“𝗠𝗮́𝘀 𝗘𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼, 𝗺𝗮́𝘀 𝗰𝗼𝗼𝗽𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘆 𝗺𝗲𝗻𝗼𝘀 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗰𝗿𝗶𝗺𝗲𝗻 𝗼𝗿𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗱𝗼” es, dijo Justiniano, una trilogía que acompaña la nueva estrategia antinarcóticos

En el Diálogo Político de Alto Nivel Unión Europea-Bolivia, el viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, destacó la importancia de la cooperación internacional integral en la lucha contra el narcotráfico, para enfrentar el delito transnacional y desarticular organizaciones internacionales.
Durante su intervención ante autoridades europeas, viceministros de Estado y organismos internacionales, reflexionó sobre la necesidad de articular esfuerzos y entender que este es un problema que no puede encararse de forma aislada.
“El narcotráfico no reconoce fronteras. Por eso nuestra respuesta tampoco puede ser aislada. Debe basarse en responsabilidad común y cooperación efectiva”, afirmó en alusión a la nueva visión y estrategia 2025-2030 de lucha contra este flagelo del gobierno de Rodrigo Paz.
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Durante 19 años, los gobiernos del MAS encararon una política antidrogas bajo la premisa de soberanía. En 2008 fue expulsada la agencia antidroga de Estados Unidos DEA.
Justiniano aseguró que la política boliviana prioriza la desarticulación de organizaciones criminales y no únicamente la incautación de sustancias contraladas, por lo que –destacó- es central el intercambio internacional de información sobre redes delictivas, flujos financieros y rutas del narcotráfico.
“Hoy la lucha exige inteligencia artificial, análisis de datos y matrices de riesgo para anticipar operaciones criminales”, consideró y explicó que en lo interno es preciso un mayor acompañamiento técnico del Ministerio Público y del sistema judicial, para garantizar procesos sólidos y sentencias condenatorias.
Bolivia retomó el principio de desarrollo alternativo, para sustituir las plantaciones de coca, principal insumo en la elaboración de droga. El Chapare es una de las zonas rojas de la ilícita actividad, donde el gobierno del expresidente Evo Morales legalizó 7.000 hectáreas de coca.
“La interdicción (operativos destrucción e incautación de droga) ataca el efecto; la erradicación y el desarrollo alternativo atacan la causa”, explicó.
El informe de monitoreo de cultivos de la Unodc (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) registró una extensión de 34.000 hectáreas de cultivos de coca en 2025, lo que representó un incremento del 10 % respecto a 2024. En Bolivia son legales 22.000 hectáreas de coca.
Justiniano valoró el apoyo europeo en el fortalecimiento de economías lícitas en zonas productoras, mediante acceso preferencial a mercados a través de mecanismos como el 𝗦𝗶𝘀𝘁𝗲𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗣𝗿𝗲𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗚𝗲𝗻𝗲𝗿𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗣𝗹𝘂𝘀, la complementariedad con MERCOSUR y la apertura de mercados para productos sostenibles como café, cacao y banano.
“𝗠𝗮́𝘀 𝗘𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼, 𝗺𝗮́𝘀 𝗰𝗼𝗼𝗽𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘆 𝗺𝗲𝗻𝗼𝘀 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗰𝗿𝗶𝗺𝗲𝗻 𝗼𝗿𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗱𝗼” es, dijo, una trilogía que acompaña la nueva estrategia antinarcóticos y destacó que “la cooperación con la Unión Europea es un eje estructural de nuestra política pública”.