Bolivia y Chile trabajan en cuatro ejes para normalizar las relaciones diplomáticas


Este año, los gobiernos de Paz y Kast, buscan construir un nuevo acuerdo comercial en reemplazo del ACE-22, también reestablecer el Mecanismo de Consultas Políticas y poner en marcha una comisión bilateral para migración y seguridad.

Bolivia y Chile trabajan en cuatro ejes para normalizar las relaciones diplomáticas

Los cancilleres Fernando Aramayo (Bolivia) y Francisco Pérez Mackenna (Chile) tuvieron un encuentro oficial el mes pasado en la frontera. Foto: Cancillería

Fuente: El Deber



Por Yolanda Mamani Cayo

Del Abrazo de Charaña en 1975, al Saludo de Chungará y Tambo Quemado del pasado 23 de abril, 51 años después Bolivia y Chile, mediante sus cancilleres Fernando Aramayo y Francisco Pérez Mackenna, retomaron la intención de normalizar las relaciones diplomáticas pero esta vez en un escenario y contexto distintos. Se trata de un ejercicio diplomático pragmático que se basa en al menos cuatro ejes que ya empezaron a ejecutarse en el ámbito político, económico, de seguridad y conectividad.

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Pero ninguno de estos ejes toca el tema de la histórica reivindicación marítima, y el canciller de Bolivia, explica a EL DEBER que si bien este tema es un imperativo moral para los bolivianos, “es algo que tenemos que trabajar en adelante con cuidado” tras 20 años de acciones y discursos que solo han generado distancia.

El acuerdo de trabajo para el acercamiento entre ambos países toca puntos de inmediata atención en 35 temas de 10 áreas interés mutuo. “Hemos dicho que vamos a empezar por la materia comercial, energética, migratoria, económica y de seguridad. Estamos atendiendo primero esta agenda”, afirmó el jefe de la diplomacia boliviana.

Y en esa agenda ya se programaron al menos dos encuentros del más alto nivel entre ambos cancilleres y otras autoridades de Estado. El próximo será el 28 de mayo en Santiago de Chile.

Los ejes

En el ámbito de conectividad entre Bolivia y Chile, se concretaron dos hechos, uno es el Acuerdo de Servicios Aéreos, que permitirá mejorar la conectividad y fortalecer el intercambio económico y social entre ambos países.

El otro acuerdo que está vigente desde el 30 de abril es la homologación de licencias de conducir que permite a los conductores bolivianos y chilenos obtener una licencia equivalente en el país de residencia sin necesidad de rendir nuevamente exámenes teóricos ni prácticos, simplificando los trámites y reduciendo tiempos administrativos.

El segundo eje es en el ámbito económico en el que también se están generando avances para construir un “nuevo acuerdo comercial” entre Bolivia y Chile. Uno de los avances es profundizar y modernizar el Acuerdo de Complementación Económica número 22 (ACE-22) que es el principal instrumento que regula la relación comercial entre ambos países.

En ese afán, el 8 de mayo hubo una reunión entre el viceministro de Comercio Exterior, Inversiones Extranjeras e Integración de Bolivia, Rodrigo Arce, y la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales de Chile, Paula Estévez. En el encuentro se planteó incorporar acciones y logística para facilitar el intercambio de negocios como implementar reglas para el comercio electrónico y mecanismos para reducir barreras al ingreso de productos bolivianos al mercado chileno.

Pero este eje es más amplio porque también aborda otros puntos como mejorar el funcionamiento de los corredores logísticos y de los puertos, la integración energética usando el oleoducto Sica Sica-Arica para garantizar el abastecimiento de combustibles en Bolivia y trabajar en las cuencas hídricas que comparten ambos países.

El tercer eje es el de seguridad con una serie de temas que van desde la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado hasta el control migratorio. En ese contexto, se acordó realizar la “Primera Comisión Bilateral de Cooperación de Asuntos Consulares y Migratorios”.

