Un mensaje atribuido a Mojtaba Khamenei dice que los enemigos de Irán morirán «en las aguas más profundas» del Golfo Pérsico


El líder supremo del régimen de Teherán, que sigue sin aparecer en público, firma una declaración por el aniversario del control iraní sobre el estrecho de Ormuz. Habla de EEUU pero omite referirse a la crisis de la industria petrolera persa por el bloqueo a sus puertos.

El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, segundo hijo del fallecido líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei. Hamed Jafarnejad/ISNA/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS

El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, segundo hijo del fallecido líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei. Hamed Jafarnejad/ISNA/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS

 



Fuente: infobae.com

El líder supremo de Irán, Ali Khamenei, firmó una declaración oficial en la que definió la presencia de Estados Unidos en el Golfo Pérsico como el principal factor de inestabilidad en la región y anunció que “una nueva era” comienza tras la última movilización militar en torno al Estrecho de Ormuz. El texto, divulgado con motivo del aniversario del control iraní sobre esa vía estratégica, sostiene que la influencia extranjera enfrenta un declive irreversible y advierte que los enemigos del país solo tendrán cabida en “las aguas más profundas” del golfo.

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En su mensaje, Khamenei reivindicó la fecha del 30 de abril como Día Nacional del Golfo Pérsico, señalando que Irán posee la costa más extensa de la región. El líder vinculó esta celebración con una serie de victorias históricas, entre ellas la expulsión de los portugueses y la resistencia frente al colonialismo neerlandés y británico. “Desde la expulsión de los portugueses y la liberación del Estrecho de Ormuz —evento por el cual el 30 de abril se designó el Día Nacional del Golfo Pérsico— hasta la resistencia al colonialismo neerlandés y, posteriormente, el heroico enfrentamiento al colonialismo británico, la Revolución Islámica marcó un punto de inflexión crucial en esta resistencia, disminuyendo la influencia de las potencias arrogantes en la región”, afirmó Khamenei sin mencionar a qué países se refería.

El líder estableció un vínculo directo entre el conflicto actual en el Estrecho de Ormuz y el descenso de la influencia estadounidense en la región. “Hoy, dos meses después de la mayor movilización militar y agresión de las potencias arrogantes en la región y la humillante derrota de Estados Unidos, se vislumbra una nueva era para el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz”, comunicó Khamenei al definir el momento actual como un punto de quiebre para el balance geopolítico regional.

En los últimos sesenta días, aseguró el líder de la República Islámica que sucedió al sanguinario régimen de su padre, los habitantes del sur de Irán observaron manifestaciones de resistencia protagonizadas por las fuerzas navales y la Guardia Revolucionaria. Khamenei enfatizó que “la presencia estadounidense en el Golfo Pérsico es el principal factor de inestabilidad, y que sus bases ni siquiera tienen la capacidad de protegerse a sí mismas, así que ¿cómo van a proteger a los demás?”.

La declaración completa, publicada en medios iraníes, se encuadra en el aniversario de la liberación formal del Estrecho de Ormuz y apunta a consolidar la narrativa de que los logros científicos y militares de Irán son parte indisoluble de su identidad contemporánea. “Todo el pueblo iraní, tanto dentro como fuera del país, considera su identidad y sus capacidades científicas, industriales y tecnológicas —desde la nanotecnología y la biología hasta la energía nuclear y los misiles— un tesoro nacional que debe protegerse”, expresó Khamenei.

La declaración parece ir en contradicción a los reportes de las decisiones de emergencia que se ha visto obligado a tomar el gobierno, como la detención de las exportaciones de diversos rubros -acero entre ellos- debido a los daños en las fábricas y al bloqueo militar de EEUU a los puertos, que no permite el paso de barcos provenientes de Irán. Su industria petrolera está al borde del colapso porque se acaba su capacidad de almacenamiento.

El estrecho de Ormuz, visto desde Musandam, Omán. REUTERS/Stringer

El estrecho de Ormuz, visto desde Musandam, Omán. REUTERS/Stringer

 

Las nuevas normas del Estrecho de Ormuz como base para un orden regional distinto

Khamenei proyectó la influencia iraní sobre el Golfo Pérsico y el Mar de Omán como garantía de prosperidad y estabilidad para los pueblos ribereños, a condición de que las potencias externas abandonen la región. “Compartimos un destino común con nuestros vecinos del Golfo Pérsico y el Mar de Omán, y quienes vienen de miles de kilómetros de distancia para sembrar el caos y el mal no tienen cabida aquí, salvo en sus aguas más profundas”, sostiene la declaración oficial.

El líder supremo iraní señaló que las “nuevas normas” impuestas por Teherán sobre el Estrecho de Ormuz generarían beneficios económicos a los países de la zona y servirían de referencia para una reconfiguración del orden internacional en torno a la seguridad de rutas energéticas y comerciales. Khamenei subrayó que, si las potencias occidentales persisten en sus intervenciones, quedarán excluidas del futuro regional: “Esta serie de victorias, alcanzadas por la gracia de Dios mediante políticas de resistencia, marcará el inicio de un nuevo orden regional e internacional”.

En el centro de la posición oficial iraní está la idea de que la resistencia armada y la movilización popular lograron humillar a Estados Unidos y consolidar la autonomía estratégica de la República Islámica. Khamenei concluyó que la nueva orientación en el manejo del Estrecho de Ormuz fortalecerá tanto a Irán como a sus vecinos, siempre que la región permanezca libre de intervención extranjera: “El Irán islámico, al demostrar su gratitud por la bendición de controlar el estrecho de Ormuz, fortalecerá la seguridad de la región del Golfo Pérsico y evitará su explotación por parte de sus enemigos. Las nuevas normas que rigen el estrecho de Ormuz traerán prosperidad y progreso a todos los pueblos de la región y generarán beneficios económicos que, si Dios quiere, les serán favorables, incluso si a los infieles no les agrada”.