Desencuentro político y social en Bolivia

“Desencuentro” se lo define como el encuentro fallido por no haber tenido lugar o por no haber respondido a las esperanzas. Y en nuestro país, aunque nadie lo crea, esta palabra define muy bien nuestra realidad actual… Bolivia, el país del “Desencuentro”

En lo político, al interior del masismo, leemos: “Pacto de Unidad decide no tocar a ministros y baja el pulgar a Evo Morales. Hubo una reunión previa a la oficial del 18 de abril. En esa cita se inclinaron a buscar cambios en la dirección nacional del MAS. Eso molestó a Evo y decidió no llegar al encuentro con el Pacto de Unidad y los dos mandatarios de Estado”



En el tema de logias de Santa Cruz que afecta el liderazgo político cruceño, leemos: “Camacho responde a las acusaciones de Rubén Costas y lo tilda de ‘sinvergüenza’ y ‘traidor’ “En plena pandemia, cuando la gente estaba muriendo, sacaron Bs 700.000 de la lucha contra el Covid-19 y la gastaron en pagar publicidad política de su partido”, aseguró Camacho… O sea, Caballeros contra Toborochi.

En el tema delincuencial, que es lo peor, policías venidos a delincuentes: “Policía en el ojo de la tormenta, en 2021 tuvo 1.503 denuncias y suma 3 escándalos. En una semana, se destaparon tres casos que involucran a policías. En 2021 la institución recibió 1.503 denuncias por corrupción y otros delitos, 80 de los procesos disciplinarios terminaron en baja definitiva”

En lo relacionado al Narco Estado, vemos con preocupación la guerra entre el presunto jefe del cartel del Chapare en contra del presidente del famoso Estado: “El expresidente y dirigente del Trópico de Cochabamba, Evo Morales, denunció este lunes un presunto hecho de protección al narcotráfico, que implica a al menos un coronel que habría instruido retirar a personal de Umopar de un operativo contra las drogas”

Lo más anecdótico es el desencuentro de narices en cuestión de aromas, que se puede convertir en un hecho judicial, gracias a la justicia masista, cuando leemos: “MAS procesará penalmente a diputado que comparó el olor de la coca con el de la marihuana. El diputado Juanito Angulo considera que corresponde un proceso penal por discriminación y racismo”

Y de esta manera, vamos conociendo una serie de hechos en actividades tan cruciales para la existencia de nuestro país, que nos lleva a pensar que debemos encontrar la manera de pasar de lo posible a lo real y no al revés, que es, de lo imposible a lo verdadero.

Hoy por hoy, todos los bolivianos deberíamos cambiar de actitud y dejar de pensar que todas las cosas son imposibles, mientras lo parecen. Y más bien creer en lo imposible, pero no lo improbable.

Ante una situación política que se desborda y dispara en diversas direcciones: en lo nacional, en lo regional, en lo local, conviene un comienzo al margen de lo políticamente correcto, para intentar librarnos de la situación asfixiante que nos imponen estos momentos críticos. Se trata de dar una vuelta de tuerca ante el riesgo de extraviarnos siguiendo los sucesos de cada día, donde solo se comprobaría al fin que no sabemos en donde se está parado.

Ernesto Guevara, una de las pocas frases que le acertó, decía que “cuando se dispara la primera bala no se sabe cuándo se disparará la última”. Desde el extremo opuesto, imagino que, en parecidos términos, más allá del discurso oficial, lo mismo debían haber pensado los enemigos de esta corriente comunista.

No es difícil adivinar que cuando las denuncias por corrupción y de narcotráfico a nivel nacional y departamental, que es de lo que nos preocupa actualmente, se precipitan en cascada debido a intervenciones estratégicas de una justicia completamente cooptada por el poder ejecutivo, que la utiliza para extorsionar al oponente, sea de su mismo partido y al opositor regional, mejor si es de Santa Cruz.  

