Bobaryn: “Que la vieja rosca pueda dar un paso al costado y dar pie a nuevos dirigentes”

Cercano a Choquehuanca, dice que la lucha de los renovadores del MAS es contra el jefismo que defiende intereses mezquinos. Asegura que en el partido hay una espiral de silencio por temor.

Por : Mery Vaca

Fuente: paginasiete.bo



Cuando habla del exviceministro de Régimen Interior Rodolfo Illanes, quien fuera asesinado por mineros cooperativistas el año 2016, a Freddy Bobaryn le faltan las palabras y hasta el aire para respirar. Fue su discípulo desde la universidad y luego trabajó con él en el gobierno de Evo Morales. Confiesa que es difícil hablar del tema “sin emitir un juicio de valor que a su vez pueda juzgar a algún inocente”.

Bobaryn fue viceministro de Coordinación Gubernamental del gobierno de Luis Arce, cargo del que fue alejado luego de criticar al “jefazo” (Evo Morales) y al jefismo (a su entorno) y de asumir una posición de respaldo al vicepresidente David Choquehuanca, a quien se refiere como “el jilata”.

El exviceministro estudió en el colegio San Calixto de La Paz, luego se tituló de Ciencias Políticas en la UMSA, donde, según comenta, fue el estudiante más destacado de la facultad. Finalmente hizo dos maestrías en la Universidad Complutense de Madrid y cursó un doctorado, del que le falta presentar la tesis.

Se acercó a Choquehuanca cuando ambos cumplían funciones en el ALBA, en Venezuela, y ahora es uno de los que critica el continuismo de Evo Morales y abandera la renovación promovida por el Vicepresidente.

¿Cuál ha sido el motivo de su salida del Gobierno?

Es una prerrogativa del Presidente nombrar ministros y viceministros, es una decisión que le compete exclusivamente y estrictamente a él. Estoy muy agradecido por la oportunidad que me han dado; es una decisión que yo respeto profundamente y estamos acá todavía militando y trabajando por el bien de nuestro instrumento político.

¿A qué se debe y cuál es la raíz de la pugna interna del MAS?

Yo no le llamaría pugna interna. En mi criterio, es más un debate interno pendiente. Creo que es necesario que podamos encontrar espacios de diálogo en los que se pueda respetar posiciones e ideas diferentes. Fundamentalmente estamos en contra de todo tipo de imposición y existen posturas respecto a cómo llevar adelante una confluencia de la fuerza política más grande de la historia de Bolivia. Algunos pensamos que el camino es la renovación, como algo natural y sano dentro de cualquier proceso político y otros insisten en querer repetir viejas fórmulas, que en su momento funcionaron, pero que al día de hoy dejaron de hacer click con el pueblo boliviano. El problema no es el objetivo común, porque todos queremos unidad; en lo que discrepamos es en el camino para poder llegar a esa unidad. Muchas veces este concepto se ha convertido en un significante vacío, se ha vaciado de contenido y no basta con clamar unidad en congresos, ampliados y aniversarios, sino, se trata de tener un diálogo sincero entre todos los actores y los representantes legítimos de cada una de estas corrientes, para poder primero reconocer como legítima la posición del otro, y para poder encontrar un equilibrio entre las posiciones que sean divergentes.

¿Cuáles son esas corrientes?

Hay una corriente renovadora y hay una corriente que busca repetir viejas fórmulas. Nosotros venimos de largas luchas para la construcción del Estado Plurinacional y esas luchas implican reconocer una diversidad. Lo natural es que entre todos nos podamos escuchar; segundo, que expongamos nuestro punto de vista; y tercero, llegar a un acuerdo que implique reconocer al otro, reconocer como legítima una posición que posiblemente no comparto, pero que existe dentro del instrumento político.

¿Quiénes son los máximos representantes de cada una de esas corrientes?

En realidad, estamos defendiendo ideales, no estamos defendiendo personas y los ideales trascienden a las personas. Estoy seguro de que toda esta corriente de renovación refleja el sentir y el clamor de millones de personas y no sería correcto circunscribir un ideal exclusivamente a una persona o a un representante.

¿David Choquehuanca y Luis Arce encarnan esta propuesta renovadora del MAS?

Ha sido una de nuestras ofertas electorales. En la campaña del 2020, claramente el Presidente y el Vicepresidente han hablado de una renovación, de una regeneración dentro de la política, dentro del instrumento político y es algo que han venido cumpliendo. Yo celebro la decisión del hermano Presidente de convocar a profesionales jóvenes para dar una nueva dinámica, para dar energía, un nuevo cariz al mismo proceso de cambio.

