Defensoría: narrativa del “golpe” complica consensos

Los conflictos en la Asamblea Legislativa Plurinacional siguen evidenciando la animadversión del oficialismo hacia la búsqueda de consensos amplios y a los mecanismos de mayorías calificadas.

Fuente: Publico.bo (La Semana Política)



El polémico reglamento de selección que el MAS buscó imponer a lo largo de la semana tiene un doble objetivo: 1) el obvio filtro para “inclinar la cancha” en favor de aspirantes a Defensor del Pueblo afines al partido de gobierno, y 2) reforzar la narrativa oficial sobre el supuesto “golpe de Estado”, al incluir un apartado que excluye a quienes hayan participado en la “ruptura del orden constitucional”.

Parece claro que la oposición deberá mantenerse firme en el rechazo a este punto, que busca pasar de contrabando el relato gubernamental sobre el 2019, tal como se hizo en la abrogación de la Ley 1386, cuando se incluyó la referencia a un “segundo golpe”.

Más injerencia en la justicia

La semana comenzó con las “tomas” de sedes judiciales por la Central Obrera Boliviana, en presunto rechazo al accionar de los tribunales en materia laboral. La motivación suena a excusa, en un contexto donde la COB ha perdido todo margen de independencia política respecto al gobierno.

La maniobra parece haber ido en coordinación con la destitución de 11 jueces y el procesamiento a otros 7, impulsado desde el Ejecutivo. Todo apunta a que el Movimiento Al Socialismo pretende administrar la crisis de la justicia con más injerencia y no con una mayor autonomía de los magistrados.

Embajador ruso en El Alto

En la semana también tuvo lugar la inauguración del Centro de Medicina Nuclear en la ciudad de El Alto, proyecto impulsado en cooperación con la empresa Rosatom. El acto contó con la presencia del embajador de Rusia, algo que desde instancias estatales podría haberse evitado. Se siguen emitiendo señales de sintonía con un régimen agresor condenado por Naciones Unidas.

Encuentro Arce-Boric

Finalizando la semana, el presidente Arce asistió a la toma de mando de Gabriel Boric en Chile, ocasión en las que ambos mandatarios habrían abordado una agenda que incluiría la problemática marítima. Veremos si Arce logra algún avance mínimo en un tema donde Evo Morales fracasó estrepitosamente.

En todo caso, las relaciones bilaterales tendrán que navegar sobre las complicadas aguas de un nuevo proceso en La Haya, esta vez sobre El Silala.

Volvió el zar

En días recientes reapareció el ex zar antidrogas del evismo, Felipe Cáceres, para decir que nunca estuvo fuera del país, que Maximiliano Dávila era “un buen oficial” y que “Evo y él” están dispuestos a ser investigados.

La reaparición coincidió con un pedido hecho por Morales, a nombre de las seis federaciones cocaleras del Chapare, para que el gobierno destine “más recursos contra el narcotráfico”. El intento de lavado de imagen ante los operativos de la DEA es más que evidente.

División en el MAS

Otro personaje que volvió a escena fue Álvaro García Linera, ya no para proponer nuevos impuestos sino para advertir sobre una eventual fractura del MAS en los comicios del 2025.

El ex vicepresidente pidió una mayor articulación entre el “liderazgo político y de gobierno” y el “liderazgo social”, tal vez sugiriéndose como el mediador ideal.

Desde El Alto, en un acto conjunto con Arce y Choquehuanca, Eva Copa dejó caer la frase: “Después de mucho tiempo, todos juntos como hermanos”. Las alas del masismo se van rearticulando sin Evo Morales.