Bolivia, puro conflicto

Misionero Nicolás Castellanos Franco

Fuente: https://asuntoscentrales.com



Nos preocupa el deterioro institucional, social, económico, político que sufre Bolivia y los bolivianos. Lo padecemos cotidianamente, en todas las áreas de la vida.

Es una pena que los MASS Media bolivianos, no se ocupen de otros temas ni noticias. Parece que no tienen espacio para informar, formar y conformar de otros espacios de vida y de contenidos saludables, agradables, del confortable vivir del pueblo boliviano, que es un pueblo sano, trabajador, religioso, alegre y comunitario.

Es tan grave y preocupante la situación que vive el país, que la Fundación UNIR- Suecia, Sverige, acaba de publicar un “Documento de Análisis de la Conflictividad Social en Bolivia”.

Una institución seria, que realiza una investigación centrada en la promoción social, mediante la reconciliación, el diálogo, buscando la unidad y la cohesión social entre las y los bolivianos.

Ellos implicados en solucionar conflictos sociales, son más sensibles y conocedores de la conflictividad que asola y padece el pueblo boliviano, precisamente por falta de diálogo social y desprecio de la institucionalidad.

Cabe preguntarse ¿Qué grado de sentido democrático, de estado de derecho, de ejercicio de las libertades existe en Bolivia?

El diagnóstico del documento de UNIR es certero, objetivo, real, pone el dedo en la llaga. Existen posiciones enfrentadas, irreductibles, que expresan el bajo nivel de cohesión social, que impide la gestión de los temas y problemas por la vía institucional, el diálogo constructivo y búsqueda de los intereses comunes, en dirección al bien común.

Conflictos vinculados a la economía tanto pública, como privada. Son demandas sociales redistributivas, que en su mayoría se concentran en el Estado, el Gobierno Central (30%) y en los gobiernos locales (26%).

La curva de conflictos va en aumento. La mitad de los conflictos no encuentran solución, quedando vigentes o latentes.

El informe afirma que la conflictividad entre noviembre 2021 y marzo del 2022, alcanzó un total de 363 casos, distribuidos en 16 categorías.

El mayor número de conflictos proceden de la situación económica (23%). Le siguen conflictos laborales (14%), conflictos por la gestión institucional (10%), conflictos por obras públicas (13%), conflictos por salud (7%), conflictos por educación (7%), conflictos por la tierra (3%), conflictos ambientales (5%), conflictos por justicia (8%), conflictos políticos (10%).

El documento concluye: ¿Qué se logra con la conflictividad social?
UNIR que lleva 16 años trabajando en Bolivia, reconoce que algunas movilizaciones consiguieron ciertos logros: Visibilizar el problema y tomar decisiones significativas. Qué duda cabe que los conflictos sociales pueden ser oportunidades para introducir cambios necesarios en la sociedad.

Pero los conflictos per se no son motores de cambio. Claro, todo depende cómo se plantean, para que puedan facilitar esas oportunidades. Con frecuencia sirven para ahondar la confrontación entre sectores y grupos, generando frustración, malestar, que afecta a la convivencia ciudadana y a la calidad de vida de la población. La inversión de energía social en los conflictos es muy grande y no beneficia a nadie.

Entonces se hace necesario encontrar otros cauces de expresión de las demandas sociales y otras vías institucionales de diálogo, concertación y entendimiento constructivos.

Pero no todo es negativo, según CEPAL, los bolivianos con ingresos medios, subieron de 3,3 Millones en el año 2005 a 7 Millones en el 2018. Con todo, Bolivia sigue siendo un país pobre, muy pobre.
Nicolás Castellanos Franco