Entre el ideal y el pragmatismo

 

Dos figuras políticas de mediados del siglo XX boliviano son importantes para entender no solamente la forma de liderazgo, sino también del desempeño político existente en el actual escenario político. Desde el más sublime idealismo y el pragmatismo como eje rector de la toma de decisiones.  Hernán Siles Zuazo y Víctor Paz Estenssoro son posiblemente los dos líderes que han tomado las riendas del país en periodos de crisis, de revolución y de la recuperación de la democracia.



Ambos tienen sus luces y sombras, pero su accionar en momentos decisivos nos ayuda a entender a los actuales líderes de hoy y a las autoridades de todos los niveles del Estado.

Hernán Siles Zuazo combatió en las calles de La Paz de manera aguerrida en defensa de la victoria movimientista. Fue parte fundamental de la toma de poder de la revolución nacional, hombre que se desenvolvía en territorio en compañía de la masa con la capacidad de darle guía. Puede que esto, haya creado un apego bastante grande a los ideales. Su primer gobierno nos muestra que los sentimientos y los ideales pueden mezclarse, los conflictos entre las diferentes facciones partidarias y la renuncia de su vicepresidente nos mostraron que Siles no estaba preparado para estar al mando de un gobierno. Con estos antecedentes, su segundo gobierno se lleva tras la recuperación de la democracia, con una alianza de voluntades que transmitían grandes esperanzas, la revolución de los sueños había comenzado y en un brote incontrolable de emociones y con una multitud en San Francisco cometió un error garrafal: acabar con la crisis económica en 100 días. Al no contar en ambos gobiernos con equipos de trabajo una de las salidas que tuvo para mantener el orden fue el de ingresar en huelga de hambre y en su último gobierno para aumentarle dramatismo, fue secuestrado y renunció a un año de su mandato.

Víctor Paz Estenssoro fue el líder que condujo al Movimiento Nacionalista Revolucionario desde su fundación y fue el gran vencedor de la revolución nacional. Tomó el poder en cuatro oportunidades y demostró que el poder es un instrumento que hay que saber ejercerlo y que no es un instrumento de fácil control. El golpe de Estado y exilio que sufre en su tercer mandato nos muestra que es simple ser encandilado por el poder y perder contacto con la realidad. Sin embargo, tuvo cualidades que fueron muy importantes en sus gobiernos y en especial en el último donde combatió la hiperinflación: crear equipos de trabajo, tener objetivos claros y conocer muy bien los medios que tenía para llevarlos adelante. Frío al momento de tomar decisiones creó y acabó con el sistema impuesto por el nacionalismo revolucionario. Conocedor de que las circunstancias crean a los actores y que la realidad se encuentra por encima de la ideología. Es posiblemente el hombre más importante del siglo XX que nos deja como enseñanza que lo importante del poder es el hacer, el crear.

La diferencia entre ambos radica en la elección de sus ministros y su capacidad para imponer orden y jerarquía. Maquiavelo mencionaba que un gobernante debería de tener la capacidad de pensar por sí mismo y elegir muy bien a sus ministros para gobernar; saber escuchar y tener un equipo capaz de construir lo que se quiere realizar; o en el peor de los casos, no tener un criterio propio, querer realizar todas las ocurrencias del momento y que tus ministros sean aduladores. Los dos primeros podrán lograr sus objetivos y el tercero es una muestra del camino al fracaso.

Estos personajes nos muestran los liderazgos y los equipos que existen en la actualidad. Inconscientemente, las actuales autoridades en todos los niveles del Estado replican a estos líderes. Para consuelo de los que ejercen el poder aún están con la capacidad de cambiar en caso de encontrarse en un escenario negativo y deben hacerlo ya. Los hombres son hijos del hábito si no entran en acción para lograr el cambio necesario, quizá desaparezcan del escenario político del 2025.

Jorge Roberto Marquez Meruvia