Puede intuirse que en la política y en las instituciones privadas y públicas, están corriendo diversos tiempos. Presumo varios de ellos: el tiempo propio de la justicia institucional; el tiempo de los políticos que quieren erigirse, algunos con descarnado criterio de oportunidad, como defensores de la justicia; el tiempo que quiere darse el gobierno; el tiempo de la política que ya ha encontrado modo de dar pasos más allá de las consideraciones que los tres primeros temas le sugieren y están en condiciones de ser más audaces. Y, en cada una de estas temporalidades, dilemas, confusiones y enfrentamiento, pero sobre todo el tiempo que durará el proceso del juicio por narcotráfico a Murillo, que conllevará a que el expresidente cocalero vaya cavando su tumba política y el final de una época nefasta para la democracia.

La desprestigiada clase política no quiere esperar. Las comisiones del Congreso y hasta donde puede saberse, trabajan arduamente para elegir a un “DEFENSOR DEL PUEBLO” que, más que seguro, será nuevamente un servil masista.  

Esperando al presidente, va transcurriendo el tiempo del gobierno. Cabe presumir que los partidarios de Evo Morales, no la están pasando nada bien. No solo porque se ve en caída libre la adhesión ciudadana, sino porque parece no darse cuenta o acaso no le importe, que su poder se desgastó y que perdió el apoyo popular, salvo el de los narcotraficantes del Chapare. Mientras tanto, Arce Catacora, no se coloca en primer plano en la lucha contra la corrupción. Daría la apariencia que le preocupa más cuánto afectaría el PBI. No se sitúa, en suma, en el centro del drama para proclamar las palabras decisivas o convocantes, sino que se quiere limitar a hacer un control de daños, decir, entre otras incongruencias, que él es, quien hundirá a BOLIVIA en una crisis económica y social, ya que solo piensa que existen trabajadores y no aquellos que generan empleos y riquezas. Les concederá un aumento salarial a los de la COB, y lastimosamente, generará una respuesta del empresariado nacional, que apresurará la crisis alimentaria y financiera de la ciudadanía.

Amenazas de unos y de otros, otra prueba más del desencuentro que hablamos y que se tendrá que afrontar. Queda el tiempo de la política, más allá de los casos de corrupción o junto a ellos, pero trascendiéndolos.

¿Estamos en el fin de la transición democrática y su consiguiente fracaso al interior del partido gobernante?  Se discute por estos días si el surgimiento de un movimiento intolerante a las posturas de capricho, de caudillaje y de tiranía del actual jefe del partido, ¿es real? Pero este innombrable, no se cansa de hablar de una extrema derecha, con su prédica de rechazo a la igualdad ciudadana y el desprecio a la diversidad, se asocia con opciones como las del populismo que una vez detentó.

Opino, como otros intérpretes, que al fin los dos grupos divididos del MAS, encontrarán senderos de confluencia, con cambios en la asignación de las cuotas de poder. Y hasta puede que den un paso más adelante que desde su lógica suena razonable. La invocación del fundamentalismo socialista otorga, para quienes lo preconizan, un marco trascendente y cerrado. Y desde allí se encuentran en condiciones de enunciar que remitirse a valores y principios más altos librará, asistida por su energía salvadora, de los casos de corrupción, a la sociedad y a la política y al fin se pretenderá que sean vistos como pecado de los hombres (no los hombres y mujeres) sin fe.

Y sería un desenlace siniestro que desde ya hay que prepararse a enfrentar. La esperanza solo puede surgir si se conoce y luego se afronta los hechos que la quieren arrasar. Pero, ¿será que los desencuentros nos ayudan a alargar la agonía? Cuando todos sabemos que el destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.

Morales, Arce Catacora y Choquehuanca: ¿Qué tan lejos están de estar cerca?; Camacho (Toborochi) Costas (Caballeros): Dicen, que tienen secretos inconfesables, arrepentimientos irreversibles, sueños inalcanzables y un odio inolvidable; Policías, jueces, fiscales y narcos: Viven en la difícil ignorancia de desconocer el sabor del futuro, ¿Prisioneros, perseguidos, muertos o millonarios?…

Y así, que más mata esperar el bien que tarda que padecer el mal que ya se tiene, siguen saliendo errados nuestros cálculos siempre que entran en ellos el temor o la esperanza. Mientras estemos preparados para lo peor, pero esperemos lo mejor, como devotos del buen “desencuentro”

 

 

Alberto De Oliva Maya