Aunque el país registra un superávit comercial en 2026, los dólares no están disponibles de inmediato: los pagos de exportaciones llegan en cuotas y con retraso, lo que explica la actual escasez de divisas.
Bolivia está vendiendo más al exterior de lo que compra, pero ese resultado todavía no se refleja en la economía cotidiana. La razón es sencilla: los dólares no llegan al mismo ritmo en que se registran las exportaciones y ese desfase explica por qué no se siente el superávit comercial.
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Según datos oficiales, en el primer trimestre de 2026 el país acumuló un superávit superior a los 1.200 millones de dólares, con exportaciones por más de 3.500 millones frente a importaciones de 2.300 millones. En teoría, esto debería generar un excedente de divisas.
Sin embargo, la economista Jimena León explicó que el problema está en los tiempos del comercio exterior. “No es que uno exporta hoy y recibe el dinero en dos días. Los pagos pueden tardar meses”, señaló en entrevista con el programa Dinero, que se emite por ED 24.
El desfase entre cifras y dinero real
Cuando una empresa exporta, la operación se registra de inmediato en las estadísticas, pero el pago suele hacerse en partes. Es común que el exportador reciba un primer porcentaje —por ejemplo, 30%— y el resto semanas o meses después.
Esto significa que el superávit aparece rápidamente en los datos, pero los dólares aún no han ingresado al sistema financiero.
“Lo vemos en los reportes, pero falta que se liquide la exportación, es decir, que el dinero llegue efectivamente al país”, explicó León.
Dólares en camino…
Este desfase es clave porque Bolivia necesita divisas todos los días. El país requiere alrededor de 30 millones de dólares diarios para financiar importaciones como combustibles, alimentos e insumos.
Aunque las exportaciones generan más de 50 millones de dólares diarios en promedio, ese dinero no está disponible de inmediato. Está, en la práctica, “en tránsito”.
Por eso, pese a tener un superávit comercial, la economía sigue sintiendo escasez de dólares.
¿Cuándo se sentirá el efecto?
El proceso completo de exportación y pago puede tomar entre tres y seis meses. Por ello, el impacto del superávit registrado en los primeros meses del año podría reflejarse recién en el segundo semestre.
Si los dólares ingresan de forma sostenida, esto podría ayudar a estabilizar el tipo de cambio y mejorar la liquidez en el sistema financiero.
El entorno internacional ha favorecido a Bolivia, con precios altos de minerales como el oro, el zinc y la plata, además de buenas perspectivas para productos agrícolas como la soya y la quinua.
No obstante, el alza del petróleo encarece las importaciones de combustibles, lo que también incrementa la demanda de dólares.
La clave: que los dólares lleguen
Para que el superávit se traduzca en alivio económico, no basta con exportar más. Es necesario que los dólares ingresen efectivamente al país y se canalicen a través del sistema financiero.
Además, recuperar la confianza en la banca será fundamental para evitar que esos recursos se queden fuera del circuito formal.
En síntesis, Bolivia sí está generando más dólares de los que gasta, pero esos recursos aún no están disponibles. Hasta que no lleguen completamente, el superávit seguirá sin sentirse en la economía diaria.