Qatar, anfitrión de la Copa del Mundo: mucho que hacer aún por los derechos humanos

Este viernes se sortean los grupos para el Mundial de Qatar. A casi ocho meses antes del campeonato, se sigue debatiendo la situación de los derechos humanos en el emirato.

Estadio Ras Abu Aboud, en Doha, Qatar. Estadio Ras Abu Aboud, en Doha, Qatar.

«Fue un paso importante”, dijo Matthias Ginter cuando habló sobre la reunión con las organizaciones de derechos humanos Human Rights Watch y Amnistía Internacional. La semana pasada, futbolistas de la Asociación Alemana de Fútbol (DFB) se reunieron con expertos de ambas organizaciones durante 90 minutos. Los jugadores se informaron sobre la situación actual de los derechos humanos en el país anfitrión de la Copa del Mundo, Qatar.



¿Cuál es la situación de los numerosos trabajadores inmigrantes de países asiáticos en las obras de construcción de la Copa del Mundo? ¿Ha habido mejoras notables después de la ley en 2020 que especificaba un salario mínimo y el derecho a la libre elección laboral?

Logo del Mundial de Fútbol 2022 en Qatar. Logo del Mundial de Fútbol 2022 en Qatar.

Mejoras, según sindicato internacional

El vicepresidente del Sindicato Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (BHI), Dietmar Schäfers, lanzó la campaña «Tarjeta roja para la FIFA – No hay copa del mundo sin derechos humanos» en 2013. En los últimos años, Schäfers ha negociado varias veces con el comité organizador de la Copa del Mundo y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de Qatar.

«Desde 2016, como sindicato internacional, hemos podido realizar inspecciones periódicas en todas las obras de construcción de la Copa del Mundo en Qatar. Hasta ahora hemos realizado 24 inspeccionese on nuestros expertos», dijo. También se han introducido «cámaras de refrigeración», donde los trabajadores pueden descansar del calor, se ha iniciado el uso de chalecos refrigerantes y se han implementado periodos de descanso regulares», afirmó.

Además se ha anulado el sistema kafala, ”los trabajadores pueden moverse con libertad, pueden cambiar de jefe cuando quieran. Además, se implementó el salario mínimo», confirmó Schäfers.

Pocos controles

Sin embargo, Schäfers cree que hay problemas a la hora de implementar las nuevas regulaciones: «En Qatar hay en la actualidad 900.000 trabajadores y 200 inspectores. Son muy pocos”, critica. Además, el gobierno qatarí no suele sancionar a las empresas que incumplen las normas, afirma.

Katja Müller-Fahlbusch, experta en Oriente Medio de Amnistía Internacional, reconoce que ha habido mejoras tras las críticas procedentes de Europa. El problema radica en otras obras, que no están en la mira de la opinión pública: «Hubo mejoras reales para casi el dos por ciento de los trabajadores en obras de construcción del Mundial. Para el 98 por ciento restante, la situación es mucho peor, porque no se está observando su situación de cerca». La experta de Amnistía Internacional también critica la carencia de sanciones contra las irregularidades.

«Todos los días, los trabajadores de todo el país están a merced de personas sin escrúpulos. Empleadores que orquestan el robo de salarios, condiciones de trabajo inseguras y, a veces, barreras insuperables para la transición laboral. Los empleadores pueden explotar a sus trabajadores con impunidad», lamenta.

«Las reformas necesitan tiempo»

Tanto Müller-Fahlbusch como Schäfers creen que Qatar va en camino de convertirse en una sociedad moderna. Pero que tiene un largo camino aún por delante en cuanto a derechos de las mujeres y de las minorías.  «Hay que aceptar que reformas así necesitan tiempo. No se puede ver todo a través de un cristal europeo”, piensa Schäfers.

Fatma Al Nuaimi, directora del Comité Organizador de la Copa del Mundo en Qatar, hace un llamado a la comprensión: «Siempre hemos creído que la Copa del Mundo puede dejar un legado social significativo, especialmente en lo que respecta a los derechos de los trabajadores».

No perder de vista a Qatar

La experta de Amnistía Internacional «cree que siguen existiendo fuerzas conservadoras, críticas con el proceso de modernización. Se está formando una resistencia a la que le gustaría dar marcha atrás con los cambios en la sociedad”. Por eso, no hay que perder de vista a Qatar de «manera sostenible”: «Si no se lleva a cabo, miles de trabajadores más corren el riesgo de convertirse en víctimas de abusos laborales. La situación podría volverse aún más difícil para los que deseen permanecer en Qatar después del mundial».

(rmr/cp)

Fuente: dw.com