¿El expresidente Evo Morales es el líder de la corriente que se opone a la renovación?

Nuestra lucha es en contra de todo tipo de imposición, no estamos en contra del expresidente Evo Morales, estamos en contra de ciertas lógicas que estuvieron presentes durante los 14 años de gobierno y que ahora pretenden repetirse y estas lógicas están arraigadas o abanderadas por un entorno de gente que ha sido cuestionada en su momento por los movimientos sociales, por la misma dirigencia del instrumento. Se le pedía al presidente Morales la renovación, el cambio, que pueda existir una oxigenación del proceso político y creo que este elemento es un tema que continúa pendiente, es una asignatura pendiente que necesitamos superar. En tanto y en cuanto esta vieja rosca, que en su momento había secuestrado la toma de decisiones dentro del Estado, pueda dar un paso al costado y pueda dar pie a que los nuevos dirigentes dentro del instrumento político, dentro de las organizaciones sociales, y puedan de alguna manera generar un recambio natural dentro del proceso, que no implique un desplazamiento completo de la experiencia, que también se necesita dentro de una organización política

¿Cuáles son esas lógicas que han hecho daño al proceso y que deberían superarse?

Creemos que la imposición es uno de los principales problemas que continuamos arrastrando desde el pasado. En la medida en que se pueda establecer una dinámica mucho más amplia, inclusiva, democrática y de respeto al pensamiento divergente es que vamos a poder encontrar ese derrotero común que nos lleve hacia un horizonte de unidad dentro del instrumento de cambio.

¿Cuál es el objetivo de esta vieja rosca para mantener la lógica de la imposición?

Creo que es importante entender que el proceso de cambio tiene que resignificarse bajo una óptica de común unidad, para no caer en el fundamentalismo de un concepto vaciado de contenido como es la unidad. Entonces planteamos la común unidad como una superación de la simple unidad, que además tiene que ver con los preceptos de nuestras comunidades indígenas originario campesinas. En ese sentido, se tiene que comprender que el liderazgo y la dirigencia siempre es dual, rotativa, circular, paritaria, cíclica; no se estaca, sino que fluye y crea nuevos liderazgos.

¿Entonces, la principal propuesta es la renovación de líderes?

Lo que estamos planteando es que se respeten los valores, los principios rectores que han dado a luz al proceso de cambio.

Además de la renovación de líderes, ¿qué otras cosas significan la renovación y la recuperación de la esencia del proceso?

Lo que queremos es que se respeten nuestros usos y costumbres. Dentro de nuestras comunidades hay una práctica de rotación del poder; tenemos que entender que el poder es dinámico, no se estanca y que al interior de las organizaciones sociales el prorroguismo está mal visto, y aquel que intente prorrogarse ya nunca más vuelve a ser elegido como autoridad originaria ni sindical.

¿Evo Morales ha roto esa lógica?

Nuestra lucha no es contra Evo Morales. Es más, reconocemos que Evo Morales es luchador social y es constructor del proceso de cambio, es el primer presidente del Estado plurinacional de Bolivia, que ha tenido una gran gestión económica y social y que ha transformado el país y eso es algo que hay que agradecerle. Pero, nosotros estamos en contra del jefismo, nuestra denuncia es contra el jefismo, que es un entorno de prosélitos que defienden intereses mezquinos, intereses de grupo, intereses personales, que no están pensando en el bien de la sociedad y que tienen un pensamiento maniqueísta e instrumental de la política.

Cuando dice nosotros, ¿a quiénes se refiere? ¿Podría describir al movimiento?

Considero que dentro del instrumento político hay una espiral del silencio, hay mucha gente que no dice nada por temor. Evidentemente hay una corriente renovadora que está expresada a través de algunos cuadros nuevos dentro de la política, jóvenes que creemos que es necesario poner sobre la mesa algunos temas de debate para poder superar esas contradicciones internas y salir fortalecidos.

¿Y no tienen miedo pasar al ostracismo? A usted por ejemplo le ha costado el cargo.

La verdad, no estamos acá por un cargo, yo vengo militando en el instrumento político desde el 2006. He entrado a trabajar en el Estado con el doctor Rodolfo Illanes; él ha sido mi profesor y él nos ha legado una serie de enseñanzas y valores, él ha ofrendado su vida por un ideal. Entonces nosotros entendemos que hay gente que por temor decide callar, pero sin duda, es por el bien del instrumento político, por el bien del país, que se pueda generar espacios de debate más amplios.

¿Cuál es el papel de los sectores sociales y del movimiento indígena en este contexto? ¿De quién es la calle?

