La quinta ola encuentra a las terapias saturadas y con déficit de personal médico

Médicos advierten que sistema público no está preparado para nueva oleada del covid. Los espacios para pacientes graves se encuentran copados por enfermos de otras patologías

 

 

Fuente: El Deber
 

En puertas de la quinta ola, el sistema público de salud se encuentra con sus servicios de terapia intensiva copados y adolece la falta de personal. Los contratos no fueron renovados y el déficit histórico supera los 14.200 ítems para médicos y profesionales de salud, lo que significa que la deuda de personal creció en más de 4.000 en los últimos cinco años.

Así lo hicieron conocer representantes de los médicos, que hoy cumplen su segundo día de un paro de 48 horas para exigir respuesta a su pliego petitorio de 15 puntos que, en palabras del presidente del Colegio Médico Departamental, Wilfredo Anzoátegui, se traducen en exigir mejores condiciones para brindar atención a la población.

La dirigencia alertó que el país y el departamento cerrará cuatro semanas consecutivas de escalada de contagios, por lo que la quinta ola ya es un hecho en el país. En el caso de la región cruceña, los datos epidemiológicos muestran que la curva de positivos registra un ascenso desde la semana 18, que tuvo 124 casos; mientras que en la semana 19 subió a 397; en la semana 20, a 657 y en la 21, a 760. Además, hasta el miércoles de esta semana (21) ya sumaban los 401 contagios.

Humberto Vargas, vocero del Colegio Médico Departamental, señaló que en caso de complicarse los cuadros en los pacientes con covid en esta nueva oleada, no hay espacios para recibir pacientes porque las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) están copadas por pacientes con complicaciones derivadas de distintas patologías. Incluso, las 53 habilitadas en los hospitales Japonés, San Juan de Dios y Mario Ortiz Suárez exclusivamente para pacientes con covid-19, están copadas por otros enfermos.

“Si bien, a raíz de la pandemia, las unidades de terapia intensiva fueron aumentando en el sistema público y en la seguridad social, ahora están recibiendo a pacientes con otras patologías”, indicó Vargas.

Los médicos que trabajan en estos servicios coinciden con el vocero del Colegio Médico Departamental.

Richy Anderson, jefe de terapia del hospital Japonés, señaló que las dos salas de terapia intensiva, además del domo que funciona para la atención de pacientes críticos con covid-19, se encuentran saturadas de pacientes con diferentes patologías. Este hospital tiene 20 camas: seis en el domo, seis en la UTI-1 y ocho en la UTI-2, pero todas están llenas.

“Los 20 espacios los tenemos copados y van rotando los pacientes. Antes de la pandemia por el covid-19 igual teníamos personas esperando en Emergencias. Si bien ahora tenemos una mayor capacidad (de camas), sigue habiendo un déficit (de atención) debido al crecimiento de la población”, explicó el terapista.

Agregó que actualmente cuentan con seis ítems fijos para la atención de pacientes con covid-19 y los contratos que se tenían de la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (Aisem) ya vencieron.

“Para habilitar más camas, necesitamos más personal, tengo colegas esperando su salario desde hace cinco meses, otros están contratados solo por un mes. Con estos periodos de contratación no se puede hacer una planificación ante una inminente quinta ola. La población necesita personal fijo, que pueda contar con ellos todo el año, en los meses que hay pacientes con el virus como en las temporadas que no”, remarcó Hurtado.

La situación es similar en el hospital Mario Ortiz Suárez, donde las 18 camas de terapia intensiva e intermedia se encuentran llenas, por lo que no hay espacios para recibir a más pacientes en este establecimiento de salud.

Freddy Rojas, director de este hospital, informó que tanto el servicio de Emergencias como el de terapia intensiva están repletos, pero ninguno con complicaciones por el covid. “Pero si aparece un paciente con coronavirus no hay espacio”, señaló.

Además, informó que los contratos para el personal que atendía a pacientes con covid ya vencieron, por lo que ahora no se tiene un plan de apoyo ante una nueva ola, ya que no se cuenta con funcionarios suficientes, ni equipos y menos con espacio físico para habilitar un lugar específico de atención a los niños con covid.

