. La experiencia social temprana positiva podría tener un efecto atenuante sobre las respuestas al estrés durante la vida a través de mecanismos epigenéticos, lo que sugiere al cuidado parental temprano positivo, como un factor protector. El estilo de vida, como una dieta saludable y la actividad física, están asociados con un riesgo reducido de muchas enfermedades crónicas, incluidas las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer.

La actividad física regular puede ayudar a mejorar la salud en general, la evidencia científica demuestra que el ejercicio puede dar lugar a modificaciones epigenéticas, por ejemplo, las sirtuinas son una familia de siete proteínas de señalización implicadas en la regulación metabólica. Tienen un rol importante en el proceso de envejecimiento, protegen al organismo contra el estrés oxidativo, reparan el ADN y lo protegen frente a la toxicidad genética, de este modo se mantiene la integridad del genoma. Algunas sirtuinas tienen funciones neuroprotectoras, por lo que se relacionan con una mayor función cognitiva, capacidad de aprendizaje y memoria. Correr regularmente y hacer ejercicio incrementa la producción de sirtuinas en el organismo, por lo que se recomienda adquirir este hábito y mantenerlo en la vida diaria.

La dieta también forma parte de los cambios epigenéticos del organismo, desde una perspectiva terapéutica, se han estudiado y se están estudiando muchos nutrientes por su capacidad para prevenir y reducir el riesgo o la gravedad de determinadas enfermedades. Quienes tienen una dieta pobre en proteínas pueden tener más propensión a procesos inflamatorios, regulan peor su estrés y no funciona adecuadamente bien su metabolismo de grasas y azúcares, por lo que tendrán más tendencia a almacenar grasa. El brócoli es una verdura que tiene más moléculas llamadas acetilos y que son necesarios para acetilar algunos genes, es decir, para acelerarlos. Estos acetilos sirven para que se activen algunos genes supresores de tumores; es decir reducen la probabilidad de que se produzcan tumores.  Incorporar crucíferas como el brócoli en nuestra dieta es muy favorable para nuestra salud.

El optimismo puede estar asociado con una tasa más lenta de envejecimiento epigenético si reduce la exposición al estrés o amortigua sus efectos, aunque es importante señalar que el optimismo no refleja simplemente la ausencia de estrés y, de hecho, puede tener efectos independientes sobre los procesos biológicos. Nuestra energía positiva, como la felicidad y optimismo, modifica nuestras condiciones, mientras que nuestra energía negativa, como la ira y miedo, intoxica y conduce a numerosas enfermedades. La actividad genética puede ser activada o desactivada por señales ambientales y nuestra percepción de ella.

El ser humano es una célula reencarnada que comparte las mismas funciones y comportamientos. Somos una comunidad de más de 50 billones de células sensibles. La forma en que pensamos activa y apaga diferentes sectores de nuestro ser, cambiando el entorno biológico y en consecuencia la salud de la biosfera que está dentro de nosotros. Bloqueamos nuestra propia salud cuando miramos la vida con miedo, lo que desencadena una combinación de diferentes sustancias químicas e influye en lo que los receptores llevarán a la célula. El amor mejora nuestra salud y enriquece todo nuestro ser. Bruce Lipton, biólogo celular, afirma: «Tienes poder sobre el desarrollo de tu vida. Tienes poder sobre qué genes se van a activar».

Las cualidades intangibles de un ser humano para elevarse por encima de sus propiedades fisiológicas y ambientales están encontrando ahora una base científica explicada desde la más reciente ciencia genética la epigenética.

 

 

Ps. MSc. PhD(c). Ana Gareca Arízaga

Psicóloga con especialidad en Neurociencias y Genética