Las organizaciones sociales tienen que preguntarse qué tiene que ver con lo siguiente: importa más el proceso de cambio y un horizonte común de largo plazo o importa más el poder. Debemos remitirnos a los principios rectores que originaron el proceso de cambio; es decir, a lo comunitario, al respeto a nuestros usos y costumbres, a entender que debe existir una rotación del poder. No estoy diciendo que el tema de la renovación tenga que ver con un tema generacional, porque no lo es; la renovación puede ser con dirigentes antiguos, pero se refiere a la rotación, al cambio, uno no puede ser militante o comulgar con el proceso de cambio y estar en contra del cambio.

¿Qué pasará con estas corrientes, habrá un acuerdo o se llegará a la ruptura del MAS?

Todos somos partidarios y todos estamos de acuerdo en buscar la común unidad, la principal divergencia es el camino; vamos a ir por la lógica de la imposición o vamos a ir por una lógica del intercambio de ideas honesto y sincero entre los legítimos representantes de cada una de estas propuestas. De nada sirve hacer una política de bandos y en la que sólo se vea reflejada una propuesta, porque el instrumento político es mucho más grande que eso, va a trascender al tiempo y a las personas.

El ampliado del MAS ha decidido frenar a Choquehuanca y le ha pedido que haga gestión y que no siga con estas escuelas de líderes. ¿La sigla del MAS está cooptada por la corriente de la imposición?

Creo que hay una gran responsabilidad por parte del hermano Evo, quien es el presidente del MAS IPSP y quien es el llamado a generar un espacio de concertación para poder llegar a unos acuerdos que nos permitan tener una mirada de largo plazo. Nadie más que él puede generar la tan ansiada unidad.

¿La unidad pasaría entonces por la jubilación de Evo Morales de la política activa?

No necesariamente, sino que yo creo que tiene que haber un equilibrio, ese equilibrio es el que nosotros estamos buscando.

¿Cómo se expresan estas corrientes en el Legislativo? ¿Quién tiene el poder de la bancada del MAS?

Cuando estuve de viceministro de Coordinación y Gestión Gubernamental, teníamos una relación muy buena con la Asamblea. Me parece que es el espacio propicio para poder encontrar consensos entre todas las fuerzas políticas, a eso es a lo que se refería nuestro Vicepresidente con la metáfora del cóndor que vuelva con el ala derecha y el ala izquierda, se refería a la necesidad de hacer funcionar la política. Creo que es el gran desafío que no hemos podido superar y es la razón por la que no tenemos un defensor del Pueblo; en ese sentido, he escuchado a algunos diputados con posiciones radicales que niegan la posibilidad de sentarse con el adversario circunstancial aduciendo que no lo harán por temas de principios. Esto entorpece la democracia y lo único que hace es fomentar una política de bandos cada vez más radicales.

Se ha visto que el MAS no vota monolíticamente como antes, se notan las dos corrientes en la Asamblea.

El instrumento político está atravesando por la necesidad de un debate interno sincero que pueda poner sobre la mesa todas las posiciones divergentes que existen para llegar un acuerdo.

¿Choquehuanca está haciendo su partido político como le acusan los dirigentes del MAS?

Me parece que es una acusación injusta, creo que él está cumpliendo un rol histórico como fundador y constructor del proceso de cambio y ese su rol histórico tiene que ver con que está enarbolando las banderas de la renovación.

¿Las escuelas de líderes van a continuar? ¿Cuáles son sus objetivos?

Durante los 14 años iniciales del gobierno del instrumento político no existía este interés por las escuelas ni por la formación política, hasta que el Vicepresidente en la campaña del 2020 plantea como una necesidad la renovación y la necesidad de formar nuevos cuadros, nuevos liderazgos, para que existan nuevos actores, para el recambio natural que tiene que haber en toda organización política; entonces, recién dentro del MAS se levanta el estandarte de una escuela de formación, cuando durante los 14 años nunca se lo hizo.

Pero, el problema es que la corriente de Evo también tiene sus escuelas.

Está bien, mientras más escuelas existan, mucho mejor.

¿Quién debería ser el candidato en 2025?

Es una decisión que se la tiene que tomar en el momento oportuno. Es un debate prematuro, es un falso debate.

“El liderazgo y la dirigencia siempre es dual, rotativa, circular, paritaria, cíclica, no se estanca y fluye”.
“Estamos contra el jefismo, que es un entorno de prosélitos que defienden intereses mezquinos”.
“Dentro del instrumento hay una espiral de silencio, hay mucha gente que no dice nada por temor”.

Fuente: paginasiete.bo