“Agradecemos seguir vivas”: Madres pasaron su día conectadas a una máquina de diálisis


Tres mujeres con insuficiencia renal compartieron su lucha diaria durante sus sesiones de diálisis en el Día de la Madre.

 

Fuente: Red Uno



Stefany Beatriz Guzmán Nuñez

Mientras muchas familias celebraban el Día de la Madre entre flores, abrazos y regalos, otras mujeres pasaron esta fecha especial conectadas a una máquina de diálisis, luchando una vez más por seguir viviendo.

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En una sala marcada por el sonido constante de los equipos médicos, tres madres compartieron su batalla diaria contra la insuficiencia renal, una enfermedad que transformó por completo sus vidas y las de sus familias.

“En agosto voy a cumplir dos años luchando con esta enfermedad. Casi me muero dos veces, me dio paro cardíaco, anemia, presión alta. Ya no dormía, ya no comía, vivía vomitando”, relató una de las pacientes mientras recibía su tratamiento.

“Yo llegué aquí como una niña asustada. Tenía mucho miedo. Al comienzo lloraba, no quería, decía ‘¿qué será eso?’. Ahora uno ya va venciendo el temor”, contó otra madre.

Las largas jornadas de tratamiento también han estado marcadas por la tristeza y la incertidumbre. “Uno no sabe si va a volver a ver al otro paciente el siguiente día que toca venir. Muchas compañeras ya fallecieron, pero yo sigo firme con la fuerza de Dios”, expresó otra de las madres.

Aunque mantienen la esperanza de acceder a un trasplante renal, reconocen que el costo económico es una de las mayores dificultades. “Quiero hacerme el trasplante, pero cuesta mucha plata y no hay”, lamentó una de ellas.

Las historias reflejan además el duro impacto físico de la enfermedad. Una paciente contó que incluso tuvo que aprender nuevamente a caminar. “Me agarraban de las dos manos como una bebé y así comenzaba a caminar”, recordó emocionada.

Pese al dolor, las tres mujeres coincidieron en agradecer por continuar con vida en este Día de la Madre. “Es triste porque es diferente a otros años, pero agradecemos a Dios porque nos concede vida y nos da fuerzas”, señalaron.

Entre agujas, máquinas y largas horas de tratamiento, estas madres celebraron no solo su día, sino también una nueva oportunidad para seguir luchando por sus hijos y sus familias.