Surge la propuesta para descentralizar el mando en la Policía; Gobierno lo descarta

La idea fue lanzada por policías del servicio pasivo. Se busca que cada comandante departamental tenga autoridad de tomar decisiones autónomas para evitar que desde La Paz el poder político las aborte. El vocero responde, “no somos un país federal”

Fuente: El Deber

Ante los escándalos de corrupción de la Policía, surge una propuesta para descentralizar los mandos. Es decir, que el comandante departamental tenga autonomía de acción en lo operativo y que en lo administrativo siga dependiendo del mando nacional. Eso para evitar, por ejemplo, que se haga un operativo y que con una orden desde La Paz se revierta todo. El Gobierno, a través de su vocero, Jorge Richter, lo descartó de entrada. Según él, eso obedece a una administración federal, y Bolivia no está organizada bajo ese modelo.



En un mes, la fuerza policial encargada de la lucha contra las drogas, primero, y ahora la que se enfrenta al robo de vehículos fueron sacudidas por escándalos. Uno de protección al narcotráfico, y otro, relacionada con cobertura a la sustracción de autos en Chile y su venta posterior en Bolivia.

El oficial retirado de la Policía, politólogo y docente de la Universidad Mayor de San Simón, Waldo Panozo, propuso que una solución es la descentralización de la Policía. “Pedimos una autonomía funcional. Seguir dependiendo del Estado central, a través del Gobierno en cuanto se refiere a lo administrativo, pero que se respeten los reglamentos de la Policía en cada región. Ahí veremos quiénes merecen ser comandantes y quiénes no. Todo está reglamentado por una estructura vertical. Lo pernicioso es la grave influencia de los políticos en las decisiones”.

Esas influencias políticas, a decir del secretario departamental de Seguridad Ciudadana, Rubén Suárez, afectan en Santa Cruz. El coronel retirado de la Policía afirmó que desde que asumió funciones (3 de mayo de 2021) no se ha reunido el Consejo Departamental de Seguridad Ciudadana.

Suárez, que también fue comandante departamental afirmó que no existe un acercamiento del actual jefe policial con la Gobernación de Santa Cruz. La comunicación se restringe, casi exclusivamente, a solicitar vehículos y el suministro de combustible.

La ausencia de coordinación con los mandos departamentales de la Policía también preocupa al alcalde de Santa Cruz de la Sierra, Jhonny Fernández. Aseguró que debido al aumento de la inseguridad se reunió con las autoridades nacionales para solicitar más presencia policial en las calles.

“El sistema del Bol-110 es bueno, pero no sabía que no contábamos con ese servicio en Santa Cruz. Las diferencias políticas están impidiendo que nuestra gente reciba la atención que se merece”, reclamó el alcalde.

El Bol-110 es un sistema policial integrado que centralizará todas las llamadas de emergencia y permite hacer seguimiento a las emergencias. Según el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, está en funcionamiento en las ciudades de La Paz, Oruro y Cobija.

El presidente de la Cámara de Senadores, Andrónico Rodríguez, confirmó la petición de informe que se solicitó al ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, con relación a los hechos en los que se ha visto involucrados altos mandos de la Policía en el contrabando de vehículos y el narcotráfico.

“Hay elementos policiales envueltos en hechos irregulares que nos han sorprendido. El propio comandante y policías con vehículos robados. Ya no estamos seguros en manos de quienes nos deben cuidar, entonces, ¿en manos de quiénes estamos?”, remarcó Rodríguez, a tiempo de indicar que se trata de un tema muy delicado y preocupante y que la Policía Boliviana necesita una reestructuración.

Por su lado, el coronel del Ejército en retiro y abogado Jorge Santistevan compartió el criterio de que la institución debe reorganizarse.  “La Policía constitucionalmente debe depender siempre de un mando único, pero eso no significa que no tenga libertad de acción en el desempeño de sus actividades en diferentes regiones”.

