Los cuerpos de Carlos Fernando Moyano Aguirre (65) y Julio César Sardán Villarroel (43) ya fueron trasladados de la morgue de La Pampa de la Isla hasta el salón velatorio
Fuente: eldeber.com.bo
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Los cuerpos de Carlos Fernando Moyano Aguirre (65) y Julio César Sardán Villarroel (43) ya fueron trasladados de la morgue de La Pampa de la Isla hasta el salón velatorio ubicado en las proximidades del segundo anillo y la avenida Canal Cotoca. Aún están preparando el velatorio para poder recibir a todos los familiares y también a las autoridades que van a llegar para dar el último adiós a los pilotos que perdieron la vida en el accidente aéreo registrado en el trópico de Cochabamba la jornada de este lunes 13 de abril.
Ambos tripulantes estaban a bordo de la aeronave que despegó la mañana del lunes desde La Paz con destino a Santa Cruz y que perdió contacto con la torre de control apenas 16 minutos después del despegue. Posteriormente, el avión fue detectado realizando maniobras en órbitas sobre el norte de Cochabamba antes de desaparecer de los radares cerca de las 11:00.
Moyano, nacido el 31 de diciembre de 1960, contaba con licencia de piloto de transporte de línea aérea, el nivel más alto dentro de la aviación civil, y una trayectoria de aproximadamente 45 años. Su certificación incluía competencia lingüística nivel cinco y estaba habilitado para volar con corrección óptica. Era reconocido por su experiencia en rutas nacionales y su capacidad para operar en distintas condiciones geográficas.
Por su parte, Sardán, nacido el 18 de mayo de 1983, tenía licencia de piloto comercial y también de transporte de línea aérea, con una experiencia acumulada de 18 años. Poseía competencia lingüística nivel cuatro y no registraba limitaciones en su habilitación, consolidándose como un profesional en pleno ejercicio dentro del ámbito aeronáutico.
De acuerdo con el capitán Christian Lemcke, presidente de la Asociación Nacional de Pilotos, el perfil técnico del vuelo sugiere como hipótesis preliminar una posible falla de presurización, que habría provocado la pérdida de conciencia de ambos pilotos en cabina. “Son profesionales de carrera intachable, altamente reconocidos. Esto apunta a un hecho fortuito”, afirmó.

