En el cierre de la segunda ronda de sus alegatos orales ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre el status y el uso de las aguas del Silala, el agente boliviano Roberto Calzadilla recordó este miércoles a los jueces de ese tribunal que el río Lauca fue desviado por Chile, después de que la propia agente chilena Ximena Fuentes reactivara dicha vieja disputa en una sorpresiva mención del lunes.

Calzadilla, inicialmente, remarcó que no es su intención distraer a la Corte con un asunto que no es parte del caso Silala; “sin embargo, es prudente aclarar brevemente el contexto del conflicto sobre el río Lauca abordado por la agente de Chile el lunes pasado”.

Por tanto, hay que recordar que “el Lauca fue desviado por Chile de su curso natural a través de canales artificiales en 1962 sin tener en cuenta los derechos e intereses de mi país ni cumplir con ninguna obligación del derecho internacional. Fue precisamente la violación de los derechos de Bolivia por parte de Chile, lo que llevó a la ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países”, agregó.

Mathias Forteau, uno de los abogados de Bolivia, también se refirió al tema durante su intervención ante los jueces y dijo que “sorprendió escuchar a la agente de Chile dedicar varios minutos de su presentación al caso del río Lauca y a otros recursos compartidos entre los dos países”.

No obstante, “hay que recordar que el presente diferendo se refiere únicamente a las aguas del Silala”, subrayó Forteau.

El lunes, Fuentes dijo a los jueces de la CIJ que Chile acudió ante el tribunal instalado en La Haya (Países Bajos) porque —en su criterio— ha resultado imposible poner fin al diferendo del Silala por medio de un acuerdo y añadió que no es la primera vez que ambos países han tenido opiniones contradictorias sobre el uso de aguas internacionales.

Y, en ese contexto, la agente chilena citó que, por ejemplo, existe “otra disputa de larga data entre Chile y Bolivia sobre el río Lauca”, donde, a diferencia del caso Silala, el vecino país es el Estado aguas arriba y el Estado Plurinacional es el Estado aguas abajo.

Es así que “el Lauca es otro curso de agua compartido sobre el que tanto Chile como Bolivia tienen derecho a un uso equitativo y razonable. Sin embargo, en 1962, Bolivia alegó que Chile estaba impedido de utilizar las aguas del Lauca sin contar con la autorización previa de Bolivia y, habida cuenta de que Chile siguió adelante con sus planes de utilizar parte de las aguas del río Lauca, en abril de 1962, Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Chile (…)”, señaló.

Desde entonces, según enfatizó Fuentes, las relaciones diplomáticas entre Chile y Bolivia no se han restablecido, salvo durante un breve periodo entre 1975 y 1978.

En ese sentido, “aunque, puede resultar evidente que Chile y Bolivia deberían cooperar en lo que respecta a sus recursos hídricos compartidos, lamentablemente la cooperación no ha sido fácil. En efecto, es muy difícil hablar de recursos hídricos compartidos cuando una de las partes, como sucede en el caso de Bolivia, piensa que como Estado aguas arriba tiene derechos soberanos exclusivos sobre algunas o todas las aguas del río Silala y como Estado aguas abajo reivindica su derecho a veto sobre el uso de aguas arriba del río Lauca”, sostuvo la chilena.

La tensión por el Lauca duró entre 1939 y 1962. Finalmente, las aguas del Lauca fueron desviadas el 14 de abril de 1962, Día de la Unión de las Américas, y Bolivia rompió relaciones. Sus aguas alimentan el valle de Azapa, en el norte de ese país.