Trabajadoras sexuales hallan sitio libre de prejuicios y sonríen; tienen guardería y apoyo

La Casa Comunitaria de la Amistad, el centro de acogida, fue abierto con apoyo del Fondo Mundial, pero la ayuda es solo hasta fin de año. Se necesita financiamiento para continuar brindando ayuda.

 

Trabajadoras sexuales hallan sitio libre de prejuicios y sonríen; tienen guardería y apoyo - Cochabamba - Opinión Bolivia
Comedor de la Casa Comunitaria de la Amistad en Cochabamba. NOÉ PORTUGAL

 



Fuente: Opinión

 

“Un punto libre de discriminación”, es el denominativo principal que recibe la Casa Comunitaria de la Amistad, un centro de acogida para las trabajadoras sexuales de Cochabamba, donde son libres de la discriminación que sufren diariamente.

En este centro, las trabajadoras sexuales tienen almuerzo gratuito, guardería y servicio de psicología una vez por semana, aunque en muchas ocasiones la solidaridad y buena voluntad no dan abasto.

La representante de la organización de trabajadoras sexuales Warmi, Verónica Lino, indica que el financiamiento cubre el alquiler del espacio -que está ubicado en una zona céntrica de Cochabamba-, los servicios de guardería y un cupo de 25 almuerzos diarios, mismos que deben rendir hasta para 70 personas, dividiendo platillos o agregando otros ingredientes más económicos.

“Es una pena porque las compañeras muchas veces vienen buscando ayuda, alimento, un lugar donde almorzar, pero hay días que no alcanza o solo nos sobra arroz. Entonces, ellas nos dicen ´ya, dame arroz con huevo´. O para tener más recursos, les cobramos 5 o 6 bolivianos para poder estirar los platos”, lamenta Lino.

Pese a ello, se escuchan risas y anécdotas graciosas en el salón del centro, que las mujeres comparten entre sí. Varias consideran que solo entre ellas podrán encontrar comprensión y empatía, cosas que no hallan en otro sitio, ni siquiera en los que algún día fueron sus hogares.

La administración de este centro se realiza de forma rotativa entre las tres organizaciones de este rubro en Cochabamba, que son Warmi, Organización de Trabajadoras Nocturnas (OTN) y Mujeres Trabajadoras Sexuales Independientes (MTS).

Las labores de cocina también rotan entre ellas. Aseguran siempre que el alimento esté listo a diario, a las 12:00.

Lino cuenta que, en la parte superior de la infraestructura, disponen de dos dormitorios destinados a trabajadoras en situaciones de emergencia. “Si hay alguna compañera que viene de otro país y no tiene dónde quedarse, puede estar aquí por un día o dos. Igual, hay amigas que sufren maltrato por parte de sus parejas, entonces también pueden quedarse aquí por algunos días hasta conseguir algo más estable”, asegura.

La Casa Comunitaria de la Amistad se convirtió en un refugio para estas mujeres que, incluso, acuden para tener alguien con quién compartir sus problemas y vivencias diarias.

PSICOLOGÍA

Poco antes de las 10:00, un grupo de mujeres se dispone a ingresar a una de las oficinas del centro de acogida para participar de la terapia psicológica semanal.

Ninoska Flores, la profesional que acompaña las terapias, indica que varias trabajadoras sexuales sufren de ansiedad, ataques de pánico y sobrecarga de estrés. Muchas deben recurrir al consumo de somníferos para dormir unas horas.

“El impacto en la salud mental de ellas es terrible”, asegura.

PERSECUCIÓN

Tanto Flores como Lino lamentan que los funcionarios públicos de las instituciones de Migración, Policía Boliviana e Intendencia cumplan con su trabajo en el margen de la persecución y no de la orientación para precautelar la salud y la seguridad de las personas.

“Están todo el tiempo condicionadas a multas. Las autoridades encuentran alguna irregularidad y les cobran multas, ya sea por documentos y demás. Y son multas que ni sabemos dónde llegan”, dice Flores, a tiempo de opinar que trabajadores del Servicio Departamental de Salud (SEDES) debieran ser quienes se encarguen de realizar operativos de concientización y educación sobre el uso correcto de preservativos para evitar contraer enfermedades de transmisión sexual y otras dolencias más graves como el VIH/SIDA.

La representante de las Mujeres Trabajadoras Sexuales Independientes (MTS), Eva Flores, resalta la urgencia por talleres educativos y de orientación en materia de salud debido al incremento de población en el rubro del trabajo sexual en Cochabamba y en todo el país.

“Debido a la crisis de la pandemia hay chicas que dejaron sus estudios, trabajadoras del hogar que migraron a este rubro y de muchos otros también. Y entre toda esa gente hay chicas muy jóvenes que no saben siquiera utilizar de forma correcta un preservativo. Eso es peligroso”, lamenta.

NIÑOS

En la guardería, los niños comparten los pocos juguetes que están a su disposición y tienen una televisión para ver caricaturas.

Entre ellos hay un pequeño que sufre autismo en grado menor y creen que su hermano también. Su madre deja a ambos al cuidado de sus compañeras para salir a trabajar o realizar otras tareas relacionadas con el mantenimiento de su hogar.

Antes de la disponibilidad de este centro, las mujeres solían dejar a sus niños encerrados en sus departamentos o cuartos. Muchas lo siguen haciendo de esa forma, ya sea por la distancia o por costumbre.

DATOS

Según información otorgada por Verónica Lino, de la organización Warmi, tras el período más álgido de la pandemia del coronavirus, el número de trabajadoras sexuales en Cochabamba se incrementó a 15 mil.

Se estima que en toda Bolivia hay más de 80 mil mujeres que se dedican a este rubro.