Cardiopatías congénitas en niños y niñas, un mal mortal e invisible a los ojos de autoridades y padres

No hay equipamiento ni especialistas para detectar a tiempo este tipo de enfermedades que suelen ser mortales para los menores de edad.

HOS
Especialistas de la unidad de Cardiología pediátrica atienden a Jesús. Foto. ANF

Fuente: ANF

En Bolivia cada año nacen 2.500 niños y niñas con cardiopatías congénitas, uno de ellos es Jesús, un pequeño de 2 años, que se debatió entre la vida y la muerte a causa de esta patología que no le fue diagnosticada cuando nació. En enero fue sometido a una cirugía a corazón abierto de más de seis horas, hoy lleva una cicatriz en su pequeño pecho.



La cirujana cardiovascular del Hospital del Niño, Erika Pérez, relata a la ANF que las enfermedades del corazón resultan ser las más frecuentes y mortales.

“Si vamos a las cifras del país, advertimos que las enfermedades del corazón son 10 veces más frecuentes, es una cosa muy preocupante porque en Bolivia al año nacen 2.500 niños y niñas con enfermedades del corazón, es un problema invisible, que la gente no cree y ni se le ocurre que este tipo de enfermedades ataca a los niños”, afirma.

La especialista explica que la muerte de los niños se produce en un gran porcentaje durante el primer año de vida y en algunos casos ni siquiera son diagnosticados, y muchos menos reciben tratamientos oportunos.

“Los niños con enfermedades del corazón son invisibilizados porque todavía consideramos que la mayoría de nuestros niños se muere por neumonías, diarreas o desnutrición. Los niños con enfermedades del corazón mueren sin ser diagnosticados, estos pequeños frecuentemente tienen problemas respiratorios, entonces cuando no se les diagnostica de forma correcta le ponen que sufre de neumonía y a veces mueren con ese diagnóstico”, advierte.

La especialista Erika Pérez. Foto: ANF

Pérez remarca que hay más de 100 tipos de enfermedades congénitas que pueden afectar al corazón y que tienen que ver con problemas de desarrollo del propio corazón dentro del útero, como estructuras fetales que debían desaparecer en la etapa del recién nacido.

“Cuando hablamos de enfermedades del corazón, hablamos de problemas estructurales, es decir que cuando el corazón se está formando en el útero, se produce un trastorno en el diseño del corazón, ese trastorno puede ser un agujero, puede ser la estrechez de una estructura que no se desarrolló o puede haber errores en las conexiones, falta de desarrollo de una parte del corazón, a eso nos referimos cuando hablamos de cardiopatías congénitas”, detalla la especialista que hace seis años trabaja en el nosocomio infantil.

Jesús, el niño valiente

¿Cómo va con el problema del corazón? Le preguntó un especialista a María Mamani, mamá de Jesús de dos años. Al escuchar esa pregunta, la mujer se sorprendió y negó que su pequeño esté enfermo.

Pero el galeno le respondió que el pequeño Jesús, que en ese entonces tenía seis meses de nacido, tenía una complicación en el corazón y que requería una operación de forma urgente.

“Mi hijo ha nacido en Cotahuma, pero ahí no le han detectado nada, incluso estaba internado una semana por bilirrubina y aún así no me dijeron nada. Cuando le llevé a una clínica privada porque siempre se enfermaba, ahí recién le detectan y me dicen que necesita una operación, me asusté mucho y más porque necesitan 100 mil bolivianos para esa cirugía”, comenta.

Desde ese día peregrinó por varios lugares buscando ayuda y así se enteró que en el Hospital del Niño había una unidad de Cardiología pediátrica. En enero su pequeño fue operado con éxito.

Jesús y su mamá en el Hospital del Niño.

¿Cómo se reconoce  a un niño y niña cardiópata?

La doctora Erika Pérez explica que es muy importante el control prenatal, ante la sospecha de algún tipo de anormalidad en la estructura del bebé.

“Durante el embarazo, la mamá debe realizarse una ecocardiofetal, es decir, una ecografía del corazón del feto dentro del vientre de la mamá. Luego, cuando nacen, se debe hacer una pesquisa rápida de los niños que pudiesen tener este problema. A veces sólo implica la detección de la cantidad de oxígeno que está manejando el niño, es un test que se llama oximetría de pulso, después debe realizarse el control frecuente del niño en todas las etapas de su desarrollo”, dice.

También explica que hay signos que pueden hacer sospechar cuando un niño o niña tiene problemas del corazón.

“Hay signos que pueden hacer sospechar de la enfermedad, por ejemplo, un bebé que se cansa cuando lacta, o que hace pausa, toma aire puede tener cardiopatía congénita. Si no gana peso, no crece lo que se supone tiene que ser, infecciones respiratorias a repetición, incluso suelen tener un color azul en uñas y labios, a veces hay desmayos o no tienen un desarrollo adecuado para su edad. En la escuela, muchos niños se cansan y ante esos signos es importante acudir a un cardiólogo pediátrico para realizarle una radiografía y ecografía del corazón”, alerta.

Agrega que también hay niños que sufren de diarrea de forma frecuente y que cuando hay el diagnóstico de cardiopatía congénita son “mortales”.

Falta de especialistas e infraestructura

La profesional afirma que no hay suficientes cirujanos cardiovasculares pediátricos en territorio nacional ni equipamiento ni infraestructura.

“El déficit de personal resulta dramático, en el país no tenemos un proyecto de ley ni presupuesto, menos hospitales especializados para diagnosticar y tratar. Hace seis años que el programa de Cardiología pediátrica funciona en el Hospital del Niño, pero necesitamos más. La población, sobre todo los padres de familia, los médicos, desconocen esta realidad y peor los gobernantes”, cuestiona la especialista.