El narcotraficante Sebastián Marset fue entregado a la DEA y trasladado a Estados Unidos. No había condiciones en Bolivia para su detención carcelaria

La captura del narcotraficante Sebastián Marset fue resultado de un proceso investigativo y de seguimiento de semanas, que acabó con su captura con un círculo cerrado de policías de élite para evitar la fuga de información. El operativo fue milimétrico y encontró al uruguayo descansando en su lujosa vivienda y, llamativamente, sin seguridad.
Fue el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, el que dio algunos detalles que rodearon al operativo decidido y ejecutado la madrugada de este viernes, luego de validarse información sobre sus movimientos en un vehículo lujoso y con blindaje único en Bolivia, y en cuál de las dos viviendas identificadas pernoctaba.
Todo se empezó a planificar con detalle después del lunes 9 de marzo, cuando se cerró el círculo de la investigación. Oviedo estaba en Viena, en el encuentro antidrogas de la ONU, por lo que tuvo que anticipar su retorno a Bolivia, como lo instruyó el propio presidente Rodrigo Paz tras recibir los datos sobre el caso.
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Grupos de élite de la Policía de La Paz, Oruro y Cochabamba fueron trasladados en reserva hasta Santa Cruz y alojados en una vivienda ubicada a unos kilómetros de la ciudad capital. “Se dispuso aislar al grupo para que no existieran filtraciones de información”, reveló, y añadió que en la madrugada se decidió dar el golpe.
Ya se tenía identificada la casa donde estaba Marset, como también su grupo de seguridad. Se rodeó e intervino la casa del narcotraficante uruguayo, donde se lo encontró descansando y sin ninguna persona de seguridad, como se esperaría del tercer narcotraficante más buscado por la DEA estadounidense.
Inicialmente se intervino la casa donde estaba el grupo de seguridad fuertemente armado, integrado por cuatro extranjeros —entre ellos un pariente del objetivo del operativo—, quienes fueron aprehendidos y trasladados a celdas policiales. Portaban armas de grueso calibre, entre ellas las AK-47 de fabricación rusa.
Marset burló una captura en julio de 2023 y desde entonces estaba prófugo, aunque aparecía en videos y entrevistas denunciando corrupción y develando que logró escapar de Bolivia por la filtración de información. Estaba siendo procesado por varios delitos en Santa Cruz y tenía una orden de captura internacional de Interpol.
Un megaoperativo fue desplazado en la zona residencial Las Palmas, donde residía el uruguayo. No se conoce desde cuándo estuvo en esa vivienda, teniendo en cuenta que tenía facilidad para trasladarse de un lugar a otro o de un país a otro por sus nexos y hasta la posible protección que recibía.
Sin embargo, Oviedo aseguró que Bolivia era la base de operaciones de Marset “porque aquí encontraba impunidad y protección del anterior gobierno”.
Poco después de ser capturado, enmanillado de pies y manos, fue entregado a la DEA, que lo trasladó, vía Perú, a Estados Unidos, donde será procesado.
Ante la consulta de por qué fue entregado en tan poco tiempo a Estados Unidos, Oviedo confesó que se tomó la decisión por la debilidad de la seguridad carcelaria en Bolivia y por una orden de expulsión vigente.