Daddy Yankee en Santa Cruz: «Me despido, pero mi música queda en sus corazones»

En su show, que forma parte de la gira de despedida La última vuelta, el puertorriqueño hizo vibrar, cantar y bailar a las más de 40.000 personas que ingresaron al estadio Tahuichi Aguilera.

Daddy Yankee en Santa Cruz: "Me despido, pero mi música queda en sus corazones" | El Deber

Fuente: El Deber



El Big Boss hizo estallar el estadio Tahuichi Aguilera. A las 21:30, el artista puertorriqueño apareció en el escenario vestido de una chaqueta, con lentejuelas doradas, pantalón negro y gafas oscuras. Más adelante tendría dos cambios de vestuario más.

Era la tercera ocasión que Daddy Yankee visitaba Santa Cruz de la Sierra, la actuación del 24 de septiembre de 2022 ocurría 13 años después del último concierto que había dado en suelo cruceño.

En esta ocasión formaba parte de su gira de despedida La última vuelta, es decir, se trataba de un momento muy especial para sus fanáticos.

Por esa razón la respuesta no fue menos. Ante más de 40.000 espectadores y luego de la actuación del trapero cruceño Corona, Daddy Yankee encendió el escenario con Campeón, tras aparecer por la puerta de un avión comercial que copaba toda la gigantesca escenografía.

«Si quieren bailar este es el lugar correcto», expresó, desató la euforia general y puso a moverse a todo el mundo.

La primera parte del show transcurrió con un desfile incesante de éxitos de su primera época, que lo consagraron como el padre del reguetón.

 

Problema, Rompe, Machucando, Lo que pasó, pasó y Rumbatón fueron algunos de esos temas, que a más de uno trajo entrañables recuerdos de fiestas, amores y buenos momentos con los amigos.

 

Ella me levantó, Mayor que yo, parte 2, No me dejes solo, Tu príncipe, Yo voy, Shaky Shaky, Baila baila y Pasatiempo dieron continuidad a una noche que prometía ser interminable.

 

Más de 40.000 personas en el Tahuichi
 

Encendió el escenario

La expectativa para el concierto fue tal que, desde tempranas horas de este sábado, se pudo observar a los fanáticos en las afueras del estadio con el objetivo de ganar tiempo y reservar con comodidad su espacio.

Ya, durante el show, en los alrededores del Tahuichi, se apreciaba una gran cantidad de personas que no pudieron adquirir sus entradas, pero que igual se dieron cita ahí para disfrutar de la música desde afuera. Varias de ellas incluso llegaron desde el interior del país.

La organización se encargó de prohibir la venta de bebidas alcohólicas dentro del estadio. En el ingreso se decomisó de todo, desde sodas y licores hasta cigarros. Más de uno se quejó por los precios de las gaseosas, especialmente la botella personal.

El show no paró

 

 

Junto con el repaso de sus éxitos, el artista mantuvo un diálogo con el público de principio a fin, no paró de hablar y conectarse mucho con la gente.

Que tire pa’ ‘lante, Despacito (con la imagen de Luis Fonsi proyectada en la pantalla y luego con la palabra Bolivia), La despedida, ¿Qué tengo que hacer?, Hot, Limbo, BomBóm y Con Calma fueron el complemento ideal para mantener el fuego y la fiesta más viva que nunca.

 

No faltaron momentos clásicos en los shows de Daddy Yankee, como los celulares encendidos en alto por el público y movidos de un lado a otro al ritmo del grito: ‘parabrisas, limpiaparabisas’.

El puertorriqueño agradeció varias veces al público y a Bolivia en general, mencionó a La Paz, Cochabamba y felicitó a todos los presentes por los 212 años del aniversario de Santa Cruz.

«Gracias Bolivia, siempre lo digo, es un país aliado, hermano, socio. La gente no sabía lo que era reggaetón y esta canción cambió y revolucionó la música para siempre el mundo entero. Y muchas gracias a todas las personas que me han seguido seguido desde los 90 hasta el sol de hoy», expresó.

 

«Vinimos con un tema rompiendo el mundo entero, la canción que hizo que cambiara la música para siempre. Y recuerda que aquí estoy siempre para llenarte el tanque», añadió y todo el estadio lanzó un solo grito cuando empezaron a sonar las primeras notas de de Gasolina.

Así llegó el fin de un show de dos horas, que tuvo de todo y concluyó con una emotiva despedida del considerado por muchos como el rey del reguetón.

Fuegos artificiales en el cielo cruceño, el muñeco inflable gigante con la figura del ídolo de toda una generación, un cuerpo de baile incesante y espectacular y el mensaje final del hombre que cambió la música popular de los últimos años:

«Me despido, pero mi música queda en sus corazones. Y si me vuelven a ver por aquí será como Ramón Ayala, muchas gracias, los amo muchísimo Bolivia».

 

 

 

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