Evo Morales a Palmasola

Si el anuncio de funcionarios del Gobierno de trasladar a la expresidente Jeanine Añez a una celda común en el penal de Miraflores se hace realidad, con mayor razón habría que buscar la forma de llevar a Evo Morales a Palmasola, en cuanto sea posible y cuando la justicia masista haya sido fumigada en el país. Enviar a Jeanine Añez a las celdas comunes de la prisión paceña, donde correría toda suerte de peligros, es un acto criminal, porque es exponer a una exmandataria de Bolivia a convivir con delincuentes (o “delincuentas” para quienes prefieren) que pueden poner en peligro hasta su propia vida.

Jeanine Añez no tiene ninguna sentencia y ya lleva más de nueve meses encarcelada. Llueven las acusaciones contra ella y se suman cada día, sin ninguna base jurídica, todo producto del odio que le guarda el MAS. No vamos a alegar ahora las razones por las cuales asumió la presidencia del Estado, que fueron absolutamente legales. El hecho es que aquí se presenta un odio político y también racial, producto del resentimiento y la amargura de los líderes masistas.



Pues bien. En cuanto Evo Morales sea sorprendido sin sus guardias cubanos y venezolanos, hay que detenerlo “preventivamente” por unos seis meses y llevarlo a Palmasola. Sabemos que eso va a tener que ser en Santa Cruz, porque en otro lugar es intocable. Pero si se lo apresa aquí, y hay un solo fiscal con pantalones, se lo debería encarcelar en Palmasola por todos sus delitos cometidos que son ciertos, infinitamente mayores que los que se le pueda atribuir a Jeanine Añez.

Esto sería un desagravio para la población boliviana y cruceña. Saber que Morales está preso en Santa Cruz, donde tantos desmanes ha promovido, si se supiera que se lo ha encerrado en Palmasola, pero en la zona de “Chonchocorito”, donde pululan tipos de avería (feminicidas, violadores, narcos) a la espera de quienes les hagan compañía.