Autoritarismo y paz social


 

 



Meses atrás me pronuncié respecto al cambio de timón que supuso la asunción de Rodrigo Paz Pereira como Presidente de Bolivia, luego de años de autoritarismo durante el régimen del Movimiento al Socialismo que pervirtió toda forma de convivencia social basada en la justicia, la paz, y el respeto de los derechos humanos.

El Presidente Paz, en efecto, no fue ajeno en su calidad de político y parlamentario al resquebrajamiento y la caída de la frágil democracia durante aproximadamente dos décadas. En suma, sí, hubo autoritarismo y no hubo democracia. Pero ¿de qué tipo o clase de autoritarismo habla propiamente el Presidente Paz?. Por el momento, no existe – increíblemente – una respuesta oficial. Lo pertinente a mi juicio, dentro del contexto nacional e internacional, sería, al menos, sostener la necesidad de una reparación integral de las víctimas del masismo, porque sin memoria colectiva es imposible afirmar en ámbitos diplomáticos o gubernamentales, el hecho que se aplicó un “sicariato político y judicial” en el país, que sí lo hubo, con graves consecuencias humanas.

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En segundo lugar, me preocupa cómo se atiende la cuestión de la paz social y el respeto de los derechos fundamentales. El actual y flamante Ministro de Trabajo, Williams Bascopé, se mostró muchas veces partidario de acabar con los bloqueos, que lejos de toda duda, son atentatorios contra la vida, la salud, la educación, y otros derechos fundamentales. Si bien comprendo la “táctica del desgaste” de los bloqueadores, es altamente preocupante que los bloqueos de caminos sean el pan nuestro de cada día, que el propio Presidente Paz haga un llamado a que se tiendan corredores humanitarios, y agradezca a la Cruz Roja Internacional. Todo ello genera cierto desconcierto y congoja, que no necesariamente son buenas señales para los inversionistas extranjeros.

El tercer y último ámbito, tiene que ver con el comunicacional. El Presidente Paz, necesita de un cuerpo colegiado dispuesto a entablar diálogo con la sociedad civil a través de la historia y el análisis político del presente. También con profunda preocupación noto que la ausencia de cambios en el servicio exterior, puede ser una de las causas de este problema.

Cierro estas líneas con un deseo ferviente de paz para Bolivia, y un apoyo inquebrantable al actual y legítimo Presidente, su gabinete de ministros, y al cuerpo político que lo secunda.

*El autor es abogado.