Así son los enormes socavones que están apareciendo en el centro de Turquía

El fenómeno se debe a que las piedras calizas se disolvieron bajo la tierra y, con el paso del tiempo, se formaron espacios vacíos que hicieron hundir el suelo.
FOTOS, VIDEOS: Así son los enormes socavones que están apareciendo en el centro de Turquía

Fuente: https://actualidad.rt.com

Un total de 16 enormes socavones se formaron durante los primeros nueve meses de este año en la llanura de Konya, que se encuentra en la región de Anatolia Central (Turquía), según se aprecia en una serie de imágenes difundidas en las redes sociales e informó este jueves la Agencia Anadolu.

El medio estatal turco señala que esto se debe a que las piedras calizas se disolvieron bajo la tierra y, con el paso del tiempo, se formaron espacios vacíos que hicieron hundir el suelo. A medida que desciende el nivel freático, aumenta el fenómeno.



«Algunos de ellos se formaron en la región de Karapinar y otros se formaron más al norte, en los distritos de Cihanbeyli, Sarayono, Kulu y Yunak», comentó Fetullah Arik, director del Centro de Investigación y Aplicación de Socavones de la Universidad Técnica de Konya.

El experto explicó que el número total de socavones en el país ronda los 2.600. Asimismo, asegura que las causas principales no se pueden prevenir, aunque precisa que los factores geológicos, la disminución de las aguas subterráneas y la sequía pueden influir.

«Estamos viviendo un desastre climático», sostuvo. «Aquí [en Karapinar] continúa el cultivo de plantas que consumen mucha agua. La demanda de agua es muy alta. Tanto la falta de precipitaciones como el uso excesivo de agua aumentan las fluctuaciones en el nivel freático», agregó.

En este sentido, precisó que entre el año pasado y el presente observaron una disminución de al menos diez metros en el agua subterránea de la zona, lo que claramente desencadena la formación de pozos, subraya.

«Los socavones se forman en áreas agrícolas, asentamientos, carreteras y vías férreas importantes», dijo Arik. «Pueden dañar casas y estructuras […] Por lo tanto, ahora se han convertido en una amenaza para la vida humana y animal», concluyó.