Informe sugiere a la NASA explorar Urano y una de las lunas de Saturno en búsqueda de vida extraterrestre

Si bien Artemis constituye la misión de la NASA que concentra mayor atención actualmente, existe la posibilidad de que la agencia lleve a cabo durante la próxima década otras misiones enfocadas en descubrir hechos que contribuyan a expandir la comprensión que tenemos sobre el sistema solar.

Para ello, la NASA podría hacer uso de sondas, las cuales serían programadas para efectuar el estudio de los gigantes de hielo Urano y Encelado, una de las lunas de Saturno, en un esfuerzo por encontrar vida más allá de la Tierra.



Estas dos serían las misiones donde la NASA podría enfocar sus esfuerzos en los próximos 10 años; esto de acuerdo al informe elaborado por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (NAS).

En lo que respecta a la sonda, el informe señala que esta podría realizar un recorrido orbital que dure varios años para obtener información sobre el sistema de Urano, ayudado también por una sonda atmosférica.

En ese sentido, el copresidente del comité directivo de la NAS para la encuesta decenal, Robin Canup, señaló que, tanto Urano como Neptuno resultaban objetos sorprendentes. Sin embargo, los autores del informe expresaron que debería ser Urano el planeta en el cual la NASA enfoque su próxima misión, usando para ello los vehículos de lanzamiento existentes.

Si bien la misión estaría técnicamente preparada para iniciar, el informe recomienda que esto sea hecho a partir de 2024 de manera que llegado el año 2031 la misión aproveche las oportunidades de lanzamiento y para 2032 se saque provecho de la asistencia gravitatoria de Júpiter para reducir el tiempo de crucero de la sonda.

Por otra parte, el informe menciona el Orbilander como la siguiente en la lista de prioridades de la NASA. Esta misión tendría como objetivo realizar la búsqueda que confirme o no la existencia de vida en Encelado, la sexta luna más grande de Saturno.

Se tendría previsto llevar a cabo esta misión desde la órbita, para luego iniciar una operación terrestre que duraría dos años y tendría como objetivo realizar estudios detallados del material presente en el interior del océano de Encelado.

Canup expresa que el énfasis puesto por el informe en estas misiones representa «el verdadero deseo de la comunidad científica en esta década de avanzar no sólo en el estudio de la habitabilidad, sino en el intento de detectar si existe vida en otros lugares de nuestro sistema solar».

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