En contacto con un medio de comunicación internacional, el parlamentario por Tarija Daniel Marañón Tovar abordó varios temas como el Corredor Bioceánico del Sur, la Adhesión Plena al Mercosur, la situación energética de Bolivia y proyectos estratégicos como el túnel de Aguaragüe y de Puerto Busch.
Fuente: Prensa Diputados Supraestatales
“Para entender la urgencia de Bolivia, hay que mirar su ubicación. Somos el nudo natural entre el Atlántico y el Pacífico. Históricamente, se diseñaron corredores al norte y al centro, pero a nosotros nos convoca el Corredor Bioceánico del Sur. Yo represento a Tarija, la puerta de entrada y salida de esta ruta que debe unir a Paraguay, Argentina, Bolivia y Chile”, afirmó Marañón durante la entrevista.
Asimismo, sostuvo que la situación política de los últimos 20 años en el país no permitió que el proyecto se concretizara y señaló que no existía seguridad jurídica. En ese contexto, afirmó que en Bolivia se instaló la mala costumbre de bloquear carreteras. Indicó además que ese clima está cambiando y que se impulsa que Bolivia retome su lugar, porque no se trata solo de asfalto, sino de movimiento económico para los municipios y del corazón de la integración territorial que persigue el Mercosur.
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“El túnel de Aguaragüe es un proyecto añorado. Se encuentra en la Ruta 11, conectando el eje troncal-La Paz, Oruro, Tarija-con el Gran Chaco y el norte argentino. Es una obra de envergadura que el presidente ya ha manifestado intención de realizar, pero enfrentamos una realidad: la economía nacional está debilitada. Necesitamos financiamiento externo y ahí es donde el Mercosur es la llave maestra”, señaló en otro tema.
En relación a la adhesión plena de Bolivia al Mercosur, el parlamentario indicó que actualmente el país enfrenta dificultades para adecuar su normativa interna a las exigencias del bloque regional.
“Se nos pide homologar más de 500 marcos normativos aprobados por el Parlasur en nuestro Congreso. Siendo realistas, a ese ritmo podrían pasar cinco años y no llegaríamos ni a cien. Es materialmente imposible cumplir esa exigencia en los plazos previstos”, expresó.
La autoridad se refirió a la situación energética y logística del país, señalando que, de no mediar un cambio drástico, en aproximadamente tres años Bolivia podría pasar de ser exportador a importador de gas.
Finalmente, lamentó que Puerto Busch haya quedado en el abandono y que no se lo haya consolidado como el eje estratégico que realmente es, afirmando además que, mientras Uruguay y Paraguay ya cuentan con infraestructuras desarrolladas y puertos operativos, la inversión en Puerto Busch está prácticamente en cero.
