Gonzalo Rojas: “La rebelión ciudadana del 2019 va a ser valorada como una hazaña democrática y no violenta”

En un nuevo episodio del espacio digital “De Frente con Oscar Ortiz”, Gonzalo Rojas habló sobre la presentación del libro La rebelión ciudadana, el análisis del hiperpresidencialismo en Bolivia y la evaluación de la fractura entre la sociedad civil y los liderazgos políticos.



Fuente: Publico.bo

Rojas es profesor de ciencias políticas, formado en la UNAM y en la Universidad de Pittsburgh, con un doctorado en ciencias del desarrollo por el CIDES-UMSA. Es autor de varias publicaciones y coordinador de los doctorados multidisciplinarios sobre política, sociedad y cultura de la Universidad Mayor de San Andrés.

Sobre La rebelión ciudadana, señaló que reúne a tres coautores: “Marco Antonio Gandarillas, con un ensayo sobre la ecología y la situación dramática en nuestro país, contrastada con la retórica pachamamista. Es un trabajo de corte académico sobre la depredación y el maltrato. Guillermo Mariaca, profesor universitario de larga tradición democrática, con crónicas muy bien escritas sobre la rebelión ciudadana, en términos casi personales. Reivindica la tradición combativa de los bolivianos a través de ciertas figuras y remata con una carta a su hija y a sus nietos, sobre el país que queremos”.

“El tercer trabajo es el mío, de corte más politológico. Es una crítica al hiperpresidencialismo, a la presidencia imperial. También hablo sobre la debacle del socialismo del siglo XXI y la resistencia ciudadana de noviembre de 2019, hecho que visto retrospectivamente va a ser valorado como una hazaña democrática, que ha sido no violenta y de una presencia de movilización popular en todo el país, superando a la caída de Goni y a la revolución del 52. Fue una protesta con alegría, casi como una fiesta democrática. Por eso es tan doloroso que esos jóvenes estén siendo enjuiciados como delincuentes”, remarcó.

En su trabajo, Rojas aborda la discusión alrededor de la Constitución norteamericana, “la primera revolución moderna del mundo, que según Arendt funda bases de libertad, porque se concentra en que el presidente no sea una especie de rey con otro nombre. En la última agenda de investigación estratégica del PIEB, propuse con otro colega avanzar hacia el semipresidencialismo. Se lo ha aplicado en Francia, la cohabitación, con un premier que responde al Parlamento. Es lo que Sartori llama un gobierno con dos motores, que se equilibran”.

“En Bolivia y en otros países, veo una sociedad que en determinados momentos es capaz de ponerse al frente del poder político, es positivo pero dura poco, es rebelión y no revolución. Es una reacción de hartazgo, en condiciones auto-organizadas o auto-convocadas, pero eso tiene que tener un remate institucional. Ahí se necesita organización política, liderazgo democrático, que es lo que no hay. El masismo está medio dividido y ya hay votaciones diferenciadas en la Asamblea, pero no se ve una o varias fuerzas de relevo. Es mi deseo que haya una confederación de fuerzas políticas capaces de defender la democracia”, opinó.

El politólogo resaltó su preocupación por “la muerte por acoso judicial de Marco Antonio Aramayo, por denunciar el desfalco del Fondioc. La ex presidenta Añez, que fue una solución de emergencia ante la fuga de Evo Morales, está presa y a punto de ser condenada. Estamos en el mundo del revés”.

Acerca de las posibilidades de acuerdos opositores o ciudadanos, dijo que “Camacho representa un tipo de liderazgo regionalizado y Mesa ha dado campo a gente joven, pero con poca experiencia política para avanzar en estas alianzas, que son más un deseo que una realidad. Un ejemplo positivo son las convergencias de juristas en el eje La Paz-Cochabamba-Santa Cruz”.

“El Premio Nobel de Literatura, Elias Canetti, tiene un libro magnífico titulado Masa y poder. Dice que en la resistencia hay multitudes efímeras, que pueden ser cohesionadas en cristales de masa. En los ejércitos, los oficiales y suboficiales son los que cohesionan. Eso es lo que no tenemos, partidos políticos”, señaló.

Al mismo tiempo, indicó que debe utilizarse la tecnología para mejorar la comunicación de las estructuras políticas con la ciudadanía, “que ya no es sólo el votante”.

En el balance, Oscar Ortiz destacó que “en momentos en que pareciera que no hay visión de futuro, que se va a un proceso de auto-destrucción de la institucionalidad y de las bases del desarrollo, es importante que haya una conciencia activa y comprometida con la discusión de los problemas del país”.