Cada guardaparque en Bolivia debe proteger una extensión similar a Brasilia o Medellín

Los 22 parques nacionales ocupan 182,7 millones de kilómetros cuadrados. Tienen 295 guardaparques y cada uno debe controlar un promedio de 619 Km2. En precarias condiciones, es muy difícil impedir el avance de la coca y el narcotráfico

Un guardaparques observa la cascada Dinosaurio

Un guardaparques observa la cascada Dinosaurio



 

 

Fuente: El Deber

 

 

En Bolivia hay 295 guardaparques distribuidos en 22 parques nacionales que, en total, cuentan con una extensión de 182.716, 99 kilómetros cuadrados. En promedio, cada funcionario es responsable por atender 619 km2, es decir, una superficie similar a una ciudad del porte de Brasilia o de Goiania, en Brasil, o de Medellín en Colombia.

El dato sobre el número de guardaparques fue mencionado por el ministro de Medio Ambiente y Aguas, Juan Santos Cruz, durante un informe oral que ofreció la semana pasada al pleno de la Asamblea Legislativa. En el detalle, la autoridad informó que solo siete hombres vigilan el parque Cotapata, 27 el Apolobamba, 26 están en el Madidi, seis en Sajama, 21 en la reserva Eduardo Avaroa, seis en Torotoro, ocho en la Estación Biológica de Beni, 11 en Pailón Lajas, 17 en Isiboro Sécure, seis en Manuripi, 21 en el parque Noel Kempff, 12 en San Matías, 11 en Amboró, 19 en Kaa-Iya de Gran Chaco, 11 en Otuquis, ocho en Tunari, 18 en Carrasco, nueve en El Palmar, 12 en la Serranía del Iñao, 16 en Tariquía,15 en Aguaragüe y ocho en la cordillera de Sama.

Las cifras alarmaron a los legisladores de la oposición, quienes advirtieron que el número de guardaparques es insuficiente para detectar las plantaciones de coca, las fábricas de droga o los laboratorios de purificación de cocaína y otras irregularidades que cercenan los parques nacionales.

La senadora Cecilia Requena, de la alianza opositora Comunidad Ciudadana, denunció que el MAS echó a varios directores y jefes de protección durante la presente gestión. “A los guardaparques los han movido de un lugar a otro y los tienen  con contratos que se renuevan cada año, por lo tanto, no tienen ítems, vacaciones ni siquiera fines de semana libres.

Aún no recibieron respuestas al pedido de cumplir con 10 días de trabajo consecutivos a cambio de 10 días fuera. “Hay dos mujeres que solo les renovaron el contrato por tres meses”, dijo la senadora. Requena presume que pronto comenzarán los despidos y renuncias de los guardaparques por causa de las malas condiciones laborales.

El ministro de Medio Ambiente y Aguas respondió que mediante resolución 432 aprobó la modificación del reglamento interno del personal del Sernap, incorporando el régimen especial para jefes de protección Guardaparques de las 22 áreas y se estableció 20 días calendario en el campo y 10 de descanso, como régimen de trabajo.

El cambio no convenció a los vigilantes de los parques. El año pasado, cuatro guardaparques de áreas protegidas de Bolivia y con más de 20 años de trayectoria presentaron su renuncia a Teodoro Mamani, director ejecutivo nacional del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap). Los profesionales alegaron complicaciones en su salud y falta de tiempo para atender asuntos personales.

El 27 de abril de 2021, Primitivo Yujra presentó su renuncia irrevocable a Apolobamba, donde ejercía como guardaparque por dos décadas y alegó motivos de salud.

El 30 de abril del año pasado, Roberto Portugués y Jhonny Huaqui hicieron conocer sus dimisiones. Portugués afirmó, entonces, que tomó la decisión de dejar el cargo de jefe de Protección de la Reserva Vida Silvestre Manuripi por una cirugía y secuelas de la misma.

Relató que su trabajo de guardaparque comenzó en 1997 en el Parque Nacional Carrasco. Reveló que en su rol de resguardar las reservas fueron presionados, aunque no mencionó por quién. “Los guardaparques siempre hemos sido hostigados y amenazados por defender proteger nuestros recursos naturales y áreas protegidas”, señaló.

