Para un analista, en Bolivia “la justicia es la continuación de la política por otros medios”

En el país hay una “democracia híbrida o en transición” y no existe una voluntad real de reformar la justicia, porque sería ponerle límites al gobierno.

Ante un nuevo ciclo de persecuciones políticas, ejemplificado en la detención de Marco Pumari y la arremetida contra Comcipo, quisimos calibrar el hecho y la posibilidad de una protección institucional de las garantías individuales. Desde eju.tv, entrevistamos al politólogo Romano Paz, quien se ha desempeñado como coordinador del Observatorio Boliviano de Derechos Humanos.



eju.tv: La maquinaria judicial arremetió contra Añez y Pumari, derrotados en las elecciones departamentales de Beni y Potosí, pero no se ha atrevido con Camacho, Reyes Villa y Arias, que ganaron en los comicios subnacionales. ¿Hay una relación entre “falta de blindaje político” y vulnerabilidad judicial?

Romano Paz: En países como Bolivia, donde se tiene una democracia híbrida o en transición, la justicia es la continuación de la política por otros medios. Estas son las consecuencias de las malas decisiones tomadas por diferentes actores políticos de manera individual y colectiva.

En el caso de quienes sí lograron el respaldo popular, ¿este “blindaje político” será duradero o, como sucedió en el anterior ciclo del MAS, se acabará deponiendo a gobernadores y alcaldes?

Es impredecible lo que pueda pasar más adelante, sería caer en la futurología. Sin embargo, gobernar es el arte de narrar, y claramente se está imponiendo una versión de los hechos, lo que inequívocamente acarrea consecuencias.

En el ojo de la tormenta están la justicia y la fiscalía. ¿Ve perspectivas de un movimiento ciudadano que impulse la reforma de esas dos instancias, o que pueda profundizar los simples retoques que pretende hacer el Ministerio de Justicia?

La justicia en Bolivia históricamente está sumida en una crisis crónica. No hubo ni hay intención de reformar la justicia, eso sería fortalecer el Estado y debilitar o imponerle límites al gobierno. La oposición de tipo político-partidaria es efímera en el nivel central. La única oposición real que ha enfrentado el partido en función de gobierno es ciudadana.

¿La institucionalización por 2/3 de la Defensoría del Pueblo podría ser un paso importante para la protección de los derechos humanos?

Siempre y cuando se elija a una persona notable, es decir imparcial, con credenciales académicas, trayectoria profesional e intachabilidad.

De persistir en la política de detenciones a opositores, ¿Bolivia comenzará a ser percibida a nivel internacional como el cuarto régimen autoritario de izquierda del continente, junto a Cuba, Venezuela y Nicaragua?

Indistintamente al régimen que tengamos y al gobierno en ejercicio, mientras Bolivia tenga estabilidad económica y política, es un problema menos para la comunidad internacional. Evidentemente, hay aliados y detractores, pero al final todos juegan sus intereses por encima de sus pasiones ideológicas o morales.

Edición y entrevista: Emilio Martínez

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