Se trata de una comisión que reunirá el 28 de mayo en Santiago de Chile a los cancilleres de ambos países y a los ministros del Gobierno para tratar exclusivamente temas de seguridad e intercambio de información en control migratorio, lucha contra la migración irregular, contrabando, trata de personas, crimen organizado, entre otros. “Vamos a trabajar una agenda con el ministro de Gobierno (Marco Antonio Oviedo) y las autoridades equivalentes de Santiago, solo en temas de seguridad”, dijo Aramayo.

El cuarto eje es en el ámbito político donde “estamos proyectando una agenda positiva con una mirada de futuro”, decía el canciller chileno Pérez Mackenna, en su visita a La Paz, el 23 de abril pasado cuando con Aramayo coincidieron que “pese a las diferencias históricas, es posible avanzar hacia la normalización de las relaciones diplomáticas”.

Es así que se acordó convocar próximamente al “Mecanismo de Consultas Políticas Bolivia–Chile”, instancia de más alto nivel para el tratamiento integral de la agenda bilateral. La última reunión de este mecanismo fue hace 16 años en La Paz.

“Este es un paso importante que refleja la voluntad compartida de institucionalizar este nuevo momento en nuestra relación bilateral”, dijo Aramayo. Aún no se conoce la fecha de este encuentro.

Denuncia de exportadores

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Desde la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb) y la Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de La Paz (Camex), expresaron su alarma y se declararon en “estado de emergencia” porque desde hace cinco meses en la Terminal Puerto Arica (TPA) “se han evidenciado demoras exacerbadas y excesivas en los procedimientos de inspección y/o verificación de las cargas de exportación de Bolivia”, en especial en los cargamentos de madera y productos forestales.

Este hecho se constituye “en un grave atentando al libre tránsito comercial por los territorios y puertos chilenos”, sostiene la Camex en un comunicado reciente y cita lo estipulado en el Tratado de Paz y Amistad de 1904 suscrito entre ambos países, en el que establece que Bolivia no debería enfrentar en ningún momento obstáculos arbitrarios al comercio exterior.

Según los exportadores, estas demoras excesivas son ajenas a la TPA y están a cargo de entidades del gobierno de Chile como la Fiscalía Regional de Arica, la Policía Marítima de la Armada, la Policía de Investigaciones, el Servicio Nacional de Aduanas, entre otras, que entre 2025 y 2026 detectaron dos cargas bolivianas que contenían madera impregnada con clorhidrato de cocaína y otras sustancias ilícitas.

“Chile reforzó de forma implacable sus protocolos de control, especialmente para los contenedores provenientes de Bolivia que contienen productos maderables”, dicen los exportadores bolivianos en un comunicado reciente.

“Se están cancelando contratos, se están cerrando mercados, cuando lo que más necesitamos es exportar. Respetamos los tiempos de las autoridades de Chile, pero no podemos entrar en un juego donde teniendo la tecnología para identificar carga que puede estar contaminada con sustancias ilícitas, el control no debería tomar más de una semana”, sostuvo el presidente de la Caneb, Oswaldo Barriga Karlbaum.

Análisis

Tras un periodo accidentado de acercamientos y distanciamientos entre Bolivia y Chile en los mandatos del MAS, el actual Gobierno ha cambiado el nivel de diálogo. No obstante, no se tiene aún resultados concretos, indicó el experto en relaciones internacionales, Windsor Hernani Limarino.

“Las cuestiones en materia diplomática tienen que juzgarse por los resultados y hasta ahora yo no veo mayores resultados. Veo mucho acto protocolar, pero no veo una concreción de la agenda de los intereses bolivianos”, dijo.

El experto planteó priorizar el tema económico para superar la crisis que enfrenta el país. Y en ese contexto, Bolivia debería impulsar un ajuste en el Acuerdo de Complementación Económica Bolivia – Chile, que se firmó en 1992 y que se ejecute el acuerdo para el uso del gasoducto a Sica Sica, más aún en este tiempo que Bolivia enfrenta una crisis por el abastecimiento de carburantes.

“En el relacionamiento Bolivia-Chile, creo que hay demasiadas cuestiones declarativas y pocos avances prácticos contradiciendo el postulado de la Cancillería de una política exterior pragmática”, concluyó Hernani.