Viruela política: Salud en terapia intensiva

 

A las consabidas falencias que enfrenta el sistema de salud en Bolivia, que guarda relación con la calidad y cantidad de establecimientos médicos, recursos humanos, equipamiento y otros factores fundamentales, se viene a sumar los conflictos sociales al interior de diversas entidades y la abierta carencia para atender adecuadamente a ciertos grupos de enfermos, la pandemia del Covid-19 solo vino a desnudar todas las carencias de nuestro malogrado sistema de Salud.



El sistema de Salud, está en crisis y desde hace años no hay políticas públicas adecuadas, ni suficientes camas, médicos, enfermeras, equipamiento e insumos, en resumidas cuentas, todos sabemos que nuestro sistema de salud está en terapia intensiva con ventilación mecánica.

El Ministerio de Salud, apenas logra ejecutar hasta el 60% de su presupuesto de inversión, sufre por su dependencia a la politización de los cargos y por el centralismo asfixiante en la toma de sus decisiones.

La Caja Nacional de Salud, es una llaga del cáncer de inoperancia y corrupción que está carcomiendo la salud pública del país, todo es colas para sacar una ficha y paracetamol, la solución a todos los males del cuerpo. Todo es burocracia ineficiente y corrupción en los procesos de licitación y compra de medicamentos y tecnología médica. Chile invierte el 5% a 6% de su PIB, a la salud, Bolivia ni siquiera asigna un tercio de su capacidad productiva, el gasto per cápita en salud, señala que desembolsa 250 $ al año por habitante.

Las principales causas de muerte de los bolivianos, corresponden a enfermedades cardio circulatorias 11%, cáncer 10% sobre todo en mujeres y enfermedades metabólicas (diabetes tipo 2) que la enfermedad del SARS-COV-2 vino a complicar todo el cuadro clínico, es decir se sigue manteniendo un modelo de atención basado en enfermedades inmune prevenibles y endémicas.

En cuanto a camas hospitalarias, por el crecimiento demográfico se requiere 30.000, pero en Bolivia se ha estancado en 13.000, por lo que faltan 17.000 camas hospitalarias, se imaginan el grave peligro que corre el país, por falta de planeación y análisis prospectivo para impulsar una política de salud contingencial y acorde con las emergencias sanitarias que se vienen. Igualmente, se necesita 3 médicos por cada 1000 habitantes, pero en Bolivia se tiene solo 0.9 en la CNS y a nivel nacional 1.1 pese a la oferta de especialistas en que deambulan buscando un ITEM, en un centro de salud estatal.

Los trabajadores activos de todo el país aportan casi el 10% de su sueldo y los jubilados un 3%, por lo que la CNS se convierte en un jugoso botín de millones de dólares, en manos de burócratas ineficientes y corruptos. ¿Quién los controla?

La Caja monopoliza el control presupuestario con casi 20.000 empleados, donde el nepotismo, el amiguismo, el partidismo, el servilismo son el curriculum de este personal de salud, donde el mérito se lo pasan por el arco del triunfo las cosas tal como son, cueste lo que cueste y duela a quien le duela.

La Caja dice atender a 3 millones de asegurados y se considera que 2 millones de bolivianos son atendidos por otras cajas sectoriales, por lo que se estima que 6 millones de personas viven en Bolivia al margen de un seguro estatal deficiente como es el SUS, donde en el fondo se ha mercantilizado la salud de los bolivianos.

El sistema de salud en Bolivia ha colapsado, la atención al paciente carece de calidad y calidez y los médicos, por la deformación profesional que reciben en nuestras universidades públicas y privadas, tienen la fama muy bien ganada de insensibles y despóticos.

Todo es indolencia y negligencia, uno puede morirse en las puertas de los hospitales públicos sin que nadie haga algo, o si no tienes la capacidad financiera para ser atendido en un hospital privado es mejor que ni te acerques a sus puertas, esa es la realidad mi estimado lector.

¿Qué se nos viene? La alerta epidémica, un brote mundial de la viruela del mono, la plaga se expande y pronto estará en Bolivia, viene en camino una nueva pandemia y a los gobiernos no les quedará otra que establecer una nueva cuarentena frente a los inusitados casos en lugares donde nunca se ha escuchado de esta enfermedad, los investigadores analizan la posibilidad de que esta enfermedad se pueda contagiar en el aire, esto es un verdadero peligro, una nueva amenaza que tendrán que enfrentar los gobiernos, ha comenzado el contagio mundial, porque el periodo de incubación es de dos semanas, los próximos meses escucharemos noticias muy malas en temas de salud.

El SARS-COV-2 no se ha ido, sigue circulando en el país y sus variantes, la viruela del mono está a las puertas de ingresar al país, tenemos un gobierno inoperante y un sistema de salud con convulsiones a punto de morir, solo me queda decir sálvese quien pueda!

 

Jhonny Vargas es Politólogo