Crece el uso de bicicletas en la urbe, pero no acompaña la seguridad en las vías

Los usuarios aseguran que la infraestructura de la ciudad no acompaña el pedaleo. El paro de 21 días impulsó su uso que luego tomó más fuerza durante la pandemia de coronavirus. En otros países, como México, se incrementó un 200%

Fuente: El Deber

Mariano Poñé (32) se bajó de la moto para subirse a la bicicleta, en la que cada día recorre unos 20 kilómetros para ir y volver de su casa a su trabajo. En una acera del Parque Industrial se enfila para retornar a su hogar junto a cinco de sus compañeros de trabajo que también optaron por el pedaleo. Son cerca de las 8:00 y esa hora deben sortear el caótico tráfico de las grandes avenidas para abrirse espacio en vías donde no hay carriles exclusivos para los ciclistas.



Mariano sale de su turno nocturno de una empresa dedicada al rubro del plástico y se detiene para contar que la necesidad durante los meses críticos de la pandemia lo obligó a dejar la moto para comprarse una bicicleta que le permite ahorrar en transporte y, además, lo mantiene en buenas condiciones físicas. “Somos un grupito de amigos de trabajo los que nos juntamos para retornar a casa. Nos acompañamos ciertos tramos y, de ahí, cada cual toma su ruta hasta llegar a su hogar”, dice Mariano.

Para ellos, la preocupación es distinta de los que viajan en vehículos de cuatro ruedas y, por eso, ir en grupo es la forma que han encontrado para el que recorrido sea más seguro, ya que deben lidiar con la falta de infraestructura vial, de señalización y con la imprudencia de algunos conductores de vehículos. “Los micreros son muy abusivos, pasan volando como si ellos fueran dueños de la carretera”, dice.

Insiste en que manejar bicicleta le significa un ahorro porque cuando se transportaba en moto debía cubrir los gastos de combustible. “Hace un año me compré mi bicicleta y estoy contento”, comenta Mariano, que tiene dos niños y una esposa que lo esperan en su hogar, por la Pampa de la Isla.

Y es que las bicicletas se voltearon a las calles como una alternativa de movilidad más segura y barata en varios países de Latinoamérica frente al aumento de los contagios de coronavirus, la paralización de las actividades durante la cuarentena dura, además de la crisis económica derivada de la pandemia. 

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Movilidad de México, los viajes en bicicleta en esa ciudad aumentaron en un 200% desde marzo de 2020. Muchos combinan el pedaleo con los viajes en los distintos servicios del transporte público masivo.

Estos datos se conocieron durante la Misión Latinoamérica Pedalea (LAP), que se desarrolló en México, entre el 20 y el 25 abril, bajo la organización del Banco Mundial.

En Santa Cruz de la Sierra las bicicletas dejaron de ser usadas solo con fines recreativos y deportivos, y ahora también se las utiliza para el trabajo e, incluso, como forma de generar oportunidades de negocio.

Hernán Tola (29) hace notar que el despegue de la bicicleta como forma de transporte en la ciudad comenzó durante los 21 días de paro cívico; es decir, en noviembre de 2019, cuando la gente se volcó a las calles a pedalear para ir de rotonda en rotonda y para cumplir con sus actividades.

Cuenta que fue entonces cuando él decidió arreglar la bicicleta que le regalaron sus padres cuando tenía 15 años. Desde entonces la usa para acudir hasta al puesto de venta de comida de su madre, en el Parque Industrial. “La vi en un rincón de mi casa, la desarmé y la arreglé. Ahora la uso cuando es necesario”, dice.

Delgado y en buen estado físico, Hernán cuenta que estuvo residiendo durante un tiempo en Buenos Aires, donde promueven mucho el uso de la bicicleta como una forma de movilidad saludable y amigable como el medioambiente, por lo que también se apuesta por la construcción de infraestructura para el ciclista.

Se necesita infraestructura
Daniel Sumoya, que también va a su trabajo en bicicleta, señala que la capital cruceña tiene condiciones ideales para movilizarnos en bicicleta porque es una ciudad plana y la mayoría de sus vías tienen camellones con sombrosos árboles, donde se pueden construir circuitos para el ciclista urbano.

Sin embargo, indica que el caos vehicular, la falta de señalización y de vías exclusivas para el pedaleo, además de la falta de educación vial, exponen al ciclista al peligro.
Hace notar que las ciclovías que han sido construidas en diferentes zonas de la ciudad no están articuladas entre sí y tampoco tienen uniformidad en su diseño. Además, muchas de ellas tienen tramos con el pavimento deteriorado que levanta su estructura, como sucede en el cuarto anillo de circunvalación.

En el cuarto anillo también se puede ver que en plena ciclovía hay postes de luz y señalización que obligan al ciclista a realizar peligrosas maniobras para esquivarlos.
Como en varios sectores no hay aceras o estas no son uniformes, estos espacios también sus usados por peatones o deportistas.

Por eso, Daniel insiste en que si no existe voluntad y decisión política para mejorar las ciclovías construidas y habilitar más espacios para los ciclistas va a ser imposible seguir promoviendo el uso de la bicicleta en la ciudad.

La directora general de Seguridad Vial y Sistemas de Seguridad Sustentable de la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México, Fernanda Rivera, afirma que la infraestructura es clave para que el pedaleo gane espacio en las ciudades como una alternativa de movilidad segura y sostenible.

“Es importante tener infraestructura porque lo que hace es subir a más gente a la bicicleta”, señala Rivera.
La ciudad de México logró que la bicicleta sea parte del sistema de transporte implementado. Actualmente, el sistema abarca 432 km de ciclovías y la meta es llegar a 600 km en los próximos años.

Además, se crearon redes institucionalizadas, como la Ecobici (el sistema público de bicicletas compartidas de la capital mexicana) que tiene una creciente demanda.

Fuente: El Deber