Con relación al San Juan de Dios, el presidente del Colegio Médico Departamental dijo que la figura es la misma con las salas de terapia llenas. “Si vamos y buscamos un espacio en Emergencias vamos a encontrar todas las camas llenas. Por ahora, la situación con el covid es que no ha habido complicaciones debido a que los casos han sido leves”, indicó.

Falta de recursos

El vocero del Colegio Médico Departamental advirtió que hay una carencia importante de recursos humanos en el sistema público del departamento.

Según un estudio técnico realizado por el ente médico, en Santa Cruz hay un déficit histórico de 14.205 ítems (ver infografía), entre médicos y profesionales de salud. Actualmente hay 7.300.

Según el sector, la deuda histórica ha ido creciendo, ya que hace cinco años era de solo 10.000.

De acuerdo con los datos, de los 14.500 ítems que se necesitan para cubrir las necesidades y el crecimiento vegetativo del departamento, la mayoría son para auxiliares en enfermería (6.025), para licenciadas en enfermería (4.458) y médicos (1.746).

Asimismo, los galenos exigen mejores condiciones para desempeñar su labor a fin de garantizar una mejor atención a los pacientes, pero también para evitar más decesos entre el personal sanitario.

Aseguran que hasta ahora no se ha hecho efectivo el pago del seguro de salud a los familiares de los galenos que fallecieron por covid o quedaron con serias secuelas que les impide seguir con la labor médica.

En Bolivia, el número de trabajadores de salud que falleció alcanzó los 560, de los cuales 168 son médicos y ninguno de ellos fue beneficiado con el seguro.

Lo mismo ocurrió con los 70 profesionales de salud, entre galenos y otros, que quedaron afectados debido a problemas respiratorios. “Son secuelas respiratorias que no les permiten realizar ninguna actividad médica. En Santa Cruz son ocho los colegas que nos han hecho llegar su ficha técnica”, agregó Anzoátegui.

También dijo que toda esta situación ha sido dolorosa para la familia y, por ello, han tenido que juntarse para tratar de ayudar a los hijos de los fallecidos, haciendo convenios con las universidades, para que estudien y no se perjudiquen.

La respuesta del ministro

El ministro de Salud, Jeyson Auza, señaló que se está trabajando para mejorar el sistema de salud del país, pero reiteró que en su criterio “el paro médico tiene motivaciones políticas por parte de la dirigencia médica, que busca protagonismo y no quiere mejorar el sistema de salud porque no le interesa la población”.

“Estamos trabajando para mejorar eso (el sistema de salud), no es que hayamos recibido un sistema perfecto y que en nuestra gestión se haya ido debilitando, no es así. Sabemos las debilidades que existen, pero también todos sabemos que cuando esos dirigentes (los médicos) estaban a cargo de la salud mostraron un silencio cómplice y su gestión fue nefasta”, señaló.

El ministro de Salud también se refirió al paro médico nacional, indicando que no tuvo el respaldo de los galenos de base porque el 92% de los establecimientos del sistema público atendió con normalidad en el primer día de la huelga y solo un 8% acató la medida, especialmente en el tercer nivel de atención.

En cuanto a los hospitales de la seguridad social, indicó que entre el 90 y 92% trabajó de forma normal ayer.

La autoridad considera que la medida es política y, por eso, no encontró el respaldo de los médicos de base.

Advirtió que se procederá con descuentos a ese pequeño porcentaje de médicos que apoyó la medida.

“Hoy (por ayer) hemos verificado en cada establecimiento de salud que existe una casi normalidad y para el pequeño porcentaje que ha acatado el paro vamos a aplicar la normativa, porque no hacerlo nos haría incurrir en incumplimiento de deberes”, señaló la autoridad sanitaria.

Los médicos también exigen la anulación de la Ley de Emergencia Sanitaria y la institucionalización de cargos, entre otras demandas.