Democracia es confianza, sentido común y responsabilidad personal

 

La evolución de nuestra sociedad se da por un proceso pragmático de adaptación al entorno. Luego de muchos años en algunas regiones y países se logró consolidar un modelo de convivencia, de confianza, seguridad y respeto mutuo para todos y a eso lo llamamos democracia, pues se refiere al pueblo y sus intereses comunes.



Lo que la experiencia y el sentido común nos han enseñado durante este periplo es algo que, aunque ahora casi todos sabemos, llegado el momento de aplicarlo, lo olvidamos. Y esto es, que para potenciar nuestra economía y desarrollo social lo principal es la confianza, pues para trabajar e invertir tiempo y dinero necesitamos contar con reglas del juego claras y permanentes, vale decir, seguridad jurídica:

En lo económico, necesitamos aprender a no gastar más de lo que se produce, disminuir los gastos, reducir la burocracia, disminuir los impuestos.
Para nuestro desarrollo económico requerimos contar con un Plan de atracción de inversiones y mecanismos efectivos para fortalecer el sector productivo y especialmente en nuestro país, el agropecuario.

Implementar un plan educacional adecuado a esta fase tecnológica de nuestra historia, que nos permita generar capacidades para innovar e ir adecuándonos a los cambios, generando nuevas iniciativas y nuevos productos y servicios acordes a la época.

Es fundamental para garantizar nuestra actividad productiva, contar con abastecimiento energético, aumentar las reservas de gas y avanzar hacia las energías renovables, eólica, solar y otras varias que hay que ir descubriendo.

En cuanto a lo político, ya contamos con información de larga data y tanto del nivel nacional como internacional, de las buenas y malas experiencias en la gestión de los diferentes gobiernos. Conocemos el tipo de ideología y las políticas económicas que movió a los países para lograr el éxito en la actividad productiva y vivir mejor. Y también cuales fracasaron.
El problema es que aún no tenemos claro lo que queremos y tampoco sabemos buscar y elegir a quien nos pueda ayudar a entenderlo.

Aunque todos sabemos elegir a la persona idónea para que nos preste un servicio: un mecánico, un cocinero, un peluquero; cuando tenemos que elegir a la persona a la que le daremos el Poder de dirigir nuestra vida y a la sociedad, no lo hacemos de manera racional y nos dejamos llevar por la emoción y la ilusión.

Decía Einstein. “La única forma positiva de avanzar es a través del establecimiento de una asociación libre de hombres cuyo trabajo y logros previos ofrezcan una garantía de su capacidad e integridad”.

Siguiendo a Einstein, para elegir un dirigente de cualquier orden debemos conocer sus antecedentes, la experiencia, los trabajos, los logros previos e integridad de esta persona. No se trata de elegir a alguien que habla bien y promete mucho, sino que tenga integridad, principios éticos, sepa de su oficio y tenga experiencia.

En consecuencia, lo que debería interesar a los votantes en las elecciones gubernamentales es elegir a alguien, parte de un equipo, que conozca la realidad económica y social del país, tenga experiencia, principios y valores que generen confianza. Tenga un plan de gobierno y sea capaz de elegir a la gente más idónea para cada tarea y especialmente sepa trabajar en equipo.
Alguien que como siempre se aconseja, piense en lo global y actúe en lo local y entienda que todo proceso sociopolítico debe orientarse prioritariamente hacia el bienestar de las personas y el desarrollo de las regiones donde estas viven.

La receta de Pukymon, un drástico economista liberal, para mejorar y ajustar la economía boliviana a nivel macro es: Reducir el gasto público, parar la emisión monetaria, dejar que la moneda se ajuste en el mercado, quitar las subvenciones a los combustibles, reducir impuestos y tramitología para las empresas legales, no interferir en la libertad económica empresarial, cerrar empresas estatales deficitarias, vale decir todas ellas, despedir a los supernumerarios y “ajustarse los cinturones y aguantar los corcovos”. Esto mientras paralelamente se generan condiciones para atraer y radicar inversiones nacionales y extranjeras y así activar la producción y el empleo.

Para la gestión de Gobierno y la administración de nuestra sociedad necesitamos de partidos políticos serios, pues sin ellos la democracia no funciona y con los partidos que tenemos actualmente, tampoco.

Los actuales partidos políticos, bloqueados y destrozados por el sistema dictatorial del populismo cocalero, por ahora carecen de seguidores dispuestos a asumir su responsabilidad y comprometerse con el destino del país.

Además, estos partidos con escasa militancia tienen problemas para su gestión de financiamiento, están atrasados en tener un programa consistente de gestión, que además de viable sea creíble. Un programa que oriente las acciones en procura de implementar soluciones adecuadas, especialmente para este mundo digital y tecnológico que vivimos, e inmerso en un cambio climático que cambia todo lo que conocemos, desde donde, cuando y como producir.

Se está fallando también en la capacidad de llegar y de representar a la ciudadanía, dándole un mensaje de entusiasmo, seguridad y viabilidad para construir una vida mejor y bajo un sistema democrático que respeta a las personas.

Todos nosotros y desde nuestra zona de confort comentamos que las cosas van mal, pero no solamente necesitamos que se evidencie esta situación, sino que también necesitamos la evidencia de que existe una alternativa para salir adelante. Y para que esto funcione necesitamos como ciudadanos, comprometernos y tomar decisiones para conducir nuestro país y su economía por buenos rumbos, eligiendo gente idónea para conducirlo.

Fuente: ovidioroca.wordpress.com