Geopolítica, economía y el matricidio que comete el populismo cocalero. Notas de nuestra historia

Los devotos de la coca nostra, avasallan e incendian la Pachamama.

13 personas fallecidas, 6 millones de animales muertos y 3 millones de hectáreas quemadas, para Choquehuanca son mentira. Convoco a parlamentarios de oposición a interponer una denuncia contra miembros del Gobierno por crímenes de lesa humanidad. ¡Criminales!.” Diputada Luisa Nayar.



Hace quinientos años los españoles llegaron a estas tierras en busca de riquezas. Los que arribaron a estas vecindades fueron exploradores exitosos, pues encontraron un cerro de plata, el de Potosí y pueblos indígenas andinos, domesticados por el Imperio Incaico.
A diferencia de las tribus que habitaban lo que ahora es Chile, Argentina y la Amazonía, las tribus quechuas, y bastante menos los aimaras, fueron domesticados por el Imperio Incaico. En consecuencia, a los españoles les fue fácil utilizarlos en las minas y la agricultura, como mano de obra sumisa y barata.

Sobre esta riqueza producto de los recursos minerales se creó la República de Bolivia, una nación indígena y mestiza. Y vinieron los buenos tiempos con la plata, el estaño, el gas y el petróleo; los mismos que ya se fueron y quedamos en la miseria. Ahora emerge triunfante la mamá coca y el narcotráfico, que dan ganancias, pero es insostenible en el tiempo.

Actualmente, con la expansión poblacional que arrasa con los bosques y la diversidad, más el cambio climático que está desquiciando el ecosistema, surgen como los grandes negocios el contar con amplios espacios territoriales y agua potable.
Al respecto se mencionó hace poco, aun sin confirmación, que Venezuela otorgaría a Irán un millón de hectáreas de tierras agrícolas bajo un régimen especial y esto es una buena noticia para los masistas, pues les muestra la forma en que se atrae la colonización de sus socios y mentores euroasiáticos China, Rusia e Irán, dándoles las tierras que ellos necesitan para paliar su problema poblacional.

En otros tiempos, cuando aún se respetaban los bosques y el ecosistema, surgió la Superintendencia Forestal, una Institución que lideró el manejo de bosques con sello verde, superando los 2,2 millones de hectáreas certificadas. En la actualidad, en manos de los masistas, defensores de la Pachamama, quedan unas 800.000 hectáreas, esto como producto de la inseguridad jurídica, el reparto de tierras, los avasallamientos y la ausencia de un régimen tributario que ayude a la formalización del sector.

Actualmente, el gobierno masista, siguiendo el modelo Castrochavista aplica su Plan de expansión territorial hacia el oriente, y para apoderarse de las tierras utiliza como estrategia la colonización económica y cultural. Es una colonización cocalera y como consecuencia estamos soportando la invasión delos bosques, áreas protegidas, parques nacionales y reservas indígenas por los mitimaes interculturales, los que tienen como mandato dos objetivos:
Primero, apoderarse de las tierras y ampliar la frontera cocalera y segundo, minar la fortaleza del pueblo boliviano y especialmente del cruceño y el Departamento de Santa Cruz; hasta ahora un bastión opositor al modelo del Populismo Cocalero.

El país se está incendiando, estos incendios y el humo que no nos permite ni respirar, tienen causas que vienen del clima, la temperatura y los vientos y también de las decisiones políticas del MAS para favorecer a los interculturales, utilizando discrecionalmente como instrumentos al INRA, ABT, el SERNAP y tucuimas Y asimismo aprobando y aplicando normas del “uso del suelo” y la “función económica y social” masista y otras “leyes incendiarias”; que establecen que para acceder a las tierras se necesita arrasarlas y quemarlas impunemente. Para favorecerse de esto, no hay que olvidarse, es indispensable ser masista.

Con esta práctica de avasallamiento de tierras se busca extender los cultivos de coca hasta la frontera con Brasil y esto tiene que ver con que la cocaína boliviana no tiene como destino final los Estados Unidos, sino Asía, Oriente Medio y Europa. De aquí la necesidad de los traficantes por tener un acceso más rápido desde Santa Cruz hacia Brasil y otros puntos, desde donde la mercancía sale a su destino final.

Ante esta invasión de las tierras y depredación del ecosistema, nos dice Jorge Canamani indígena Tacana : “¿Qué esperan para venir y defender el territorio, qué esperan para salvar las vidas de los indígenas?. Se está quemando todo y destruyendo, la fauna, la flora y las viviendas”. “Ante esto, nuestro gobierno hace oídos sordos porque somos indígenas del oriente, nos ven de esta manera porque somos Tacanas, (no aimaras, ni quechuas) porque protegemos el territorio, la selva, y no la convertimos en cocales ni la envenenamos con minería”.

Fuente: ovidioroca.wordpress.com