“Sin pena ni gloria”: balance preliminar de la visita del relator

Un analista se mostró escéptico sobre lo que pueda lograr el enviado del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Cuando aún faltan dos días para que concluya la visita de Diego García-Sayán a Bolivia, quisimos hacer un balance preliminar sobre sus primeras jornadas de diálogo con actores gubernamentales y de la sociedad civil. Para eso, eju.tv consultó a uno de los constitucionalistas más destacados de Bolivia, William Herrera.



eju.tv: ¿Cree que el relator ha mostrado balance en sus reuniones o se ha dejado agendar por el gobierno?

William Herrera: Teníamos una expectativa natural, dado que Diego García-Sayán es peruano, ha estado muchas veces en Bolivia y conoce muy bien nuestra realidad. Sin embargo, parece que el relator de las Naciones Unidas se ha dejado agendar por el gobierno y su visita pasará sin pena ni gloria. Salvo que, a última hora, por ejemplo, decida llegar hasta la cárcel de Miraflores, vea y escuche a la expresidenta Jeanine Áñez Chávez, cuyo caso refleja el estado de la falta de independencia judicial y vulneración de los derechos fundamentales básicos.

Teniendo en cuenta que el informe de García-Sayán tardará varios meses, ¿considera que habrá algún efecto positivo previo, de corto plazo?

Veo muy poco probable que, a corto plazo, haya algún efecto positivo. No hay voluntad política por parte del gobierno para encarar un proceso de reforma judicial, porque la justicia se ha convertido en su instrumento perfecto de persecución y criminalización política.

¿El debate social abierto sobre la justicia conducirá a alguna búsqueda de concertación más amplia sobre las reformas, o el probable plan gubernamental de cumbres controladas por el oficialismo continuará sin cambios?

La justicia ha tocado fondo. Que el juez Alcón, hermano del ex presidente del Consejo de la Magistratura, haya ordenado la libertad de varios feminicidas, asesinos, homicidas, etc., ha indignado a la sociedad civil y debe comenzar el proceso de las reformas judiciales. El gobierno tendrá que ceder en la medida en que haya presión social. Marzo será un mes clave, por la anunciada cumbre judicial que debe llevarse a cabo, para ver cuál será el rumbo que toma este proceso.

¿Cree que la visita se traducirá en alguna mejora en la condición procesal o de detención de los presos políticos?

Lo veo muy difícil, soy escéptico, salvo que deje algunas señales muy concretas con el caso Jeanine Áñez para cambiar de opinión. La reforma judicial debe ser, además, una decisión y trabajo de los bolivianos, con el acompañamiento de la comunidad internacional, especialmente de las Naciones Unidas.

Edición y entrevista: Emilio Martínez

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