«No podemos dejar pasar otra generación sin ofrecerle estas habilidades», propone profesor de robótica

Más allá de las polémicas, el programa ¡Qué Semana! de EL DEBER Radio convocó a Said Pérez, profesor de robótica, para conversar sobre los beneficios que aportará dentro de un espacio educativo.

Pérez lo manifiesta con claridad: «No podemos dejar pasar otra generación más sin ofrecerle esta habilidad. La robótica educativa prepara ( a los estudiantes) para un marcado más competitivo», expresa desde los micrófonos.

Eso sí, marca una diferenciación entre la robótica como tal y la robótica educativa, que es la que se incluiría en las escuelas bolivianas. Lejos de los robots inteligentes, que exploran los sistemas de inteligencia artificial, Pérez matiza el alcance de la robótica educativa.

«Es una herramienta para enseñar pensamiento computacional, el pensamiento múltiple y crítico», aclara el seleccionador nacional de robótica First Global. Se trata de cambiar una educación sustentada en los trabajos repetitivos.

Para Pérez, el pensamiento computacional permite a los estudiantes proyectar las acciones más allá de la inmediatez y vislumbrar sus consecuencias. Se concibe como «un instrumento para cambiar las estructuras cognitivas de los estudiantes; para aprender significativamente y no un aprendizaje memorístico».

Es cierto que los profesores requieren una capacitación. Pero más allá de las limitaciones existentes, el docente de robótica es consciente de la brecha entre condiciones idóneas y los escenarios reales en que trabajan los docentes en el país. Aún así, alienta a mantener la robótica en las aulas por los beneficios mismos que conlleva a los estudiantes.

Se trata, explica, de desarrollar las habilidades blandas en los jóvenes como una preparación ante el futuro laboral y profesional que afrontarán.

De este modo, la robótica educativa facilita la experimentación del aprendizaje. Desde diversos contenidos programáticos, los docentes puedan utilizar la robótica y llevar a la práctica las teorías avanzadas. Para ello, en el escenario ideal, se requiere computadoras, internet y kits de robótica, que no siempre son accesibles.

Aun así, Pérez busca otras formas de aprovechar el conocimiento, ya que con una computadora y acceso a los simuladores libres, los estudiantes también pueden desarrollar el pensamiento computacional en el aula. Incluso, ahonda, sin ni siquiera equipos de computación, el docente puede recrear un juego de tarjetas de programación para explorar el mecanismo utilizado por las computadoras. Solo se requieren, para este último caso, cartulinas y lápices de colores.