Carola Vaca, la primera guardaparque mujer del país también presentó su renuncia mediante carta fechada en San Borja el 22 de abril de 2021. La profesional dijo que su seguridad se encontraba en riesgo a causa de quienes promueven los desmontes de las áreas protegidas en aras de sus intereses particulares, pero en detrimento de la naturaleza, la biodiversidad y las comunidades originarias del lugar.

La senadora Requena lamentó la desinstitucionalización del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap). “Definitivamente tienen gente insuficiente; no puede ser que el Madidi, que cuente con casi dos millones de hectáreas, cuente con solo 26 guardaparques. Hay 21 en el Noel Kempff, que tiene 700.000 hectáreas, es una locura”.

Bolivia cuenta con 66 de los 112 ecosistemas existentes en todo el mundo, tiene  60 áreas protegidas y 22 parques nacionales que ocupan el 16,63% del territorio nacional.

Los cultivos de hoja de coca en parques y áreas protegidas de Bolivia crecieron un 44 % durante 2020. Así lo indica el informe de monitoreo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).

De las 22 áreas protegidas nacionales, seis son afectadas por estos cultivos: Carrasco con el 36% de cocales (163 hectáreas); Amboró con el 19% (87 hectáreas); Madidi con el 14% (63 hectáreas); Apolobamba con el 13% (59 hectáreas); Cotapata con el 12% (55 hectáreas) y, por último, el Isiboro Sécure con el 6% (27 hectáreas).

El informe de la ONU confirma que toda esa producción excedentaria por supuesto que se dirige a la producción de cocaína.

En su reporte, el ministro señaló que todos los procesos de contratación de personal del Sernap siguen procesos legales. Admitió que el personal no tiene ítems y que son contratos.

Mencionó que el presupuesto registrado por el Sernap en la gestión 2022 asciende es de Bs 59,9 millones, de los cuales Bs 41,6 millones vienen del Tesoro General del Estado y Bs 18,2 millones de la cooperación de la Unión Europea.

Cecilia Requena señaló que los guardaparques no trabajan con las condiciones laborales necesarias. “Muchos no tienen transporte, les falta gasolina, los directores utilizan los motorizados y no en las áreas, todo esto impide que hagan su trabajo y lo realizan con miedo. No portan ni un rifle, qué hacen frente a narcotraficantes que operan cerca de ellos que andan armados hasta los dientes”.

El ministro no respondió todos los cuestionamientos porque no estaban incluidos en la petición de informe realizada por el MAS. De hecho, Requena manifestó que previamente se realizó peticiones de informe que nunca fueron respondidas. Este medio no pudo contactar a la autoridad estatal para profundizar el tema.

En entrevista con EL DEBER, el exministro de Gobierno Carlos Romero señaló que los emisarios de los cárteles se han ampliado territorialmente en el país y ya producen su propia cocaína, y la refinan en zonas fronterizas. Dijo que esto se debe a la falta de presencia de la fuerza pública en los parques nacionales en Santa Cruz, Beni y Pando.

El año pasado, la Policía antidrogas detectó dos megalaboratorios de cocaína en el Parque Nacional Noel Kempff  Mercado. Fue considerado el mayor hallazgo de 2021, pero no se encontró gente, tampoco droga.

El año pasado, la Felcn encontró 13 fábricas en territorios indígenas y reservas forestales, seis de ellas por el Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), dos en el Área Protegida y Área Natural de Manejo Integrado San Matías, dos en el Noel Kempff, una en la Reserva de Vida Silvestre Río Blanco y Río Negro. Los demás estaban en territorio de sindicatos en Chapare (Cochabamba) y provincias Cordillera e Ichilo (Santa Cruz), y también en La Paz (cerca del Parque Madidi).

La Europol realizó en febrero un operativo en el que participaron 10 países europeos y sudamericanos, sin la participación de Bolivia. Se incautaron de 12 toneladas de cocaína y capturaron a 90 personas. Poco después se destruyó otra megafábrica en el parque Noel Kempff. Era droga boliviana que llega hasta Europa y se le hace seguimiento desde 2017.