Crisis climática: luto por la desaparición de la nieve y los inviernos

Las personas que viven en regiones nevadas, que se transforman por el calentamiento global, experimentan dolor y angustia ecológica.

Europa Wintersport  

Cuando la gente hoy en día camina hacia los glaciares, puede que no sea para maravillarse, sino para lamentar su desaparición. En los glaciares de todo el mundo, desde Oregón hasta los Alpes suizos, se han realizado funerales, como en el Okjökull de Islandia. Se dice que es el primero que desapareció por el cambio climático.



Panu Pihkala, investigador postdoctoral especializado en eco-ansiedad, en la Universidad de Helsinki, Finlandia, llama «dolor climático» a la tensión psicológica causada por la pérdida de paisajes invernales icónicos.

Durante décadas, las comunidades han experimentado «inquietud e incomodidad por los cambios en las estaciones del año» debido al cambio climático, pero esta ansiedad se ha convertido en un duelo, a medida que la nieve y el hielo retroceden visiblemente, explica Pihkala.

Tal dolor, causado por la pérdida del invierno, se extenderá mucho más a medida que aumente el calentamiento global. El Polo Norte, ese mítico paraíso invernal en el Ártico, se está calentando tres veces más rápido que el promedio mundial.

Eco-ansiedad y duelo climático

El duelo climático es difícil de superar, porque anticipa una pérdida que a menudo no ha ocurrido, dice Pihkala. El investigador señala que este año hubo mucha nieve en Finlandia y el año pasado muy poca. Esto se suma al deseo ansioso de querer nieve, pero no saber si alguna vez llegará, un sentimiento que en finlandés se conoce como «lumiahdistus».

«A diferencia de la nostalgia, la melancolía o la añoranza que experimentan las personas cuando se separan de un hogar amado, la solastalgia es la angustia que produce el cambio ambiental», escribieron el filósofo medioambiental Glenn Albrech y sus coinvestigadores en un artículo de 2007 en la revista Australasian Psychiatry.

Eco-ansiedad y duelo climático

Pero con la pérdida observable de glaciares y paisajes nevados, esta solastalgia se ha transformado en lo que algunos investigadores llaman «dolor ecológico».

Estas emociones ecológicas están impulsadas por una pérdida material y cultural más profunda. Los pueblos indígenas de Alaska, por ejemplo, están experimentando un miedo real, ya que el derretimiento del hielo marino amenaza a sus comunidades. Estas se verían obligadas a desplazarse, cambiar de lugar, y perder lo que la investigadora polar Victoria Herrmann llama «una forma de vida transmitida desde tiempos inmemoriales».

Mujer con caballo y esquís deslizándose por la nieve Paisaje invernal en Francia

El cambio climático y la pérdida cultural

Para la comunidad Sami, que vive cerca del Círculo Polar Ártico, la nieve es su elemento vital, especialmente en términos de su cultura tradicional de pastoreo de renos.

«Si los renos no son arreados bajo fuertes nevadas o heladas, desaparece la base de todo el sustento», explicó Klemetti Näkkäläjärvi, antropóloga cultural sami de la Universidad de Oulu en Finlandia, en una conferencia sobre el cambio climático.

«El cambio climático equivale a un cambio cultural para muchos pueblos indígenas», dijo Näkkäläjärvi antes de la cumbre climática de la ONU en 2021. Después de haber vivido con el estilo de vida sami, la antropóloga asegura que ve «cambios todos los días», incluida la pérdida del idioma debido al cambio climático y el correspondiente desplazamiento.

Si bien existe un vínculo cultural con las montañas y su «multitud de ecosistemas diferentes», los glaciares hacen que estos paisajes sean «únicos en la imaginación de la gente», señala Giovanni Baccolo, investigador postdoctoral en glaciología, en la Universidad de Milano-Bicocca, Italia.

«Los glaciares son literalmente otro mundo», agrega, «íconos de montañas». Pero a medida que desaparecen, ha «empobrecido» nuestra identificación con los paisajes montañosos. Baccolo publica fotos en las redes sociales comparando los glaciares de hoy con los de hace un siglo. Una vez que estos casquetes de hielo se derritan, las generaciones futuras no dibujarán montañas alpinas «con un sombrero blanco», lamenta.

«El retroceso de los glaciares es un símbolo extremadamente poderoso de las consecuencias ambientales del cambio climático», advierte: «Es innegable que cuando miramos las comparaciones que muestran el drástico retroceso de los glaciares, nos sentimos sobrecogidos».

¿Puede el activismo ayudar a procesar el duelo climático?

La pérdida de puntos de referencia invernales, como los glaciares, ha alertado a la gente sobre la inmediatez del cambio climático. Baccolo cree que presenciar el sorprendente ritmo del derretimiento de los glaciares ha aumentado, al menos, nuestra conciencia sobre la crisis climática y nuestra contribución a ella.

«Estamos tristes», zanja, refiriéndose a los funerales por los glaciares desaparecidos: «Vemos desaparecer un elemento increíble de la naturaleza y sabemos que desempeñamos un papel crucial en ello».

Fuente: dw.com