Los beneficiados son los que pagan por ocupar el cargo o son apadrinados por el político. “El comandante general de la Policía tiene mucha responsabilidad, porque define los destinos”, acotó.
La centralización de la Policía se agrava con la incorporación de la Ley de Ascensos que incluye al ministro de Gobierno como máximo representante en el Alto Mando.
Santistevan, al igual que Panozo, mencionó como ejemplo lo ocurrido con el excomandante de la Policía Fronteriza de Uyuni teniente coronel Raúl Cabezas. Sin embargo, a pesar de incurrir en un delito grave, fue enviado al cargo en Uyuni por la injerencia política, “que coloca autoridades por influencia, no por méritos”. Cabeza se encuentra detenido en Palmasola por supuestos vínculos con el robo de vehículos.

“Ese es el manoseo a la institucionalidad. No puede ser que un político que no ha cursado la Academia, un político neófito se haga cargo de los destinos de la investigación. Estos son los resultados”, señaló Santistevan.
Desde el Gobierno, el vocero presidencial, Jorge Richter, descartó la idea de la autonomía funcional de la institución del orden. “La Policía es nacional y está enmarcada dentro de la organización política que tiene el Estado, que es unitario. La descentralización de esta institución o de las Fuerzas Armadas tiene características de un Estado con una organización diferente, que bien podría ser federal, como ocurre en Argentina o Brasil, con policías provinciales y federal, que es la nacional”. El MAS, por su modelo político de izquierda, tiende a fortalecer al Estado.

Institucionalidad
El escándalo más reciente surgió por un reportaje divulgado en el canal chileno Meganoticias sobre la base de una operación ejecutada por el Grupo de Búsqueda de Vehículos (GBV), una ONG que trabaja en la recuperación de autos robados en Chile. Hugo Bustos, el director de esta organización, estuvo la semana pasada en el país para recuperar ese motorizado y, en esa oportunidad, halló una camioneta en la feria de Yapacaní que fue sustraída en Calama.
En el reportaje, el vendedor del vehículo involucra al coronel Rolando Téllez, en ese momento subjefe de Diprove de Santa Cruz.

El de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) va más atrás. Los exdirectores René Sanabria, Oscar Nina y Maximiliano Dávila usaron la institución para sus negociados en el tráfico ilícito de drogas. Otro exjefe policial, Gonzalo Medina, protegió a un narco condenado a 11 años y ocho meses de cárcel en Brasil.

El mes pasado, el comando intervino la Felcn por el caso denunciado por el jefe del MAS, Evo Morales. En la oportunidad dijo que una orden detuvo un operativo en el que se había encontrado un megalaboratorio con cuatro fábricas de cocaína. El director José María Velasco fue destituido, y el caso, declarado en reserva, está estancado.

Panozo está convencido de que reestructurar no es suficiente, porque el problema de fondo es moral y de los intereses, la cadena de mando. “Son los políticos los que no permiten investigar las cosas hasta llegar al fondo”, insistió.
Sentenció que mientras que la Policía no recupere la meritocracia, deje de lado su relación con los políticos, nada cambiará. “El narcotráfico, el contrabando, el robo de vehículos van de la mano.

 Estas instituciones deben tener nuevas cabezas. La descentralización es el camino. Así se cortará el manejo inescrupuloso de aportar al jefe que me apoyó a llegar al cargo. Y, por otro, no depender directamente de las disposiciones que vienen desde La Paz. Los comandantes no tienen poder de decisión”, lamentó Panozo.

Richter admitió que hay una crisis de institucionalidad en el país. “La policía es parte de estas institucionalidades decadentes y que debemos reorganizar. La preocupación del presidente pasa por ver dónde están los mayores problemas y tener un diagnóstico en la integralidad para realizar el diagnóstico y posterior reforma”.

 Admitió que no es un tema que se resuelva con un decreto o una medida, debe ser un cambio de fondo.
Para Santisteban los policías están desmoralizados, porque no hay mandos que gozan de la confianza de sus subalternos. Un policía que encuentra un cargamento de precursores, en vez de ser premiado recibe la orden de dejarlo seguir y es relevado de su cargo.

Fuente: El Deber