Gualberti: “Jesús hoy nos suplica a convertirnos para que no seamos víctimas de nuestros propios errores”

La Iglesia de Santa Cruz se adhiere a la iniciativa del Papa Francisco de “Consagrar Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María” en una liturgia por la paz este 25 de marzo

Monseñor Gualberti en la homilía dominical de Cuaresma
Monseñor Gualberti en la homilía dominical de Cuaresma

Fuente: El Deber

La homilía de este tercer domingo de Cuaresma presentó en su liturgia la imagen de Dios liberador de su pueblo elegido esclavo en Egipto y un apremiante llamado de Jesús a la conversión.

Monseñor Sergio Gualberti, que celebró la misa en la Catedral Metropolitana Basílica Menor de San Lorenzo de Santa Cruz, recalcó la importancia de este texto en el proceso de conversión a Cristo.



«El pasaje del libro del Éxodo nos habla de la misión que Dios confía a Moisés en el desierto de Madián, donde él se había refugiado huyendo del faraón que lo perseguía por haber matado a un capataz egipcio», rememoró.

A su vez, Gualberti explicó que tener «un verdadero encuentro con Dios, «se da solo en una situación de libertad de las cosas que ocupan nuestro interior, quitándonos las sandalias de la presunción y de la soberbia y presentándonos ante Él (Dios) como sencillas criaturas suyas».

Agregó que la mente humana no encuentra una razón al por qué de la muerte de inocentes, de la maldad humana, de las desgracias provocadas por fenómenos naturales y de tantos otros males, llegando a cuestionarnos “por qué permite tanto dolor, sufrimiento y muerte”.

El arzobispo a esto señala que «en el pensamiento de Dios, el sufrimiento de por sí no es el mal, el mal es lo que mueve a la maldad, al odio, a la violencia y a la guerra, lo que causa el hambre, la migración y el sufrimiento de millones de personas».

Monseñor Gualberti invitó a la conversión en Cristo como camino para evitar «ser víctimas de nuestros propios errores«.

Finalizó la homilía invitando a unirse todos en oración por la paz, esto a iniciativa del Papa Francisco de “Consagrar Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María”.

La oración mundial se hará el 25 de marzo en la basílica de San Pedro del Vaticano y la Iglesia de Santa Cruz la realizará el mismo día, a las 12:00 horas, en la catedral.

Fuente: El Deber