¿Era necesario?

 

No hay duda que sí; que era necesario llegar a esto que no debió ser así, pero la torpeza del poder centralista y de los que asumen la “binaridad política”, la lógica de amigos/enemigos lo dejó claro.



El hombre del saco rojo, Richter, lo dijo en otras palabras en Unitel: a sus compañeros, a los ponchos rojos, que son del “instrumento”, se los escucha y concede, a los que no son amigos, a los cruceños que adhieren al Cabildo y al Comité Interinstitucional por el Censo Nacional de Población y Vivienda (CNPV) hay que pelearles y vencerlos; imponerles lo que el poder (que para eso es poder) quiere, aunque no tengan muy en claro de qué se trata.

Gastan plata y exigen esfuerzos al pongueaje político que para eso están; trajeron obligados y a cuenta de vacación a media cuadra de empleados públicos y militantes del interior del país; claro, los venidos se sacaron el poncho porque no aguantaron el calor y por miedo al pitaí. Acá sumaron “amigos y militantes” las demás personas las trajeron de barrios, empleados públicos (hay constancia de ello), y al final lograron llenar unas 3 o 4 cuadras, donde destilaron su odio a lo que no conocen.

Fue llamativo ver a los muchos “llegados y traídos” mirar las ofertas en el mercado La Ramada, donde el número de vendedores ambulantes a ratos parecía superar a los viajeros. Los que más preguntaban eran los que averiguaban por los lotes que se ofrecen en cuotas, con los ojos “grandongos como un par de huevos fritos” (poema costumbrista camba). Y uno se pregunta: ¿cuántos se quedarán ya nomás y cuántos volverán más adelante en el tiempo? Ojalá se apuren, así se los “censa” y aparecen en los números de distribución “de la platitaaaa (como dice el presidente Arce). Dejemos claro que la distribución es del 12% de lo que administra el Estado; ya habrá que plantear un nuevo pacto fiscal del 50/50; no nos apuremos que sabemos cómo hacerlo.

Tras de la apretada síntesis de lo ocurrido estos días y, ante la inminencia del paro, el Gobierno cambió de interlocutores principales y apareció doña Marianela Prada, que no viene en buenos términos cuando asegura que “no se puede sentar a una mesa de diálogo poniendo como condición la abrogación de un decreto supremo.

¿De qué clase de diálogo estaríamos hablando?”.
¿Nadie le dijo a la ministra que ese es el punto central del Cabildo del Cristo del 1 de octubre y que se determinó que no se conversará por fuera del mismo porque es una condición respaldada por una propuesta sustentada y sólida que se la puede exponer, si acaso el Gobierno abre conversaciones? ¿Cambiarán la premisa? Difícil, el rector lo decía el viernes en la noche, con ese tenor, no conversamos.

Arce decía en la celebración de la COD de La Paz, que el que no mira el pasado está condenado a repetirlo y atacaba al Comité pro Santa Cruz diciendo que “los comités cívicos y otras instituciones no representan al pueblo boliviano”, y es claro que no miró el pasado. Es importante, por tanto, necesario recurrir a la carta de don Demetrio Canelas Canelas, fundador del periódico Los Tiempos. El insigne cochabambino escribió al presidente Siles Zuazo casi por lo mismo, el 8 de julio de 1959: el desconocimiento que en esa época tenían del Comité pro Santa Cruz y las luchas cruceñas.

El texto, referido al tema, es el que sigue: “Una sana política debe partir de la base de reconocer y respetar la fisonomía propia de cada región del agregado nacional.

De fuentes que fluyen de sus entrañas, surgió el Comité pro Santa Cruz, como símbolo de lo que es cruceño, y como instrumento creado para romper el secular secuestro del Oriente y acelerar su incorporación a los progresos de nuestro tiempo. En el desarrollo de sus labores, las cuales por su naturaleza misma, han estado por encina de los intereses de partido, el Comité tropezó a menudo con interferencias políticas, más propiamente partidistas, emergentes de los instintos totalitarios con que el MNR ejerce el Poder. Al final acabó por plantearse un estado de beligerancia intermitente entre el Comité y el MNR. (Cambie MNR por MAS y 1959 por 2022 y entenderá que todos los totalitarismos son lo mismo).

Arce, se precia de ser un ganador, por las elecciones de 2020, lo demás está en veremos: vamos mal en economía, bajan las RIN, importamos mucho en hidrocarburos, mal en control de contrabando, mal en lucha contra las drogas; somos el país Nº1 en América en maltrato y asesinato de mujeres (4 en el mundo); la corrupción galopa libre en Bolivia, por citar algunos temas en los que no gana y al paso que vamos, no va a ganar.

En relación al paro, el país ya perdió: hay paro a la hora en que se escribe este artículo, la ciudadanía está acatando de manera militante, aun cuando se han recibido denuncias de intentos de “desbloqueo” en camiones volquetas y equipo pesado para despejar vías obstruidas en la ciudad, tal como había amenazado Edgar Montaño; aquello puede ocurrir en algunos lugares, por supuesto, pero no va a terminar el paro; en Puerto Quijarro se denuncia un muerto; no creo que un gobierno que apadrine la violencia gane algo, ese muerto entra en los tantos del masismo, en todo caso. El método Montaño ya lo probaron los Siles Zuazo y los Evo Morales y no da resultado… es que somos, como se escribió a finales del año 1500, “levantiscos” (informe guardado en el Archivos de Indias, Sevilla, España, al que se ha referido en más de una oportunidad el historiador Alcides Parejas Moreno, que tuvo la oportunidad de estudiarlo).

Si hay paro, el país pierde, porque el Gobierno no pudo evitarlo y, en lo político, si hay pedido de negociación, el presidente y el centralismo pierden también, porque deben ceder para evitar que pase a mayores; si hay violencia también pierden y, pudiéramos seguir, pero esto no se trata de ganadores y perdedores, Santa Cruz y las ciudades y pueblos organizados por el Censo que se van a manifestar, no quieren “anotarse triunfos “de ese tipo, lo que se quiere es que haya reconocimiento de los derechos de los pueblos, o si quieren de poblaciones que necesitan “saber dónde están paradas”; en nuestro caso, no se trata de contar simplemente para confirmar que Santa Cruz tiene la mayor cantidad de gente en su territorio, si no de qué nos falta para seguir recibiendo gente en la capital y en las provincias; para nosotros el Censo es fundamental porque tenemos que planificar cómo vamos a acomodarnos frente a las predicciones basadas en estudios estadísticos que pronostican que en corto tiempo (unos 10 años), el 55% de la gente del país vivirá en este departamento; y eso es urgente, como urgente es conocer los resultados de lo recogido, para prepararse; eso lo tenemos que hacer los que seremos receptores y lo deben hacer quienes son expulsores; estos últimos deben evitar a toda costa que ello ocurra porque no se puede aceptar el vaciamiento como cosa “natural”, como si la gente no valiera nada.

El Gobierno centra su discurso y acciones contra Santa Cruz porque no sabe cómo parar la “migración de la esperanza”; el que decide venir a Santa Cruz lo hace esperanzado en días mejores en lo personal; nadie se va de su pueblo y de su tierra si está bien en su lugar y en condiciones normales, lo hace porque no tiene más opciones; eso lo sabe el centralismo, que sabe lo que ello significa, un fracaso de la administración del Estado.
Independientemente de cómo salgan las negociaciones, es claro que el Censo es vital; queremos saber qué nos falta, para atender a los que somos… no se trata de otra cosa.

Carlos F Valverde Bravo

Fuente: Eju.tv