En un intento por darle un uso, hace algunos meses se anunció un proyecto de sobrevuelos turísticos en helicóptero entre Copacabana y las islas del Lago Titicaca. Sin embargo, esta iniciativa también fue suspendida y se encuentra en análisis y deja en evidencia la dificultad de encontrar una vocación operativa para el terminal.
eju.tv / Video: Bolivia Tv
A ocho años de su inauguración entre «bombos y platillos» por el expresidente Evo Morales, el Aeropuerto Tito Yupanqui de Copacabana, catalogado como un «elefante blanco» de 45 millones de bolivianos de inversión permanece abandonado, sin vuelos comerciales, con instalaciones en deterioro y sin un panorama claro sobre su futuro.
La terminal aérea fue inaugurada en 2018 con la promesa de convertirse en un punto de conexión internacional para recibir aeronaves desde Perú y el interior del país. Sin embargo, esa visión nunca se materializó. Según autoridades municipales locales, tras el acto protocolar de apertura, la infraestructura nunca tuvo el uso para la que fue diseñada y se convirtió rápidamente en un símbolo de inversión malograda.
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En la actualidad, el aeropuerto presenta una imagen de total desolación. No hay operaciones comerciales, los ambientes están vacíos y solo un cuidador permanece en el lugar, según reporte de Bolivia Tv. El deterioro es evidente en detalles como las paredes de los baños, que presentan rajaduras y descuido, un contraste marcado con la pista de aterrizaje, que según el personal de operaciones aéreas se mantiene en perfectas condiciones.
Uno de los obstáculos fundamentales para su operatividad fue señalado por el exministro de Obras Públicas, Edgar Montaño, que afirmó que el diseño de la pista solo permite el aterrizaje de aviones pequeños que sumado a la falta de interés de empresas aerocomerciales, ha hecho inviable el servicio. Esta limitación técnica ha condenado a la infraestructura a la inactividad desde un inicio.
En un intento por darle un uso, hace algunos meses se anunció un proyecto de sobrevuelos turísticos en helicóptero entre Copacabana y las islas del Lago Titicaca. Sin embargo, esta iniciativa también fue suspendida y se encuentra en análisis y deja en evidencia la dificultad de encontrar una vocación operativa para el terminal.
Las autoridades locales aún albergan esperanzas de reactivación, sin embargo argumentan que el potencial turístico de la región, que recibe un flujo constante de visitantes desde Cuzco y Puno con destino a La Paz y Uyuni, podría atraer el interés de nuevas empresas aéreas que ingresan al país y ofrecen una posible vía para salvar la inversión.
La situación de abandono no es nueva. Ya en 2022, un reportaje de la Agencia de Noticias Fides (ANF) reveló que el aeropuerto no funcionaba desde su inauguración, por lo que fue calificado como un «elefante blanco» cuyo costo para el Estado ascendió a 45.3 millones de bolivianos. En ese entonces, ya se verificó el candado en la puerta principal y los ambientes completamente deshabitados.
Ubicado a cinco kilómetros de la plaza principal de Copacabana, el Aeropuerto Tito Yupanqui se erige hoy como un monumento a la planificación fallida y a la falta de estudios de viabilidad del Gobierno de Evo Morales. Su historia, desde la promesa de desarrollo hasta el abandono y el deterioro, encapsula el ciclo de megaproyectos inaugurados con fines políticos, pero carentes de una utilidad económica y social sostenible.
