El Gobierno apuesta por la vía diplomática por las zanjas de Chile


Bolivia busca sostener un equilibrio entre la defensa de su soberanía y la continuidad de relaciones estables con Chile.

Por Mauricio Quiroz Terán



Fuente: eldeber.com.bo

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El Gobierno descartó asumir medidas extraordinarias frente a la construcción de zanjas en la frontera por parte de Chile y reafirmó que la respuesta del país se mantendrá en el marco de la vigilancia rutinaria y la diplomacia.

El ministro de Defensa, Marcelo Salinas, señaló que Bolivia no modificará la estrategia fronteriza actual. “En términos territoriales no vamos a hacer nada. El Ministerio de Defensa hace lo que rutinariamente hace, que es la vigilancia de las fronteras para evitar ingresos indebidos”, afirmó.

La autoridad enfatizó que no se prevén acciones adicionales más allá de los controles habituales, en línea con la postura expresada previamente por el presidente Rodrigo Paz, quien sostuvo que Bolivia apuesta por la integración regional. “Somos un país que genera puentes de integración y no zanjas”, recordó Salinas al citar al mandatario.

Las declaraciones se producen en medio de cuestionamientos sobre el impacto de estas infraestructuras en la dinámica fronteriza, especialmente en relación con el tránsito de personas y la seguridad regional.

En ese contexto, el ministro evitó referirse a temas vinculados al control migratorio o al ingreso de ciudadanos extranjeros con antecedentes delictivos, señalando que estas competencias corresponden a otras instancias del Ejecutivo. “Es una materia que debe responder el Ministerio del Interior. No quiero malinformar”, puntualizó.

La posición del Gobierno apunta a evitar una escalada en las tensiones bilaterales, privilegiando una estrategia de contención y monitoreo permanente en la frontera, sin adoptar medidas que puedan interpretarse como una respuesta confrontacional.

Mientras tanto, el tema se mantiene en la agenda pública debido a su relación con la seguridad, el control territorial y la cooperación entre ambos países en zonas limítrofes, donde históricamente han existido desafíos vinculados al contrabando, el narcotráfico y la migración irregular.

Con esta postura, Bolivia busca sostener un equilibrio entre la defensa de su soberanía y la continuidad de relaciones estables con Chile, en un escenario regional marcado por desafíos compartidos en materia de seguridad y control fronterizo.