Rusia recluta cada vez más extranjeros para combatir en Ucrania


Un informe de la ONG ucraniana Truth Hounds, de la Oficina Internacional de Kazajistán para los Derechos Humanos y el Estado de Derecho y de la Federación Internacional de Derechos Humanos, pone de relieve un sistema global, que no es ni marginal ni espontáneo, sino bien organizado y, sobre todo, ilegal, que muestra a miles de ciudadanos extranjeros reclutados por Rusia.

 Unos transeúntes pasan frente a un anuncio sobre el servicio militar por contrato en las fuerzas de sistemas no tripulados del ejército ruso, en San Petersburgo, Rusia, el 26 de enero de 2026.
Unos transeúntes pasan frente a un anuncio sobre el servicio militar por contrato en las fuerzas de sistemas no tripulados del ejército ruso, en San Petersburgo, Rusia, el 26 de enero de 2026. © REUTERS – Anton Vaganov

Con nuestra corresponsal en Kiev, Emmanuelle Chaze

Un nuevo informe publicado por la ONG ucraniana Truth Hounds, la Oficina Internacional de Kazajistán para los Derechos Humanos y el Estado de Derecho y la Federación Internacional de Derechos Humanos, presentado en Kiev y titulado “¿Combatientes, mercenarios o víctimas de la trata de personas?», revela los métodos de reclutamiento de combatientes extranjeros en el ejército ruso y denuncia los mecanismos ilegales de explotación de extranjeros por parte de Moscú.



Su reclutamiento no es algo nuevo, pero aumenta cada año. Para paliar la falta de voluntarios y evitar una nueva movilización para alimentar sus ataques en Ucrania, Rusia recurre a combatientes extranjeros, una práctica denunciada por estas ONG, que hablan de violaciones de los derechos humanos.

Pasaportes y teléfonos confiscados 

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“Hay algunos reclutamientos que se realizan a través de ofertas de trabajo que prometen un empleo civil con un salario bastante elevado, señalando que los países de donde provienen la mayoría de los extranjeros tienen situaciones económicas y sociales bastante complicadas, por lo que los salarios rondan los 2.000 dólares”, explica Kenza Harmaoui, investigadora y coautora del informe.

Una vez que llegan al territorio ruso, los extranjeros son escoltados directamente a bases militares, donde se les confiscan los pasaportes y los teléfonos.

 “El problema no radica solo en que Rusia suele sellar contratos con un tipo de reclutamiento abusivo, sino también en que no suelta a quienes han caído directamente en sus garras. Por eso todos los extranjeros firman contratos o son asignados a empresas de los complejos industriales de la ciudad, y luego utilizados para la guerra”, enfatiza Dmytro Usov, secretario del centro de coordinación para el tratamiento de prisioneros de guerra.

Hasta ahora, además de los 14.000 soldados norcoreanos enviados por Pyongyang, se han identificado más de 28.300 combatientes extranjeros. Más de 5 000 de ellos murieron durante sus primeros meses en el frente y Dmytro Usov advierte que este año Moscú tiene previsto reclutar al menos 19.000 más.