Bolivia atraviesa una situación crítica en el desarrollo del sector camélido debido a la ausencia de una política nacional estructurada y sostenida, advirtió Magín Herrera, investigador y analista de políticas públicas y exviceministro de Medio Ambiente. Según el especialista, el país ha dependido históricamente de programas temporales y discontinuos que no han logrado consolidar avances duraderos para los productores.

Fuente: ANF
Herrera señaló que no existe una política estatal integral no solo para los camélidos, sino tampoco para otras áreas ganaderas, como la bovina u ovina. “Lo que ha habido son iniciativas pasajeras, sujetas a financiamiento externo, que desaparecen cuando los recursos se agotan”, explicó en contacto con ANF, al remarcar que esta lógica ha impedido construir una base productiva sólida.
En su evaluación, algunos programas implementados en el pasado, como el Proyecto Vale (2008) o Procamélidos (2017-2020), aportaron de manera significativa al sector, especialmente en el fortalecimiento de capacidades productivas. También destacó avances puntuales en la industrialización, como el aprovechamiento de carne en Turco o la producción de charque en La Paz, donde se logró incrementar el valor nutritivo del producto.
Sin embargo, estos esfuerzos no alcanzaron los resultados esperados. Herrera atribuye este desenlace a factores como las adversidades climáticas y la falta de un enfoque multidisciplinario. “Los programas no han cubierto de manera integral necesidades básicas como acceso a agua, forraje, infraestructura, sanidad o mejoramiento genético”, sostuvo.
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El analista fue particularmente crítico con la situación actual del sector, al que describió como estancado. A su juicio, una de las principales limitaciones es la debilidad institucional del aparato estatal, especialmente en el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, hoy Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, al que calificó como “descabezado”. Esta situación, dijo, dificulta la formulación y ejecución de nuevos proyectos.
Asimismo, advirtió que actualmente no existen programas agropecuarios vigentes orientados a los productores de camélidos, lo que agrava la falta de apoyo en áreas rurales. A ello se suma, según Herrera, la carencia de personal técnico calificado en la gestión pública, lo que se refleja en errores conceptuales y en la ausencia de criterios de meritocracia.
Frente a este panorama, el especialista planteó la necesidad de implementar una política integral que incorpore tecnología, capacitación y sostenibilidad financiera. Enfatizó que es imprescindible modernizar los sistemas de producción y fortalecer las capacidades técnicas de los criadores, muchos de los cuales cuentan con formación básica.
Herrera también subrayó la importancia de superar la dependencia de financiamiento externo de corto plazo, como el proveniente de organismos internacionales, y avanzar hacia estrategias sostenibles que garanticen la continuidad de los proyectos.
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