Ambulancias en pena

 

A tiempo de escribir este artículo, que versa sobre la compra de 41 ambulancias  por la Gobernación de Potosí, vuelve a nuestra memoria la trillada sentencia de Karl Marx que dice: “La historia se repite, unas veces como tragedia y otras como comedia” y esta vez, lo risible se manifiesta en que dicha adquisición se hizo a nombre del gobernador Jhonny Mamani, pese a que la adjudicataria del  contrato es la empresa “Estefals Logistics”, y no el citado funcionario. Además, según el reporte de importación, al puerto de Iquique llegaron 44 unidades, pese a que la compra era de solo 41 unidades, anomalía que también llamó la atención.



Tal número de ambulancias, sumado a las 700 que el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero nos obsequió un 7 de noviembre de 2007; más las 170 que Venezuela nos regaló un 26 de junio de 2009, en medio de una gran algarabía  en el estadio Hernando Siles de La Paz, y a las 750, de última generación, a ser entregadas por el gobierno argentino el pasado año 2015, hacen la friolera de 1664 ambulancias que, divididas entre los nueve Departamentos, representan una cuota de 185 por Departamento, sin contar con las que ya existían.

Aún recordamos las furiosas expresiones de rechazo que despertaron los citados “donativos”, tanto en España, como en Venezuela, por el déficit de los referidos vehículos en sus propias comunidades. Lo sorprendente es que tales regalos no hubiesen sido previamente planificados, a fin de no incurrir en exageraciones, pues si consideramos que cuatro ambulancias son más que suficientes para un hospital de cuarto nivel, a no ser que estemos en medio del fragor de la invasión rusa a Ucrania, un cálculo inverso nos indica que necesitaríamos 405 hospitales de ese tipo en Bolivia, lo cual no existe, ya que según informe del Ministerio de Salud del 7 de agosto de 2018, Bolivia cuenta con 49 hospitales, de los cuales solo  4 son de 4º nivel, 12 de 3er nivel y 33 de 2º nivel, haciendo un total de 49.

Además, según el manifiesto de carga que emitió la Aduana de Chile, estos vehículos se embarcaron en el puerto Jebel Ali del emirato de Dubái para la empresa Estefals Logistics, adjudicataria de los motorizados, y a nombre del  comprador Jhonny Mamani, actual Gobernador potosino. No obstante, dicha autoridad, alegando motivos de “fuerza mayor”, anuló el contrato N.º 215 /2021, por 20.5 millones de bolivianos, que él mismo firmó, negándose a continuar con la compra, indicio más que suficiente para estar viendo el sol a rayas.

Entretanto, el motivo principal que destapó esta descarada operación fue la  firma de un acta ficticia de recepción, fechada el 31 de diciembre de 2021, dando fe de la llegada de los 41 vehículos, y “recibidos” por personal de la Gobernación, sin que ninguno de estos hubiese tocado siquiera suelo boliviano, y peor aún, cuando se ha constatado que estos no están preparados para funcionar en la altura.

Como aquellas almas qué no logran trascender a su descanso final, y acusan apariciones irreales en sesiones de espiritismo, las ambulancias de marras  se han convertido en esas mismas almas de la corrupción, representadas por las Ambulancias en Pena.

 

Álvaro Riveros Tejada